23 abril, 2024

Encuentro apocalíptico con la enajenación

La calle hierve.
La ciudad está repleta de ovnis nazis,
la Incompletud anda rondando frecuentemente
en la esquina de mi casa.
Mi vecina pelirroja pasea a su perro en la vereda y no limpia su caca,
el chico que atiende en el bar de abajo chifla.
Me dice
Mmmm, me olvide que estaba por decirte
¡Aaa! ¡ya me acorde!
Hoy no me saludo ni el diarero de la esquina,
los bancos ocupados por largas colas de aves intentando colarse a la fiesta,
Yo soy uno de ellos,
me infiltro,
las formas
la incomprensión,
la intolerancia,
la bocina de los autos viajando,
los hombres queriéndose sentir hombres,
ya sabemos cómo,
un cómplice que lo apaña
los miro, me entienden,
no decimos nada.
Se in-quie-tan,
les da pánico NO poder mostrar su virilidad.
Me desocupo.
Subo corriendo 4 pisos de escalera,
me agito,
me mareo.
Benicio,
mi vecinito, balbucea
Me/Sonríe
estamos a salvo.

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La historia del Poema de la culpa

Una de las poesías más famosas de José Ángel Buesa, es sin duda el Poema de la culpa. Él mismo, así como escribió el “Poema del poema”, un poema al “Poema del renunciamiento”, escribió las respuestas de él y de ella, a su “Poema de la culpa”, los cuales encontré y publiqué hace unos meses en estas páginas.

Después de algún tiempo de pensar sobre el tema, me resolví a escribir la respuesta que faltaba al “Poema de la culpa”, la respuesta de Dios, la respuesta que le faltó escribir a Buesa.

Quiero presentar en estas páginas las tres poesías de José Ángel Buesa, su famoso “Poema de la culpa”, la “Respuesta del otro al Poema de la culpa” y la “Respuesta de ella al Poema de la culpa” y mi poema con la “Respuesta de Dios al Poema de la culpa”, que me he permitido hacer.

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