23 febrero, 2024

Una muy breve historia del amarillismo, sensacionalismo y crónica roja.

En una ocasión puse en Twitter una noticia sacada del Diario Extra sobre un trasplante hecho a un humano de un corazón de cerdo y recibí respuestas que me decían que había poca credibilidad por ser ese medio. Si bien es cierto los periódicos sensacionalistas y/o amarillistas suelen tener noticias exageradas o de pseudociencias, e incluso a veces pueden parecer falsas; en su mayoría de veces son reales.

El amarillismo nace a finales del siglo XIX en Estados Unidos. Tenía como fin destacar aspectos llamativos de las noticias con el fin de vender provocando asombro o escándalo. Sus creadores son Joseph Pulitzer (el de los premios) dueño de The New York World y William Randolph Hearst dueño de The New York Journal. Ambos medios competían constantemente para ganar lectores y lo hacían apelando a sus sentidos (y sensaciones). Competían por quién sacaba el título más llamativo o la imagen más impactante en primera plana. Uno sacaba una nota y el otro le respondía con otra más sensacionalista. Uno de los métodos que más usaban eran las caricaturas.

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Chico Amarillo “Yellow kid”.

Aquí nace el famoso “Yellow Kid” creado por Richard Felton Outcault, que en un principio era de color azul y salía en el diario de Pulitzer… tanto éxito tuvo que Hearts le ofreció más dinero y se lo llevó a su diario, donde le cambiaron el color a amarillo.

Pulitzer no se quedó atrás y contrató a George Luks, quien sacó las tiras “Hogan’s Alley” donde aparecía el chico amarillo como protagonista. Así poco a poco comenzó a llamarse a este tipo de prensa “Amarillista”, sobre todo desde que apareció el artículo de 1898 del editor del New York Press, Ervin Wardman titulado  “We called them Yellow because they are Yellow”, haciendo un juego de palabras: por el color del Yellow Kid y porque en inglés el amarillo se refiere a cruel: “Les decimos amarillos porque son crueles”. Paralelamente salieron otros periódicos con el mismo estilo, pero sin el chico amarillo,se los llamaba igual amarillistas, pero aquí comenzó a surgir el término sensacionalista, ya que apelaba a las sensaciones y sentimientos de los lectores, mostrando también testimonios.

Por otro lado tenemos a la crónica roja (sangre/asesinatos/asaltos), que ganó espacio en el mercado del sensacionalismo (ya que el morbo vende y vende mucho). De esta manera los términos se mezclaron y amarillismo era sinónimo de poca credibilidad y búsqueda de ventas sin importar la calidad de información. Sin embargo, esto no quiere decir que toda la información sea falsa, de hecho en estos medios se da cabida a muchas noticias/testimonios que no son acogidos en otros medios serios por no alienarse a su estilo editorial (o a su agenda setting). Un ejemplo de esto aparece en la película “¡No mires arriba!” (Don’t Look Up!) cuando medios amarillistas eran los únicos que presentaban la noticia del impacto eminente de un cometa contra la Tierra porque nadie más lo consideraba como algo serio.

Cuando se habla de “Agenda Setting” podemos referirnos a la teoría de la fijación de la agenda, que postula que los medios de comunicación masiva influyen en gran medida en la forma de pensar de sus consumidores al ordenar las noticias y notas dentro de sus medios para determinar qué asuntos son de interés informativo y cuánto espacio e importancia se les da.

Finalmente, aunque en ocasiones las noticias tengan titulares exagerados en medios amarillistas como el Extra, no significa que no sean ciertas. Por eso hay que revisar los contenidos y saber que pueden encontrar cosas reales que otros medios no quieren publicar por razones varias.

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