14 abril, 2024

El ego de los gobernantes y la fábula

Del barquero y el erudito

El ego desmedido siempre es el mayor obstáculo al buen gobierno. Un ego fuerte que necesita aplausos y reconocimientos constantes es una debilidad en cualquiera, pues nos muestra una gran inseguridad, una falta de madurez, un bajo nivel de consciencia que es incapaz de pensar en los demás.

No hay empatía más que consigo mismo.

Ese es el caso de quien fue nuestro presiente Rafael Correa Delgado, se enfermó de poder   y su ego por sobre los demás lo tenía en el cielo ,  un genio del mal  y figura hasta la sepultura.

Defender al ego es una tarea permanente y desgastante. Todas las decisiones van en función de si el resultado logra el aplauso de la multitud.

Ninguna cantidad de aplausos es suficiente, es un barril sin fondo y lo demostraba en sus largas y tediosas sabatinas donde ensalzaba su personalidad y atacaba a sus oponentes

Los políticos no tienen el monopolio sobe el egocentrismo, todos podemos padecer de él, pero generalmente lo representan bien y ese precisamente ese ego el que les impide hacer un buen papel y eventualmente, perder el poder político y ganarse el descrédito como lo es hoy en dia un prófugo de la justicia y no como se cree que es un perseguido político victima de su propio egocentrismo

Los signos más visibles de un político narciso como Correa son:

1. Invierten recursos públicos en obras icónicas con las cuáles quieren ser identificados por siempre, mis escuelas del milenio, mis carreteras, mis viviendas, mi Ya chay, Mis hidroeléctricas, mis subsidios, mis borregos, mi pueblo el Ecuador, etc.

2. Destruyen obras, proyectos y programas de políticos anteriores porque no es de ellos aquí funciona la estupidez del borre y va de nuevo.

3. Intentan controlarlo todo. No toleran la diversidad o la pluralidad. Sus equipos son poco eficaces porque se premia al que aplaude y obedece servilmente, no al que actúa con inteligencia y libertad,

4. Controlan a los medios de comunicación y crea estructuras comunicacionales para mantener a sus votantes como cautivos para utilizarles en las elecciones comprando a las empresas electoreras llámense en este caso CNE o TSE

5. No toleran la crítica ni al interior ni al exterior. Niegan o minimizan los problemas. En lugar de aceptar, proyectan el problema propio en algún enemigo real o imaginario, en un chivo expiatorio de sus propias culpas o responsabilidades.

6. No les interesa el bienestar de la población- aunque lo recalcan en todo momento- les interesa el aplauso fácil, inmediato, el reconocimiento con títulos honoríficos de honoris causa.

7. Suelen ser malos administradores; son poco eficaces y corruptos.

8. Centralizan el poder en sí mismos. No aceptan límites

9. Aprueban normativas llenas de derechos que nos y cumplen como la Constitución del 2008 y leyes inaplicables copiadas de otros países con tinte socialista de la Región.

10. Usan los recursos públicos como propios.

11. No son transparentes.

12. Ante las crisis suelen quebrarse y actuar con más prepotencia y venganza contra los procesos de fiscalización.

Y surge la pregunta ¿Por qué buscan con tanto afán ese poder externo? Porque en el fondo se sienten poco poderosos, de poca valía y quieren compensar ese vacío con lo externo.

En resumen, si bien en el caso de Corea tenía y tiene una capacidad superior a la media de los ecuatorianos comunes, no supo canalizarlo en beneficio de sus mandantes   y nunca entendió que el único poder es el poder interno y que lo demás es una ilusión peligrosa pasajera para ellos y para los demás

Siempre que hablo de temas de mejoramiento personal me gusta traer a colación la fábula   DEL BARQUERO Y EL ERUDITO que cae como anillo al dedo a las personas con egos desmedidos y enfermizos 

La fábula dice: Un hombre muy culto alquiló una barca para cruzar un caudaloso río. Al saludarle, el barquero, que era de origen muy humilde, se expresó con frases que demostraban que no había tenido la posibilidad de ir a la escuela. Y cuando el erudito se lo preguntó, el hombre reconoció que era analfabeto. 

– Supongo que tampoco sabrá historia, geografía ni aritmética, ¿no?, insistió el sabio. -Pues, no. Tampoco sé nada de eso. Solo soy un pobre barquero ignorante. Entonces, el pasajero se atrevió a sentenciar que un hombre sin cultura es como si hubiera perdido la mitad de su vida.

En ese momento, la barca, arrastrada por la corriente, se estrelló contra unas rocas y se partió en dos, de manera que el barquero y el sabio cayeron al agua. Señor, ¿sabe usted nadar?, preguntó entonces el humilde remero.

– ¡No! ¡No sé nadar!, respondió el erudito.

– Pues me temo que hoy va a perder, no la mitad, sino toda su vida. Dicho lo cual, el barquero atrapó a su presuntuoso pasajero, que, humillado, no dijo nada hasta llegar a la orilla, aprendiendo, desde su sabiduría, la lección:

 «Nunca te creas superior a nadie, porque aquello de lo que presumes puede no servirte de nada en determinadas circunstancias, mientras que las habilidades que menosprecias en otros pueden salvarte de más de un apuro». Autor desconocido)

Fuente e imagen: Leyendas & Mitos CANAL OFICIAL DE LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA YMI LIBRO LOS CAPITULOS QUE SE LE OLVIDARON A CORREA

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3 comentarios

  1. Felicitaciones. Un excelente artículo que detalla la realidad vivida por el pais durante una década.
    Deberían leer y entender los seguidores de Correa, pero lamentablemente eso es como pedir peras al Olmo.

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