15 abril, 2024

Jugador de tercera categoría jugando en primera

¡Todos somos directores técnicos cuando estamos fuera de la cancha! 

Pero si les toca entrar al campo de juego viven en offside, pifean la pelota, se hacen expulsar, no dan el pase a tiempo, no siguen las instrucciones tácticas del director técnico, no leen el partido, son rajeros, no bajan a ayudar a sus compañeros de defensa o mediocampo, no tienen estado físico, no le ponen corazón, en fin, son un verdadero desastre, juegan porque son dueños de la pelota, ¡ah! pero un poco más y fuera del campo son el Pep Guardiola o Mourinho.

Hoy con la crisis de inseguridad que vive el Ecuador resulta que estamos llenos de expertos que sabrían cómo combatir y eliminar la delincuencia en nuestro país y opinan, dicen y hablan, pero les brinca una rana y salen despavoridos gritando de miedo, pseudo intelectuales y filósofos y hasta una ministra que cree que, por estudiar 2 librillos del tema, ningunea a los ciudadanos y se les escapa un reo en sus narices.

Creo todos sabemos de la inexperiencia del actual mandatario, pero lo que no se puede tolerar es el nivel de arrogancia y tozudez del mismo al posesionar y mantener funcionarios y ministros que no tienen la mas mínima idea donde están parados.

El país se desangra, la narcopolítica esta impregnada en casi todos los estamentos de la sociedad, necesitamos de un liderazgo firme y decidido para combatir la delincuencia. Un buen líder sabe escuchar y contrata a mejores que él en áreas que no son su fuerte, necesitamos sumar fortalezas para vencer al enemigo común, dejando miedos y cálculos políticos a un lado.

¿Es difícil hacer y entender eso? ¿O es que tenemos un jugador en el campo de juego que “sabe” mas fuera de la cancha que dentro de ella?



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Críticas y Ofensas

Este impulso de escribir y publicar columnas de opinión o análisis lo practico hace ya tres décadas. Muchas palabras han recorrido debajo del puente y algo se me ocurre puedo decir sobre ello, a sabiendas que la experiencia no es el simple transcurrir del tiempo sino el análisis y la meditación que hacemos sobre aquellas acciones ya experimentadas en carne y hueso.

Nadie me enseñó en esto de publicar opiniones, ni soy periodista siquiera. Fue cuestión de impulsos irrefrenables por participar en una sociedad a la cual me pertenezco. Vocación hacia las letras siempre la he tenido y también una buena formación académica, pero principalmente lo hago porque, gustándome o…. complaciéndome, es como inevitable que la lava eructe por los volcanes que abrió aquella pasión inmensa. Me siento sereno y seguro para hacerlo y puedo afirmarles que también me siento muy honesto en la medida que nunca he escrito o he opinado bajo paga, interés o cálculo. Simplemente todos tenemos puntos de vista, y unos lo expresan a puñetes o patadas dada la habilidad de sus miembros extremos y otros con mejores artes como creo son las letras. Discrepancias siempre habrán y por tanto también riesgos. Lo he tomado siempre en cuenta.

El valor de la retroalimentación

Se nos enseña constantemente que “siempre para adelante”; es más, una célebre frase, pertinente y oportuna del Presidente Durán-Ballén durante los aciagos momentos de una guerra en la frontera decía… “¡ni un paso atrás!”.

Culturalmente aprendemos desde el inicio de nuestras vidas que mirar hacia atrás nos hace perder tiempo y ciertamente –dependiendo de la variable o prisma desde el cual nos comunicamos- tiene mucho valor. Sin embargo, hoy por hoy, todo este pensamiento pudiera ser un contrasentido cuando el mundo requiere de mejoramiento constante, permanente –kaisen, para los japoneses-, para lo cual… ¡es imprescindible mirar hacia atrás!

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