Carapaz – Desde mi Trinchera

Si los atletas nacen o se hacen era una controversia deportiva hasta que la tecnología (sistemas de entrenamiento, regímenes alimenticios, intervalos de descanso, equipamiento, etc…) dirimiera el debate. El Tour de Francia se desarrolla entre 3,500 km y 23 días de competición. El oro olímpico requirió apenas 234 km y 6 horas de intenso pedaleo luego de apenas una semana de pausa entre ambos eventos. Sin duda, Carapaz nació para el ciclismo, pero tuvo la fortuna de haber sido descubierto, accediendo luego a técnicas científicas sin las cuales su trabajo y entrega no hubieran trascendido hasta convertirse en la leyenda que es hoy.

Carapaz es un producto netamente ecuatoriano proveniente de una raíz con monumentales carencias. Su medalla olímpica por tanto trasciende lo extraordinario, volcándose hacia una epopeya más de nuestro deporte que a pesar de sus falencias sigue produciendo hazañas. Su victoria es propia; no le pertenece a ningún dirigente y menos a un político. Nos embarga, empero, una embriaguez del mayor de los orgullos con la que aplaudimos la consagración de un sueño olímpico convertido en una dorada realidad.

Nuestro héroe deportivo es la prueba más fehaciente sobre cómo un espíritu indomable puede superar las adversidades intrínsecas de un país vencido por costumbrismos tercermundistas. Que su júbilo y ejemplo nos invadan y sirvan para cambiar nuestro país. Que nadie se equivoque, el Ecuador necesita más de Carapaz de lo que Caparaz necesita del Ecuador. ¡Salud por nuestro campeón de campeones!
Gonzalo Antonio Zurita The GAZ Report Twitter: @GAZurita 26 julio 2021

2 Comentarios

  1. José Bermeo Barragán

    La denuncia d Carapaz debería ser investigada y castigar a los responsables de la irresponsabilidad y corrupción d los fondos manejados en ciclismo y en todas las disciplinas. A quien corresponda hacer la investigación y la sanción

  2. Fernando

    Nadie duda de la corrupción en todos los ámbitos de la vida nacional. En el caso del deporte es interesante porque no es un organismo estatal sino privado. El COE se autodefine como sin fines de lucro, autónomo y ajeno a influencias políticas, religiosas, raciales o comerciales.
    No era que lo público es lo corrupto? Cómo sanear esto si no confiamos tampoco en el estado?
    Qué dicen los medios de comunicación sobre esto?
    Mientras tanto seguiré pateando tachos, como decía Facundo Cabral.

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