28 mayo, 2024

¡Basta ya!

El mundo entero; además de las cruentas guerras y la frecuente contaminación por el uso de las drogas, la soberbia, la arrogancia, la prepotencia del hombre que juega a ser Dios, la planificación de la corrupción en gobiernos de muchos países, salvo muy pocas excepciones, el cruel e infame crimen de lesa humanidad tal cual es el aborto, legislado además en algunos países como un “derecho”, las libidinosas y repugnantes prácticas sexuales, so pretexto de una infame y amoral circunstancia, etiquetada como: “Ideología de Genero” , el secuestro de niños y el camino a prostituirlos sin piedad.

El adoctrinamiento de niños en los planteles de educación, a través de los cuales les enseñan que las practicas sexuales entre niños, es normal; y que la pedofilia y la zoofilia, son expresiones y sentimientos, cuyos orígenes radican en el amor, que la venta de órganos humanos de niños abortados y/o de niños en desarrollo, que la ingesta de carne humana y beberse la sangre de los niños, sádicamente llamada “La fuente de la Juventud”, el “Matrimonio Igualitario”, y muchas aberraciones más, son parte de “la irónica convivencia del hombre por el hombre”, plasmada ya en la Agenda 2030.

¡¡¡¡¡Por Dios, que dolor más grande…!!!!!

Mundo: ¿Hasta cuándo sigues dormido y parapetado en el cómplice silencio…?

¿Hasta cuándo te perennizas en el contaminante letargo y renuncias tus derechos y el de tus hijos, y el de tus nietos…Y el de tu vida toda…?

¿Qué es entonces aquello: ¿Letargo, complicidad…cobardía…? ¿Que estas esperando…? 

Rezas para que no prospere la Guerra Palestina – Israel, pero permaneces quedo, impávido y en silencio ante las atrocidades que día a día le propinan a los niños y a la tenebrosa posibilidad que aquello suceda con tus hijos…En realidad, ¿qué estás haciendo…Que esperas hacer…?

Ojalá que cuando tomes la decisión, entonces no sea demasiado tarde

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Aún resuenan esas palabras que me inculcaba mi Padre y me enseñó a valorar.

Del mismo modo aprendí que más rápido cae el mentiroso que el ladrón. Mi carácter y cuna me obligaban a demostrar cuál era la verdad y así ver humillado al calumniador; lo que siempre pasaba.

Ahora me dicen que ya no son esos tiempos. ¿No lo son? Para muchos lo son y serán, para los de moral endeble o amorales los tiempos han cambiado.

Entre los preceptos que se gravaron durante mis estudios quedó uno muy labrado en mi mente: “Un General va primero en la batalla y último al comedor”. Es decir, al llegar a un cargo ostensible, tienes que ser ejemplo de coraje y de sacrificio… No creerse la última máxima pomada de la vida.

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