
No soy ni he sido fanático del fútbol. Soy socio jubilado del Club Sport Emelec, porque cuando era joven era el único Club que tenía cancha de hand ball, deporte que me gustaba practicar , pero el fútbol es un deporte que reconozco que es apasionante y que provoca reacciones de fanatismo entre los seguidores de los diversos clubes.
Siempre insistí en broma ante mis amigos barceloneses que yo no podía ser barcelonés por cinco motivos: 1.- Barcelona es pueblo… y hay que distinguirse. 2.- Barcelona ha estado con muchas dudas. En un tiempo, hace un par de años, quiso ser un equipo de Pichincha, luego un equipo de la Provincia de Santa Elena y yo soy guayaquileño. 3.- “Amarillo como el sol…” ¿Qué es más grande? ¿El sol que es amarillo o el cielo que es azul? 4.- ¿Cuál es el símbolo de Barcelona? El toro. A mí no me gustan los cachos. ¡Allá los cachudos! , y 5.- Es cuestión de definición. Cuando yo era chico, no había ecografías y si el bebé que nacía era varón lo vestían de azul, si era mujer, de rosado y si no se sabía por dónde iba a despuntar, de blanco, amarillo o verde.
