Opinión Política

¡“Nosotros los indígenas”! … ¡“La fuerza indígena”! …

¡“Nosotros los indígenas” …! ¡“La fuerza indígena” …! Expresiones tantas veces oídas, durante los trágicos días de crisis que acabamos de vivir los ecuatorianos, el octubre pasado. 

Digo expresiones, porque tanto los que se auto titulan indígenas y los otros, sabemos que ya la época de los “indios puros” en el Ecuador, no existen; ni en ciudades, ni en poblados muy alejados del País.  Por lo que, en pleno siglo XXI, seguir hablando de indigenismo es un absurdo.

Todos sabemos que fue la ignorancia de los conquistadores- creyendo haber llegado a Las Indias orientales- a donde se dirigían -quienes nominaron indios ignorantes, a sus habitantes, solo porque no hablaban su mismo idioma y no adoraban su dios; desconociendo sus culturas de siglos ancestrales.

Y es entonces, igual que otros pueblos del mundo, que también tuvieron épocas de conquista, cuando nace el racismo.  El racismo es un nefasto producto sostenido por ignorantes, aún en el siglo moderno, que separa a los habitantes en grupos por su color y texturas físicas, etc., que, incluso los dividen en etnias, superiores e inferiores.

Y lo más grave es que ciertos grupos de campesinos de la Sierra ecuatoriana, se han excluido por complejo y manipulaciones políticas, como lo han demostrado últimamente.

Qué triste era ver, algunos compatriotas interandinos nuestros, dirigidos por uno de ellos, que atribuyéndose el título de “jefe del indigenado” hacia la pantomima ridícula, de aparecer por televisión disfrazado con un tocado en la cabeza, de “los pieles rojas” de Norteamérica; hecho al apuro con plumas de diferentes pájaros y aves de corral desde loros, pavos, gallos y gallinas y caras pintadas; justo haciendo un show ridículo, que ahora nos damos cuenta las “claras intenciones” que tiene y que, afortunadamente, solo algunos de sus seguidores le acolitan.

El racismo nacido con el colonialismo de la conquista, en nuestro Ecuador, ya pasó.

Todos los hombres de este tiempo, pertenecemos a una sola raza, como la UNESCO, lo planteó-la raza humana

Sin que ello signifique que reneguemos de nuestros orígenes ancestrales, ni el mestizaje nacional, que con orgullo los ecuatorianos debemos engrandecerlo día a día, dentro y fuera del País.

Por lo que mi llamado a todos los ecuatorianos, es a no excluirnos del conglomerado mestizo ancestral, cumpliendo los deberes y derechos de nuestra constitución sin complejos de ninguna clase.

Si hay que reclamar, hacerlo sin destrucción, ni vandalismo, ni dejándose manipular por “los politiqueros sabidos…”

Igual a los acomplejados que se creen “de raza superior” y se burlan de los que llevamos apellidos autóctonos, para quienes les traigo el pensamiento del ilustre escritor ecuatoriano Justino Cornejo, al hablar del hombre ecuatoriano: “De Inga y de Mandinga, todos tenemos un poco… (inga=inca, mandinga=negro)

Por lo que ¡compatriotas todos! ¡Si tenemos que reclamar nuestros derechos, hagámoslo con fuerza, sin abrir brechas raciales y rechazando a los manipuladores… ¡Para engrandecer al Ecuador en un mundo de paz!

Por la paz del mundo

 

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