22 mayo, 2024

El séptimo Rafael

Es el título del libro biográfico de Rafael Vicente Correa Delgado que nos entregan Mónica Almeida y Ana Karina López, dos destacadas periodistas que han investigado descarnada y crudamente los 54 años de la “vida, pasión y milagros” de Correa.

Varios son los libros que se han publicado sobre este vórtice que han sido los 10 años de gobierno de Correa, pero ninguno se ha dado el trabajo de investigar desde sus ancestros familiares hasta la culminación del período más largo de la historia republicana que ha gobernado un presidente.

Cada capítulo, de los siete del libro, se inicia con un epígrafe tomado de El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez que empata en forma precisa con el contenido del mismo; por ejemplo el capítulo VII “El Jefe”, es como anillo al dedo: “cuando lo dejaron solo otra vez con su patria y su poder no volvió a emponzoñarse la sangre con la conduerma de la ley escrita, sino que gobernaba de viva voz y de cuerpo presente a toda hora y en todas partes”, genial.

Tiene habilidad para captar el sentir de la gente marginada, para decirles lo que quieren oír, manipula los temas para despertar emociones; establece relaciones con la masa, les cuenta que ha hecho, que ha comido, las maravillas que está haciendo a favor del pueblo; les hace recomendaciones, los trata paternalmente, manifiesta ternura por las mujeres y sus hijos, despertando simpatía y adhesión.

El contenido de su discurso está dirigido a atacar a sus rivales, a ofenderlos, disminuirlos, ridiculizarlos. etc.

Tiene facilidad para improvisar, es rápido en decisiones e iniciativas.

El déficit en actividad racional de su pensamiento lo intenta compensar con hiperactividad; prefiere actividades prácticas, moverse, hacer cosas; tiende a ser agresivo, impaciente, exige de sus colaboradores igual ardor. Cuando no tiene que mantener su imagen, pierde fácilmente la paciencia, tiene dificultad para controlar sus sentimientos.

Agresivo, excitable, cambiante, impulsivo, optimista, activo, sociable, conversador, interesado por los demás; siempre tiene una respuesta  lista, en ocasiones oportuna, en otras torpe.

Intolerancia a frustraciones, reacciones de violencia cuando le contradicen, le provocan o no hacen las cosas como él quiere. Esta forma de actuar le ha dado buenos resultados para impresionar, atemorizar, crear una imagen que origina confusión, temor, sumisión.

Puede adaptarse a las circunstancias y controlarse, cuando le conviene presentar una imagen de seriedad y estabilidad; pero si es provocado, puede perder el control y reaccionar de forma habitual”. Esto último pudo perfectamente ser parte de El séptimo Rafael, corresponde al perfil psicológico de Abdalá Bucaram, hecho por especialistas hace 21 años.

Volviendo al libro, en la pag. 71 nos da una pauta de lo que es de cuerpo entero Correa: “Un joven que valoró la amistad y tejió lazos casi familiares con su grupo de amigos. Pero también un ser humano testarudo, soberbio y picado, cuyos comentarios, acompañados de una sonrisa sarcástica, pueden sacar  a más de una persona de su casillas”.

Un libro interesante, oportuno; “(…) un ajuste de cuentas de Rafael Correa con su pasado”.

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Así empieza la narrativa de, uno más de, los artículos que la prensa da cuentas a la ciudadanía y que guardan relación con los violentos actos criminales que a diario se suscitan en nuestra ciudad.

Fueron 24 disparos los que esta vez la victima de turno recibió de parte del brazo ejecutor de su asesino. Y no solo eso, sino que como producto de esa salvaje descarga de balas en contra de la humanidad de la victima de 17 años, también resultó herido en su pierna izquierda un niño de apenas 5 años, en circunstancias en que regresaba a su casa acompañado de su madre luego de haber salido a comprar una pastilla.

Porqué creo en Dios

Creer en Dios es fácil. Basta un simple razonamiento para que el hombre, consciente de su realidad, acepte que tiene que haber un ser superior, una fuerza poderosa que creó, con inteligencia y con amor, todo lo creado. Con inteligencia, para haberlo hecho tan maravilloso. Con amor, para justificar los errores que ha permitido, porque sólo un Creador amoroso, pudo dejar en manos de un ser egoísta y vano, como es el hombre, el libre albedrío.

Es comprensible que el megalómano, el soberbio, el prepotente, piensen que no es posible que haya alguien superior a ellos y duden de la existencia de Dios. Es factible también que las personas que tienen sus metas en lo material, se encuentren tan a gusto con sus logros que el simple hecho de pensar en otra vida mejor que la actual, les parezca absurda. Alguien comentaba que para ciertos políticos es imposible imaginar un mundo mejor que el que viven.

1 comentario

  1. Un muy acertado comentario sobre una persona prepotente y vana, que perdió la oportunidad de servir a su Patria y brindar a su pueblo bienestar y tranquilidad, En vez de trabajar por el Ecuador, se dedicó a insultar y descalificar a toda persona que podría llegar a ser su rival. Insultador profesional, megalómano y farsante, que ahora es acusado de ser el rey de toda la red de mafia que se creó durante su Gobierno.
    Intentó destruir todos los controles y la defensa de la Patria. Atacó a nuestras fuerzas armadas y policiales, tanto, que luego tuvo que pedir que se forme una guardia alterna para protegerlo, ya que no podía confiar en las personas a las que él había ultrajado. Un falso valor, indudablemente con mucha popularidad. Un segundo Abdalá Bucaram en ese estilo grosero y patán de trato, que a las personas decentes les produce repugnancia y asco.

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