19 abril, 2024

País de Locos.

Esta frase nos repetía con insistencia nuestro instructor en Derecho Constitucional de la Maestría que estoy siguiendo, cuando comentábamos sobre las decisiones de la Corte Constitucional o el Consejo Nacional Electoral, en torno a temas como el de la Consulta Popular o la Revocatoria de Mandatos.

“Señores, vivimos en un País de Locos nos decía, no entiendo como un organismo inferior, puede impedir un derecho consagrado en la Constitución, o como la Corte Constitucional, puede dar paso a una consulta que está en franca violación al artículo 442 del de la propia Constitución, nos están llevando a los ecuatorianos a que violemos la Ley”; vale la pena mencionar que nuestro profesor, un prestante constitucionalista de larga data, es Asesor de un alto funcionario de este Gobierno, me guardaré la reserva de su nombre por obvias razones, pero nos explicaba durante el desarrollo de nuestras clases, el porqué de la validez de sus comentarios, y puedo decirles, que ni los mismos compañeros de aulas seguidores del partido del presidente, y de los cuales hay varios, pudieron argumentar en contrario, lo dicho por nuestro maestro.

Yo si quisiera acotar algo sobre lo dicho en el párrafo anterior, si considero que vivimos en un país de locos, pero también de tontos, por no decir un término más fuerte, y de deshonestos también, ya que seguimos transitando nuestros días, cegados por promesas incumplidas y rindiéndole pleitesía a quien en contra de su misma Constitución de bolsillo nos pide que sigamos confiando en él a cambio de dádivas y canonjías, y que alteremos algunitos de sus artículos, para en definitiva darle más poder del que ya a través de mecanismos mañosos ha usurpado en su propio beneficio, y de lo cual, seguimos sin hacer absolutamente nada; es tan fácil para los gobernantes no cumplir con sus promesas, y es más fácil aún, dejar que lo sigan haciendo sin reclamar, conducta, que ya se ha instaurado como común, en nuestro querido país de “Locos”.

Nos hemos olvidado de honrar la palabra, para nuestros abuelos, y para algunos “Locos” como yo, sigue valiendo más lo dicho y pactado como caballeros, que lo redactado y legalizado en un documento o contrato, será por eso que me rebelo ante todo y ante todos, será por eso que escribo estas pequeñas entregas, para ver si regresamos a las buenas costumbres que ya hemos perdido, no lo sé, pero cada día me decepciono más ante tanta apatía, abulia y conformismo de muchos.

Ser pasivos no nos lleva a nada, ser pacientes en este país de “tontos y deshonestos” tampoco, ser el sabido del barrio o el “king” de la sapada criolla, mucho menos, sólo el trabajo consciente, con metas claras y en conjunto con otras mentes que estén sintonizadas con nuestros sanos objetivos, nos podrán llevar a grandes logros; ojalá que yo no tenga que repetirle también a mis hijos, “seguimos viviendo en un País de Locos”.

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Los dos terroristas

Hay una disputa entre dos grupos opuestos por la colocación de dos monumentos en las Peñas: el de León Febres Cordero y el del Che Guevara.

Al primero lo acusan los de Alfaro Vive, de ser el terrorista que desbarató su imperio de secuestros, asaltos, robos y asesinatos, con los que tenían a la ciudadanía aterrorizada. Su actuación firme y decidida acabó dispersando este grupo, algunos de cuyos miembros ahora están entre los que gobiernan el país.

El segundo fue un argentino que se unió a las fuerzas de Fidel Castro, quien derrocó a Fulgencio Batista e instaló el comunismo en Cuba. Ocupó algunos puestos allí y luego fue a integrar las guerrillas en Bolivia, donde murió en un ataque de las fuerzas opositoras.

Guayaquil y la estatua

Los organismos aduaneros han declarado en abandono la estatua del Presidente y Alcalde León Febres Cordero Ribadeneyra. Por su parte, el Alcalde de Guayaquil declaró que con el monumento hecho en Ecuador, (que siempre fue considerado temporal), ya se hizo respetar la competencia del Cabildo y por ende ya se rindió homenaje al fallecido Presidente y Alcalde. Igualmente aseveró que pueden hacer “lo que les dé la gana” con el monumento esculpido en España por el afamado artista Víctor Ochoa.

Estando así las cosas, es fácil intuir lo que va a suceder de no mediar un cambio de rumbo por parte de por lo menos uno de los dos bandos en conflicto pues la intolerancia y el odio político de grupos como “Diabluma” y otros, (léase los remanentes de AVC), permiten vislumbrar que lo que se pretende no es solo impedir la colocación de la escultura sino incluso su destrucción pública. Intentan vanamente ofender la memoria de quién dedicó los mejores de sus últimos años a refundar la ciudad que lo vio nacer, luego de haber sido el eje de la política nacional y por ende de su historia, durante más de 25 años. Piensan que al hacer desaparecer una escultura lograrán borrar el recuerdo que vive en el fondo de los corazones de todos los guayaquileños y ecuatorianos de bien. No entienden que los recuerdos no se borran jamás y menos cuando son gratos.

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  1. De acuerdo con lo expuesto. Concluiria (mi teclado no tiene tildes) yo entonces que el problema del Ecuador es de «raza», porque no existe ninguna otra explicacion que justifique el que como Pais seamos tan «aguantones» de todo lo que nos ocurre con un quemi-importismo que radica ya en lo patetico. Conformistas, poca lucha, «pequenitos» ante el poder de turno y sobre todo hipocritas porque todos protestan en sus casas pero nadie sale a la calle a expresar sus derechos por simple temor a los «grandes» del momento.

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