20 abril, 2024

Gkill City

Creo en la libertad. Sin libertad la vida sería monótona, llana y plana. El arte en todos sus aspectos no tendría sentido. La fantasía moriría. El amor tendría una sola postura. No habría moda, piercing, hilo dental ni siliconas. No habría sorpresas y el ser humano quedaría degrado al nivel de simple manada. Sería aburrido vivir sin imaginación y que quede claro que, la imaginación, es la hija mayor y predilecta de la libertad con el poder creativo.

Con estos pensamientos en mi cabeza este sábado 30 de agosto fui a esa inmensa mansión derruida que está a la salida del puente del Albán Borja, donde estos rebeldes de GKILL CITY exponían, entre otros, los desechos del Salón de Julio. No fui por cierto a la exposición organizada por el Municipio guayaquileño ya que por principio no me atrae ver concursos donde la prohibición de algo, empaña. Fui a la Expo Inmundicipalidad a ver hasta donde la imaginación de los jóvenes se organiza, se divierte y se desarrolla en repulsa a las prohibiciones. Un espacio libre donde, aun un zapado olvidado del que cuelga un teléfono, merece un premio. Fui a ver la libertad, y libertad sobraba.

Esto del zapato y el teléfono fue un simple descuido de alguien que los olvidó y que nadie los tocó siquiera porque al estar a la mitad de la entrada, fueron consideradas, por mí, como una obra de arte deliberadamente expuesta. Esa señal de respeto no existió en el Salón Municipal, simplemente por falta de esa magia que no hubo por aquello de las prohibiciones implícitas y explícitas

Conocí allí a Daniel Adum Gilbert (le gusta que le pongan sus dos apellidos juntos) Alto, esbelto, fresco trasmite en un instante toda esa energía que tiene y que prometen sin duda llegar a niveles sobresalientes. Ahora es un grafitero respetuoso de los códigos de la calle, y ahí en la calle misma, desarrolla su creatividad desparramando chanchitos dibujados y libre albedrío. Llegará mucho mas lejos de lo que él mismo supone, porque ahora él no supone nada sino que disfruta de su descomplicada alegría de vida. Llegará mucho mas lejos que ocuparse de un museo e, imponiendo prohibiciones, disfrutar de las limitaciones que, él, no tiene.

Debo agradecer a los twitteros la energía y oportunidad que han dado para reinventar mi vida y exprimir las últimas gotas de la juventud que me queda. Pensaba ya haber visto demasiado hasta que esto de las redes sociales me ha permitido hacerme de nuevos amigos; frescos, atrevidos y con ganas unos y otros no tanto. A más de amigos, apaño constantemente nuevas ideas muchas de las cuales no comparto pero en todo caso me obligan a pensar y debatir aunque sea conmigo mismo.

Estos jóvenes que han armado esta exposición de libertad absoluta en burla de ese triste y aburrido Salón de Julio, han armado, además, una página que la renuevan semanalmente. http://www.gkillcity.com/ . Irrespetuosa, aunque llena de magníficas entregas que ponen de manifiesto el inmenso talento de personas sin espacios donde compartir sus creaciones, sus inquietudes y sus extravagancias. No la recomiendo para quienes no tengan criterio formado, o no amplio, al menos. Es un espacio de ruptura y esto es muy importante para que las distancias generacionales encuentren sus respectivas fronteras, y así, respetándose, convivan.

Además, destaco para comprensión de quienes están alejados de este nuevo ambiente que las redes sociales, ofrecen, especialmente el Twitter que tiene una característica más intelectualoide que otras, que las personas que allí intervienen, sean o no de pensamiento tildado de izquierda o no, correístas o no, convergerán, a la hora de defender libertades en las redes. Todos los realmente twitteros, no los infiltrados por el gobierno , serán quienes más la sostengan porque están muy concientes que sin libertad quedarán reducidos a nada.

Y en eso se halla José María León C., uno de estos jóvenes rebeldes, más en el fondo que en la forma. Durante la Expo, y en su post de esta semana, se ha puesto a trabajar en ese problema que intelectualmente significa no chocar o contradecir las acciones del gobierno, con el cual simpatizan, para frenar a la prensa que les es adversa, con la naturaleza libérrima que es donde ellos se realizan y respiran organizando exposiciones rebeldes, o escribiendo sus blogs, o twitteando a gusto, placer o desenfado Y así ha llegado a plantear en su entrega de gkillcity.com. una propuesta que la denomina “Inacción y neutralidad de la red”, que invito a analizarla. Complejo debate al cual yo concurro sin argumentos todavía. Por intuición me pronuncio anticipadamente más por la inacción, porque si la Senplades se ocupa de definir lo que es la neutralidad de la red, nada se habrá avanzado. Tan solo se camuflará la cosa. Sería darle un tanto de razón a Melvin Hoyos, cuando deja a su criterio el definir el límite entre lo que es sexo implícito o explícito. ¡Vaya discusión que nos espera el próximo miércoles twittero!

En congruencia, gkillcity.com , ha tomado la iniciativa de presentar un proyecto de ley para enviarlo a Mauro Andino quien preside de la comisión correspondiente en la Asamblea Nacional. Hay que echarla un tabla de salvación a este pobre sujeto que soltó la papa caliente respecto a incluir o no a las plataformas electrónicas en la Ley de Comunicación ordenada por Correa. Dios y Correa bendigan a ese proyecto de ley para que el esfuerzo haya servido de algo y se evite caer en zonas grises donde la razón la impone quien detente el poder absoluto.

Ojala logremos encontrar los concepto que liberen a las redes electrónicas de las cadenas políticas. Y hay que hacerlo con claridad absoluta, evitando dualidades. Eso de las neutralidades suizas a mi no me convence, y tendrán que convencerme a sabiendas de que, a estas alturas de mi vida, estoy lejos de ser un fanático de nada, ni de mi propio municipio. Por eso critiqué a María Paola Romo al votar en blanco, o neutro, en la Asamblea, a sabiendas que votando así, su voto sería determinante en la elección de alguien. Lo neutro me suena a asexuado, y en esta materia como en muchas otras, para mí, las cosas son blanco o negro. No discrimino contra la tercera posición posible, pero para recibir mi aprecio debe ser una posición confesada y aceptada por las personas que tienen esa condición o propensión sicológica u orgánica. Así se sale de los colores grises y se alcanzará el sueño con frescura envuelto en sábanas frescas y en manos de quien cada cual quiere. Sin complejos, enojos ni culpas.

Entre lo uno y lo otro ha sido agradable este fin de semana. La visita a la “Casa Embrujada”, esta vez de libertades, y la obra teatral “Miss Agua Dulce”, dirigida y actuada por personajes, para mí por alguna linda razón muy recordada y querida. Martha Ontaneda, Prisca Bustamante y Maribel Solines, me hicieron retroceder un par de décadas. Se me estiraron las arrugas y se me plagó el alma de recuerdos. ¡Cuánto han madurado y progresado! Un gran saludo para ellas, y para todos lo otros actores porque nadie desentona. Estoy contento de que el teatro guayaquileño siga en sus esfuerzos y que ya tengamos pergaminos.

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