19 abril, 2024

Surmenage Presidencial

ENLACE No 232 EN PANGUI

Hace más de tres años no dedicaba mi tiempo a escuchar a nuestro Presidente ni a observarlo con ojo clínico. Oigo sí, escucho sí y leo lo que dice porque de eso no hay manera de escaparse pues tiene el don de la ubicuidad. No hay tema ni ocasión que deje de lado para estar en la punta de la noticia. Está en todo y a todo momento. Pero esta vez hice la excepción y me puse con mis cinco sentidos para analizarlo clínicamente. Lo hice solamente por ver a Silvia Buendía, un personaje que verdaderamente aprecio y, además, admiro por inteligencia y belleza. Era una de las tres entrevistadoras y tenía curiosidad de ver su desempeño pues ella es atrevida y atractiva. Total que como de costumbre a la diez de la noche cerré mi Twitter, y en lugar de ponerme a ver una serie, la de los Tudor, me acomodé para mirar la entrevista que se pasó el miércoles 3 de agosto en lo que yo todavía llamo canal 4, y creo que se llama RTS .

Así me senté con ojo analítico a seguir la entrevista que duró una hora. Con paciencia analicé los ademanes, gestos, frases y posturas de Rafael Correa, al ser humano, no al Presidente. Ante tres damas eso es lo que pretendía ver, al menos porque el resto de lo que iba a decir ya lo sabía o suponía saberlo.

No sé si de la serie de los Tudor me quedaba en la retaguardia de mi mente la figura y personalidad de mi tocayo Enrique VIII muy bien personificado por Jonathan Rhys Meyer. Pero palpé similitudes en los dos personajes, en cuanto no a sus compartimientos sexuales, sino al concepto del poder omnipotente. El personaje atemoriza por esa constante y constancia en aquello de imponer sus razones a todo momento. Cuando se hace necesario encontrar argumentos para ejecutar a una de sus seis esposas, para divorciarse de otra o para imponer un cisma religioso, mi tocayo primero asume una deidad para encontrar sus razones. Envuelto en ese profunda religiosidad el argumento brota y lo ilumina para imponer o justificar su criterios y deseos. Para efectos de cualquier juicio que se me pueda plantear por eso de las responsabilidades presentes u ulteriores, aclaro que estoy hablando de Enrique VIII. El 30 de septiembre nada tiene que ver con lo que estoy escribiendo. ¡Eso queda claro!

Con esa importante aclaración, puedo continuar en el análisis.

Noté su calva que se abre en varios frentes. En su frente notémarcas de un ceño fruncido crónicamente. No con botox se resuelve. Sin duda que algunos añitos le han caído encima y si sigue por ese camino es algo difícil que llegue a muy viejo. Sus ademanes se han vuelto mecánicamente repetitivos y sus manos se agitan solas al ritmo de los consabidos y manoseados argumentos que parten de la premisa “yo soy el bueno, y los malos son los otros” . Una mueca con algo de sorna se ha instalado en lo que antes era una agradable sonrisa. Es una “cierta sonrisa” que hace sentir temor a contrariarlo. No oye las preguntas porque las interrumpe. Las respuestas son largas, repetitivas y constantemente atacan sin razón lógica sino que se mueven solas ante la simple asociación de ideas que rondan en un cerebro tan lleno de información que se rebosa. Por ejemplo se burló de Vicente Fox, el expresidentes mexicano, a cuenta de que ha sido gerente de la Coca Cola. Nada que ver con la pregunta ni venía al caso cuando el tiempo apremiaba a las tres entrevistadoras. Aceptó su error al no percibir que Nebot tenía la razón cuando advirtió que la delincuencia no decaería mientras los jueces siguieran haciendo lo que les viniera en gana. Se apoyó en el alcalde para justificar su reorganización integral de la Función Judicial, pero acto seguido y, casi por instinto, recalcó que esos jueces corruptos eran socialcristianos. Una ilógica política impecable.

Quedaron muchas preguntas en el tintero. En vano el esfuerzo de las tres entrevistadoras. Todas fueron absueltas mediante el uso de un disco rayado en palabras, sarcasmos y ademanes. Una pérdida de tiempo el esfuerzo de ellas, pero no de mi amigo @FAlvarado, quien hábilmente busca acercarse a los medios de comunicación todavía privados, con el objeto de suavizar la imagen del gobierno en estos momentos en que debate la Ley de Comunicación. Un poco de vaselina siempre ayuda antes de la intromisión de algo donde no le corresponde.

Silvita hizo una pregunta final que para mí y en aquellas forzadas circunstancias, fue la mejor de todas las realizadas porque le daba a Correa la oportunidad de relajarse y salir, al menos por un instante, del círculo vicioso de ofensas y burlas en el que se halla sumergido a causa, posiblemente, de su evidente sumernage político. ¿Cómo se había sentido rodeado de tres entrevistadoras mujeres? La pregunta tuvo un tono dulce y coqueto como para tirar una boya de salvación al presidente en cuando a eso de darle una pizca de calidez humana a la aburrida entrevista. El Presidente ni se inmutó siquiera.

Por twitter comenté a Silvita al respecto, y ella me ha respondido afirmando que al Presidente se lo veía realmente cansado.

En la serie de los Tudors se constata cuantos errores cometía Enrique VIII cuando decidía cansado, enfermo de su pierna, no rodilla, lastimada y dolorida. Y peor aún si era su ego lastimado. Es bueno creo, y para toda la República, que nuestro presidente descanse un poco. Está saturado y eso se ve en sus ojos cada vez mas achinados, en su calva prematura, en su ceño fruncido y en una cierta sonrisa sistémica que no relaja, sino que atemoriza.

!Descanse señor Presidente!.

Si usted no ha caído en cuenta que la presencia de Silvita derrite a los humanos, usted debe estar muy, muy gravemente extenuado. Es surmenage señor Presidente. Cuídese por favor, que sin usted la revolución ciudadana no será lo que usted imaginó cuando la proclamó llena de la buena voluntad, que reconozco, la tiene. Recupere su sonrisa, la que infunde amor y no miedo.

Tomado de: http://www.henryraadanton.com/2011/08/surmenage-o-una-cierta-sonrisa.html

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Adam Smith dijo “El hombre tiene casi siempre necesidad de la ayuda de sus semejantes, pero la esperaría en vano sólo fiado en su benevolencia. No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero de lo que esperamos nuestra comida, sino de la consideración de su propio interés”.

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No hay comentarios

  1. Coincido contigo plenamente, yo lo «gocé», (o mejor dicho lo sufrí), hora y media en el lanzamiento de su «libro», acá en Lima y sólo te faltó comentar su estilo de profesor de primaria, con su «¿ no es verdad ?», repetido 100 veces, como si se dirigiera a una audiencia de niños chicos…
    Un abrazo,
    Mario Fiorentino

  2. Sorprendida Doctor!!! La sonrisa del Presidente Correa, ciertamente atractiva en otras épocas, ahora no lo es tanto.Pero sin duda cada quien tiene su encanto.
    Y, ¿miedo? solo el que es cobarde tiene miedo, porque el cobarde siempre oculta algo. Sus artículos siempre impredecibles. Saludos. K

  3. Me quedó la duda:¿hablaba Ud. del presidente Enrique VIII o del Rey Rafael? o ¿es que son iguales en eso de hacer lo que les vino en gana?

  4. Bien dicho Henry, comparto tu buen deseo de pedirle al presidente que descanse, pero estimo que te quedas corto en tu consejo.
    Permíteme terminarlo así: Descanse…en paz.
    Saludos, A.Rossi A.

  5. Excelente comentario, excelente presentación del panorama que los pobres ecuatorianos admiramos diariamente, en medio de la apatía o resignación! Ojalá que muy pronto,la dura realidad nos despierte de este sopor que nos han idiotizado!

  6. NUNCA LA SONRISA DEL PRESI INFUNDIO AMOR O SEGURO QUE PARA LOS QUE LOGRO ENGANAR SI !! ANTES LA TENIA MAS PREPOTENTE Y AHORA YA ES UNA MUECA

  7. No es surmenaje lo que tiene ese individuo. Lo que necesita es una camisa de fuerza y unos hombrecillos vestidos de blanco, para que se lo lleven a una celda capitoneada, para que pueda descansar bajo sedativos, sin que se haga daño.

    No le pida peras al olmo Sr. Henry Raad. No caiga en angelismo.

  8. Que paso las las camisitas etnicas para conplacer a nuestros compatriotas originarios? Ya no las usa? tal parece que con las americanas de marca, ahora se conforma.

  9. La «opinión» tiene un cierto tufillo machista, que si la Silvita es inteligente y bella, que si es atrevida y atractiva, que si el Presidente ni se inmutó ante la dulce y coqueta pregunta de las tres entrevistadoras, que algo le pasa porque no se derrite ante la presencia de Silvita…en fin. Creo que l@s entrevistador@s están para guiar la opinión de los televidentes y que el Presidente está para informar al pueblo, lo demás creo que sobra. Al menos a mí, no me interesa.

  10. Perdónele Doña Mariuxi, las expresiones de viejito verde despistado, pero creo que es Don Henry Raad, quien está con surmenaje. Es de verdad chocante que se exprese de esa forma de las periodistas, que nada le han pedido. Si él está entusiasmado con una u otra de ellas, debería enviarles sus inflamadas declaraciones a titulo personal. A ellas de aceptar o no su ridículo acoso, pero que a nosotros nos deje tranquilos con sus detalles anodinos, que no le agregan nada positivo a su //opinión//.

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