15 abril, 2024

Todo se puede lograr

Todo se puede lograr hasta que creas que el mundo se va a acabar.
Aunque creas que todo es imposible todo en la vida es posible.
Cómo puedes decir a las montañas que se muevan.
Cómo puedes decir al mar que no traiga las olas del mar.
Cómo le puedes decir a las estrellas que no alumbren el camino.
Cómo puedes decirle al sol que no alumbre el día.
Cómo puedes decirle a la luna que no alumbre  la noche.
Cómo le puedes decir a los perros que no ladren.
Cómo se puede decir a las personas que no caminen.
Cómo le puedes decir al gallo que no cante.
Cómo le puedes decir a la gallina que no despierte.
Cómo le puedes decir al cocodrilo que no nade.
Cómo le puedes decir a las flores que no amanezcan….

Todo es posible en la vida. La única persona que puede decir: ya no, eres tú mismo. 

Solo piensa, éste mundo es tan grande y tan bonito que hay muchas cosas que se pueden pensar y cuando menos lo esperes vas a lograr todos tus sueños.

Este es un poema corto que lo hice cuando viví muchas experiencias en un día. Me subí a una roca, en el borde del camino, la roca daba a un gran lago. Me subí a un teleférico a 2000 metros  de altura. Dos veces hice las cosas que el novio de mi hermana y mi hermana hicieron; mi papá también lo hizo y yo pude vencer un temor mío que le  tengo a las alturas. Si yo puedo vencer  mis miedos, todos lo pueden hacer.



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Juan Bautista Aguirre fue un Sacerdote Jesuita, nacido en Daule, Guayas, Ecuador en 1725. Hijo del Capitán de milicias Carlos Aguirre Ponce de Solís y de Teresa Carbo Cerezo, ambos guayaquileños. Estudió y vivió 30 años en Quito. Ingresó a la Compañía de Jesús en 1758. Insigne poeta, orador y Profesor en la Universidad de San Gregorio Magno en Quito. En 1767 salió del Ecuador hacia Faenza, lugar de confinamiento para los Jesuitas quiteños, cuando fueron expulsados de Hispanoamérica y murió en Tívoli, Italia en 1786. Fue famoso en su época por su oratoria y su erudición.

Extinguida la Orden de los Jesuitas por la bula Dominus ac Redemptor de Clemente XIV (1773), Aguirre anduvo por varios lugares de Italia, hasta que fijó en Roma su residencia, bajo el pontificado de Pío VI, donde “los eminentísimos cardenales le buscaban como a teólogo y muchos de éstos se servían de su opinión en las congregaciones del Santo Oficio y de Propaganda Fide: de suerte que para satisfacer a la solicitud de todos, jamás salía de su casa por la mañana.”

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