14 abril, 2024

Pensamientos de un andar de prisa sin prisas…

Pensamientos de un andar de prisa sin prisas…

Me gusta caminar bajo la lluvia; nadie ve las lágrimas saliendo de mis ojos.

Para ser feliz solo necesito amar y al mar.

Me apasiona conseguir los imposibles. Mientras más difícil sea obtenerlos, más disfruto el haberlos conseguido.

No hay nada mas hermoso en todo el universo, que la maravillosa mirada de una mujer enamorada.

Vivir es un acto de conciencia.

Mi existencia ha sido una gran aventura.

Cualquier cosa que te puedas imaginar; es real.

Para que todo siga igual, es preciso que algo cambie.

Lo que tiene que suceder; sucederá.

Todo está escrito en la velocidad del vivir.  

Me encanta oír el grito de un eco sin reproches

Eres el susurro quedo que sosiega mi desasosiego.

Siempre respiro mi respiro si respiro tú respiro.

Te he extrañado solo dos veces en mi vida…una en cada mañana y otra en cada tarde de todos los días de mi vida. 

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El borracho

Recuerdo una noche de tormenta, con rayos, truenos y centellas. Se había ido la luz. En el viejo hospital del pueblo, situado en lo alto de la colina, los internos o médicos aún no graduados, la jefa de los médicos graduados también de los no graduados y de todos los demás; de las enfermeras y del conserje, conversábamos sobre temas irrelevantes, cuando alguien tocó la puerta del hospital que había sido cerrada por seguridad.

Era un borracho conocido. Antes, en varias ocasiones fue atendido en el hospital, por los síntomas producto de su alcoholismo. Ahora llegaba como un fantasma en medio de la tormenta y de la oscuridad. Tengo un dolor terrible en la boca del estómago, gemía. Necesito ayuda. El hombre apestaba a diablos. Vomitaba como un descosido. Llévenlo a la emergencia, dijo alguien. No hay como atenderlo, apesta demasiado. Bueno, déjenlo ahí, a ver si se le pasa la borrachera, al menos hasta que llegue la luz. Llegó la luz. Prendan el aire acondicionado de la emergencia, para que el mal olor se vaya un poco. Sería mejor que la enfermera lo vaya aseando para poderle dar atención al borracho, dijo alguien más. La enfermera dijo: ¡no, apesta! El hedor es insoportable. Algún interno se acercó al borracho, lo miro, le tomó el pulso y le colocó un suero.

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