1 marzo, 2024

«Nuevas amigas»

Son tres. Señoras muy amables, que de tarde en tarde se “asoman” en el restaurante donde escribo estas “Cartas”.

Una de ellas al despedirse, le preguntó a mi compañero de mesa, su apellido, Se lo dojo. Ella acotó, “fui muy amiga de su hermano menor (+) y de su esposa. Estudiamos con Tatiana, juntas en Suiza., Se fueron.

Son señoras que bordean o superan la tercera edad, no lo se.Son muy buenas conversadoras y están al día en las noticias. Hasta se atreven a darme algún consejo. ¿Cuando deja de fumar?, me preguntan. Les respondo respondo. Lo estoy intentando, pero aún no lo logro, años atrás podía dejar de fumar sin mayores problemas, en la actualidad me cuesta más. Denme un mes, les dije. Espero cumplirlo.

Están vacunadas hasta la cuarta dosis, les dije que en los próximos días me vacunará la cuarta dosis y si se requiere una quinta, también me vacunaré..

Son damas que ya superaron el trauma de la “Gordomanía”. Término que lo escuche por la radio a una nutricionista, que significa que, siempre las mujeres se sienten gordas y que tienen que hacer dieta. Con el permiso de los/as especialistas les aconsejaría que tomen mucha agua. El primer vaso, algo tibio antes de desayunar, al momento de despertarse.. Comer sano, evitar dulces y grasas y caminar 20 minutos preferiblemente en la mañana (6 a,m.). Si no resulta, después de tres meses, entonces recurra al especialista.

Volviendo al tema de mis amigas. Mi acercamiento a ellas, se dió de casualidad. Cuando llego al local donde escribo, dejo mi cajetilla de cigarrillos sobre la mesa que ocupo permanentemente. Y voy a comprar mi cafecito. Al regresar a mi mesa, encontré a estas tres damas sentadas en esta mesa. Me habían hecho a un ladito mis cigarrillos. Al notar que había puestos disponibles, le pedí si podía sentarme con ellas. Por supuesto me dijeron. Y mientras tomaba mi taza de café, nos fuimos de “conversa”.

Les pregunté los nombres y sus apellidos, me lo dijeron, incluso una de ellas con bellísima letra, escribió los tres en un papel y me lo entregaron para que no se me olviden sus nombres.

Me preguntaron, ¿sobre qué escribo?, les contesté, sobre cualquier tema de actualidad, que se me ocurra, en materia de economía,derecho,aspectos sociales, o políticos, etc. Les dije, puedo escribir sobre esta reunión con Uds., me dijeron, hágalo, pero no ponga nuestros nombres, así lo haré les dije. Yo me retirá a mi casa y ellas se quedaron muy sentadas, comiendo y conversando. Esa es la razón de esta carta. Espero verlas otra vez.

Que Dios les de larga vida y salud.

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Las mujeres del mundo occidental no podían estudiar, sufragar, trabajar, escribir sobre determinados temas, ni ir a determinados lugares “exclusivos para varones”. Yo me siento agradecida y satisfecha con el mundo que he recibido, un mundo de posibilidades, en el que no tengo más que revisar mis talentos y elegir. Pero será posible que yo sea tan miope, que no me dé cuenta de que sin necesidad de irme al África o a ciertos países de Oriente, donde todavía les cortan el clítoris a las niñas, interrumpen los embarazos de niñas, prohíben a las mujeres caminar por la calle sin compañía de varón, ir a la escuela, o trabajar para sustentar la alimentación de su familia, puedo encontrar situaciones injustas para las mujeres.

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