29 mayo, 2024

Liderar es diferente a mandar

Lo he expresado en reiteradas oportunidades, hay que tener en claro la diferencia entre liderar y mandar.

Gran parte de los problemas que estamos viviendo son porque nuestro mandatario no sabe el antagonismo que existe entre las dos condiciones. Para Maquiavelo, el mejor líder inspira temor en sus seguidores; no obstante, sociólogos modernos no se ponen de acuerdo porque tampoco distinguen entre tener temor a un daño y el, válido por cierto, fundado en el respeto a la persona con mayor conocimiento y cualidades.

El ordenar valiéndose de ejercer temor no funciona. Los Medici, grandes príncipes en su época, inspiraban terror; empero, vestían diariamente una armadura debajo de su ropaje y vivían aterrados por cuanto estaban al corriente de que el envenenamiento era rutinario en las Cortes. En una disciplina militar es común que le indiquen que se debe tener en cuenta que en una guerra mueren más por la espalda que el frente.

Los grandes líderes saben tratar a los demás correctamente y pueden hacer que las otras personas se identifiquen con el proceso para llegar a una meta trabajando en equipo. El líder Martin Luther King, mantenía: “La medida suprema de un hombre no es dónde se encuentra en momentos de comodidad y conveniencia sino dónde se encuentra en momentos de reto y polémica”.

La ciudadanía no respeta a un intemperante. Cuando oye insultos y burlas dirigidos a quien sea, incluso amigos y correligionarios, claramente entienden que están en la lista; sólo deben esperar el turno.

La deslealtad y traición a los que lo eligieron y que son quienes están por encima de él no podrá mantenerse mucho tiempo, debe rectificar. La deslealtad le señala a uno como alguien que está en el nivel del polvo que pisamos y atrae el desprecio que se merece. La falta de lealtad es una de las principales causas de fracaso en todos los terrenos de la vida.

El verdadero líder enseña y se hace acompañar por su aptitud y no mediante el atemorizar a su gente. El líder que trata de impresionar con su ‘autoridad’ pasa a tener que requerir de la fuerza y el terror para que lo sigan. ¿Cuánto puede durar eso? Si un líder lo es de verdad, no necesita proclamarlo. Su conducta causará empatía al demostrar comprensión y sentido de la justicia, además, afirma así que conoce su trabajo.

Un líder no necesita ‘títulos’. El que insiste demasiado en su título, no tiene en qué más apoyarse. La puerta de la oficina y la mentalidad de un verdadero líder permanecen abiertas para todos; libre de formalidad y de ostentación.

Lo sucedido en La Cocha es un mal precedente. Es una cachetada. Se perdió el respeto. Y lo más grave es que esta situación fue engendrada por los demagogos que no se contentaron con darles la justa igualdad, sino instigarles al odio y separación: a la revancha. Agréguele al fuego las inflamables “burlas” y desplantes a los que se ha acostumbrado el mandatario; alentado por unos borreguitos sin columna vertebral.

El mal ejemplo de acomodar la Ley también cobró su costo: El crimen se produjo en la parroquia Zumbahua. Murió luego de una pelea con Quishpe y cuatro amigos, quienes lo habrían dejado colgado en un poste con su propio cinturón. Los dirigentes de La Cocha dijeron que Quishpe, oriundo de Guantopolo y residente en Quito, fue quien lo colgó.

¿Por qué no se lo juzgó en el lugar del acontecimiento y se lo llevó a La Cocha? Porque en La Cocha según Jaime Olivo, hermano de la víctima y uno de los primeros doctores en derecho de Zumbahua, sí se puede con libre interpretación sin violar la ley, imponer el castigo comunal, que para mantenerse “dentro de ella” no cumplió su primer dictamen de imponer la pena de muerte. Debía ser La Cocha para que ejecuten el castigo, dado que tienen más confianza en el juzgamiento ancestral que en la justicia ordinaria.

El historiador romano Tácito escribió: “El deseo de seguridad se levanta contra cualquier empresa grande y noble”. El agravio tiene el efecto de neutralizar al horror; saltando a la palestra lo indicado por el teólogo británico John Henry Newman, quien dijo: “No le temas a que tu vida tenga un final, sino a que nunca tenga un principio”.

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No hay comentarios

  1. Don Antonio lo que usted acaba de comentar en su espacio muy acertado y sobre todo caso actual.

    Quizás con esto de la definición de liderar o mandar a venido como anillo al dedo – me explico – El gobierno es parecido a mi mujer – cree que con mandar ya es una líderesa – no señor – eso no es así.

    mandar es por mandar y muchas veces hago caso … es por el miedo que le tengo… claro a su enojo – pero el señor presidente creo que está muy convencido que sus mandatos son los mejores paliativos que se dan al pueblo y por lógica es su mejor obra – a un pueblo sumiso.

    Sigo insistiendo mi mujer y el señor presidente están más lejos de comprender – que con bravatas lo único que han conseguido es hacerme más sordo – y sobre todo entendible con esto de líder y saber mandar ….. en fin me confundí y creo que no es lo mismo la hija del rajá – que la raja de la hija….

  2. Estimado LA KANTALETA, su punto de vista es interesante. Todos respetamos a las esposas, pero ellas sí nos dan muchas cosas buenas; hay que admitirlo.
    Cordial saludo.

  3. MUY BUENO SU ARTICULO…EL TIRANO DE CORREA NO LIDERA NI MANDA ES UN FANTOCHE RESENTIDO….AHORA QUE ASESINARON A LA ESPOSA DE UN ALZA MANOS DE SU PANDILLA, ORDENA Y MANDA A GENTE ESPECIALISADA, Y MANDA «EL AVION DE EL PUEBLO » NO SU AVION PRESIDENCIAL A CUBA A REGOJER A EL ESPOSO QUE EL LO ENVIO PARA UN ENCARGO..SE IMAGINAN COMO DERROCHA EL DINERO Y SIGUE INTIMO DE LOS CASTRO,,,POBRE ECUADOR EN QUE MANOS FUIMOS A CAER…..

  4. Cunado se pierde a un ser querido siempre es doloroso por las evaluaciones que toca realizar- más aún cuando se recibe condolencias de familiares cercanos, amigos, conocidos y hasta solidarios y cabe el termino.

    Sobre todo cuando se ha comprobado que no existe muerto malo – todo muerto es condolido y hasta perdonado de cualquier antecedente que trate de manchar su personalidad.

    En resumen analizando el caso de la esposa del asambleista – asesinada en plena fiesta y con la presencia de mucha gente – ya es para pensar mal – ¿son enemigos declarados loa asesinos ? ¿son gente resentida ? o ¿ son gente con intereses de la familia ?.

    ¿ quién sabe lo que este de por medio ? los únicos que hasta ahora no quieren aceptar que en el país ya esta industrializado el SICARIATO es los asambleistas y la policía.

    Pero claro no hay más ciegos que el que no quiere ver – que en el lindo Ecuador con las reformas que ellos mismo lo hicieron a su semejanza y antojo – están pagando justos por pecadores.

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