22 mayo, 2024

Muerto el perro ¿Se acabo la rabia?

Acaba de posesionarse nuestro nuevo Presidente de la República. Debo reconocer que se han alcanzado varios logros en la década de Gobierno que acaba de terminar. Desafortunadamente ha habido en algunos de estos logros, las dificultades que todos conocemos, algunas derivadas de los seres humanos y otras de las circunstancias y de las limitaciones económicas o de otra índole que se han presentado. Por poner un solo ejemplo, la maravillosa idea de la atención de salud gratuita que, como idea, es extraordinaria, las expectativas del pueblo, fueron mucho mayores que los éxitos logrados. La atención que se da, en muchas ocasiones es limitada por la falta de especialistas, y en la atención primaria, la falta de medicinas, impide la atención correcta. La falta de coordinación entre el Ministerio de Salud y el IESS, deja al paciente desubicado. En teoría, si el paciente tiene que ser derivado por la complejidad del caso, si es afiliado al IESS, debe ser derivado al IESS, lo cual es lógico. Pero no se revisa su afiliación y son derivados a otros centros hospitalarios, donde el paciente debe pagar su atención, porque son parte de la red complementaria, pero si no tienen una hoja de derivación a ese centro, el IESS no paga, porque no ha sido derivado por ellos, o porque no tienen convenio con ese centro, y el MSP tampoco paga porque el paciente tiene IESS y debe ser atendido por el IESS.

De la década pasada, el pueblo guarda un mal recuerdo. Las sabatinas, que se repetían semana a semana, nunca fueron usadas para el fin para el que se iniciaron, que era de informar a los ciudadanos lo que se iba haciendo por el país. En realidad fueron usadas para promocionar el partido político del Gobierno, para llevar, pagando, de un sitio a otro a varias personas, ofrecer refrigerios, comunicar en forma simpática y amena los viajes dentro y fuera del país del mandatario, ofrecer shows y sobre todo, para atacar, insultar y denigrar a los opositores del gobierno y a la gente que pensaba diferente al Presidente, para atacar a los medios de comunicación, calificándola de prensa corrupta y en general denigrar a todos los que el gobernante calificaba de enemigos de la revolución.

Otro punto grave de la década, ha sido la prepotencia, la falta de fiscalización, de control de gasto público y de justicia. Hay un libro, publicado por el “Interamerican Institute for Democracy” en Estados Unidos, con el título: “Fallos judiciales que violan los derechos humanos en el Ecuador”, en los que se analizan solamente seis de los casos en que se violan los derechos humanos en nuestro país. No soy jurista, pero los análisis hechos dejan, a la luz del razonamiento simple muchas razones para pensar que en verdad ha habido uso y abuso de la fuerza gubernamental, para castigar a los que se considera oposición.

La forma de hablar, los epítetos usados, las descalificaciones, de las que hizo uso nuestro Ex-Mandatario, insultando y denigrando a diestra y siniestra a los ecuatorianos (que eran sus mandantes), porque se oponían o pensaban diferente que él, son actitudes que no se deben, ni se pueden tolerar. El temor a sus represalias, a acosos, a más insultos, mantenía callados a los opositores.

Su particular forma de acción, fue la de provocar enfrentamientos de unos y otros, provocando división de ecuatorianos contra ecuatorianos, sembrando odio de unos contra otros. El “divide y reinarás”, permitió esa división de clases, que luego, con sus sofismas, dirigiendo sus armas, contra lo que llama “El Imperio”, atacaba al éxito de países como Estados Unidos, donde viven millones de ecuatorianos que han salido del país para buscar sobrevivir y a donde van y han ido sus asambleístas, a buscar y traer ropas, electrónicos y más que no se pueden obtener en este país.

Quiera Dios que nuestro Presidente, el Licenciado Lenín Moreno, tenga la valentía y el buen criterio de pensar siempre en el Ecuador como su país y no como su finca, como ha sido considerado los últimos diez años.

Artículos relacionados

4 comentarios

  1. Dr. Gómez:

    Aplaudo su lenguaje mesurado, cosa que no es una regla ni principio en que se basan los demás articulistas de DESDE MI TRINCHERA.

    Respecto al asunto salud, en buena parte le doy la razón, usted como médico conoce ese asunto. Los derivados y transferencias de pacientes hay que mejorar y buscar la eficiencia en esa gestión en forma definitiva.

    Con relación a que el presidente Correa insultaba a quienes no pensaban igual, es una media verdad, porque la respuesta de quienes se sintieron ofendidos no fue dando la otra mejilla. Aquí tengo que hacerle a usted una observación, TODOS quienes emiten artículos en este blog, son adversarios y hasta enemigos de Correa, cuando yo he defendido al Presidente y su gobierno, he recibido insultos y calumnias de otros lectores y en esto NADIE ha puesto orden, no le parece muy similar a lo que usted critica?
    Hace falta que se diagrame un sistema de moderación en este BLOG para eliminar aquellos comentarios que hieren el oído de los ciudadanos y que demuestran una falta de respeto a las personas.

    Por lo demás, en un país libre se puede discrepar y opinar diferente, lo malo es hacerlo sin respetar a la otra persona y a quienes leen esta ventana de opinión.

  2. Estimado Rodrigo: Primero que nada, gracias.
    En relación a su observación sobre la respuesta de las personas insultadas, me permito recordarle que la forma de actuar de nuestro ex-Presidente, en verdad no permite réplica. Creo que pueden haber algunos editorialistas que no sean muy tolerantes. Como Director de Desde mi Trinchera, le comento que cuando nos iniciamos, la consigna fue nada de insultos y tolerancia, y lo hemos respetado.
    Una obligación de todo ser humano es el respeto a la opinión ajena y el derecho a discrepar. Consideramos esto la base del diálogo. A base de insultos no se llega a nada positivo.
    Usted tiene el derecho a defender su punto de vista y todos deben respetarlo. Lo importante es dialogar con serenidad y sin violentarse.
    No creo que nadie pueda ser adversario ni enemigo de Correa. Personalmente no lo soy. Creo que, como a cualquier amigo, le puedo decir que pienso que está errado en tal o cual punto. Eso no me hace enemigo de nadie. Como usted muy bien lo dice, todos tenemos derecho a discrepar y a opinar diferente. Creo también que todos, absolutamente todos, tenemos el derecho a ser respetados y a que se respeten nuestras ideas. No hay nada de malo en ello. Hay personas menos tolerantes que otras, pero eso no nos obliga a actuar como si todos fuéramos trogloditas.
    Aprovecho para, si usted tiene conexión con alguien del Gobierno, interceda en el punto que toco al inicio de mi artículo. Me da pena como, por falta de comunicación interna,las pacientes con algún tipo de seguro social o campesino son peloteadas y/o mandadas a otros Centros donde tienen que pagar algo por la atención.
    Un abrazo
    JFGR

  3. José Fernando: Como siempre, un muy buen artículo tuyo que refleja la realidad que vivimos durante los diez años anteriores. Correa se destapó contra los que no pensaban como él y, hasta sin motivo alguno, denigró al que a él le venía en gana. Espero que en la nueva administración que ha comenzado no se repita lo mismo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×