15 abril, 2024

La gratitud es un acto de fé

La gratitud es un acto de fe. La gratitud está en la vida y es el contenido de la vida. Ser grato es ser sabio y despertar perdurabilidad en nuestros actos. La gratitud no es una experiencia, la gratitud es un mundo superior, está en el presente; no la veo, no la vemos, pero es el sostenimiento reciproco de todo lo existente. La gratitud sostiene el trabajo de la vida, la gratitud es. Sintiendo gratitud podemos estar en la profundidad de la vida y sus diversas y múltiples conexiones con la aparición y desaparición del tiempo, podemos llegar a entender que la muerte es la desaparición del tiempo tal como lo experimento, pues el tiempo me vive, en esta forma y las demás formas que en el largo transitar de mi existencia he experimentado. La gratitud me libera de la idea del tiempo. Mente y tiempo son una dualidad inseparable.

La gratitud no pertenece al tiempo, no está en el presente, pasado o futuro, actúa sin tiempo, es recordar a si mismo de nuestra fragilidad, temporalidad, que no somos infalibles y que al mismo tiempo somos perfectibles, que necesitamos la fuerza del perdón para vivir mejor. Soy grato, soy agradecido, ante cualquier circunstancia que acontezca en mi diario vivir, puesto que pase lo que pase, sea cual fuere el evento o circunstancia, es pasajera, las cosas siempre están cambiando, moviéndose, los que están arriba también están abajo, y comprender que la vida transcurre en el presente.

La cualidad de la creación es la gratitud. Uno crea ante lo estático, lo fijo, lo recto, lo tenso. Si ponemos gratitud en nuestro entendimiento podemos ver el cambio de las cosas, de los fenómenos y diversos sucesos que nos rodean. Gratitud es decir AMEN, hágase tu voluntad para mí, ante mí, sobre mí; que se cumpla la voluntad de Dios sobre todas y ante y en todas las cosas. La gratitud es extensión sin límites, es alegría, el desagradecimiento es el peor comportamiento del ser humano. La ingratitud es ruin, es dolor.

Somos gratos al despertarnos, gratos al acostarnos. Nuestras oraciones empiezan con gratitud y pedir. Todo inicio es gratitud. La gratitud es claridad, es totalmente imparcial, no distingue arriba, abajo; es existente en todo momento, instante. La recibo, y va ocupando todos los espacios, despertando, sanando, trayendo lucidez, la sensación de estar vivo, útil, necesario, sirviendo a un propósito. La gratitud es un trabajo de la conciencia y la conciencia es el espíritu de lo alto; lo sagrado, lo eterno, la divinidad es enteramente consciente. Lo inferior se eleva a lo superior en gracia de gratitud. En el primer momento ser gratos, en el último instante ser y estar agradecido. No hay categorías en la gratitud, no hay rigideces. La gratitud es Silencio, es mirada enternecedora; ser grato se vive. No es una obligación, es el bien de los deseos. No espero gratitud de nadie, vivo el agradecer, suelto el resentimiento y dejo que cante mi vida. Estoy alegre, soy grato. Agradezco al año que se va, agradezco lo que viene, vivir es bueno, el plan de la vida es bueno. Recibo con felicidad el año nuevo 2014.

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2 comentarios

  1. Me ha encantado que se tome «la gratitud» como tema central de éste artículo muy noble. Su lectura ha sido un alimento para mi espíritu.

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