19 junio, 2024

Las viejas

Hoy se acaba el año y, como es la tradición, los ecuatorianos quemaremos al viejo. En las calles veo a la gente pidiendo “una caridad para el viejo”. Entonces pensé: ¿Y qué hay de las viejas?

En el mundo existe una superficie invisible que se denomina “techo de cristal”, que le pone un freno a la carrera laboral de las mujeres, impidiéndonos seguir avanzando. Es invisible porque aunque nuestra Constitución es de avanzada en materia de derechos de las mujeres y su equidad, los códigos sociales (doble sistema de valores: uno para hombres, otro para mujeres) continúan imponiendo limitantes a pesar de que las leyes castigan ese tipo de discriminación.

Si bien en los últimos años las mujeres hemos logrado grandes conquistas, como es el caso de la Asamblea ecuatoriana, presidida por 3 damas, la realidad es que las estadísticas siguen demostrando que aún no rompemos ese techo y que pocas son las que se encuentran en los vértices jerárquicos de las organizaciones.

Según la Organización Internacional del Trabajo, del 1 al 3 por ciento de los máximos puestos ejecutivos en las mayores empresas del mundo son ocupados por mujeres y escasos continúan siendo los países que tienen como jefa de Estado a una mujer. Ahora este techo se vuelve un martillazo cuando llegamos a los 50 años y nos damos cuenta que son pocas las empresas que nos quieren contratar.

Lo cierto es que cuando la mujer llega a su edad más productiva (pues los hijos ya están grandes), nos encontremos con anuncios de trabajos que las prefieren “entre 20 y 25 años”, dejándonos a las “mayorcitas” fuera de juego.

Si bien el “techo de cristal” se da mayormente por razones de género, el factor edad nos impone mayores obstáculos laborales, llegando algunas a terminar pidiendo “una caridad para la vieja”.

Que este año nuevo sea una oportunidad para que Ejecutivo y Legislativo incentiven el trabajo de las jóvenes de avanzada edad, pues ellas (ya mismo nosotras) también tienen derechos.

A mis estimados lectores les deseo un feliz año y próspero 2015.

Artículos relacionados

El Oscar al mejor actor…

En mi especialidad sabemos que los psicópatas son seres que carecen de buenos sentimientos. Son individuos para los que solo será bueno lo bueno para ellos y malo lo que malo para ellos.

También sabemos que el paciente con peor pronóstico e incurable, es aquel que no tiene conciencia de su enfermedad. El individuo que ni siquiera sabe que está afectado mentalmente, resulta altamente peligroso para sí mismo y para la sociedad.

La estupidez relativa es una patología que describe la conducta de un estúpido muy bien constituido, que siempre se rodea de estúpidos relativos para que lo aplaudan o lo adulen.

Tuve la suerte de no verlo; sin embargo lo oí.

Me pareció una apología al cinismo y la mayor muestra de desprecio, irrespeto y ofensa hecha hacia nuestra inteligencia.

Indolencia

Vi con indignada tristeza la muerte de un ciudadano adulto mayor, como consecuencia de una ley en cuanto la responsabilidad compartida, por causas y acciones de actos incorrectos que un ciudadano tiene con la sociedad, esto es, deber la manutención a sus hijos, pero que por una disposición legal señalada en el Código de la Niñez y Adolescencia (Art. 129. Numeral 3 “están obligados a la prestación de alimentación los abuelos”), estos abuelos tuvieron que responder con la privación de su libertad.

No puedo entrar a discutir todos los aspectos legales relacionados y circundantes en materia jurídica, por no ser profesional del derecho, tan solo poner en discusión principios universales sobre la autonomía y responsabilidad que cada humano, y en este caso ciudadano debemos afrontar y responder por nuestros propios actos, claro está sin que se ponga en riesgo el derecho que a los menores de edad deben ser cumplidos en su manutención por parte de sus progenitores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×