Señores

VISTAZO

Guayaquil

Después de leer el artículo Familias Diversas (04.05.12) me siento en el derecho y el deber de decirles lo que pienso. Esta carta va dirigida concretamente al autor del artículo, salvando a las demás personas ajenas al mismo. Ruego, en base a los principios éticos del periodismo, que publiquen íntegra esta carta en la próxima edición de Vistazo:

La selección de los hechos que hace el articulista, es favorable a la ideología de género; igualmente, los tes-timonios y opiniones sobre esos hechos son favorables a esa perversa ideología. Negarlo sería insincero. Usted no se limita a informar, sino que informando a medias, en realidad busca “desinformar” al lector, con el propósito último de deformarlo. No cabe la menor duda.

La herramienta del Periodista es la palabra; con ella construye o destruye. Todo el mundo sabe (sobre todo, los especialistas) que la ideología de género tiene como estrategia la manipulación del lenguaje y la Prensa, para así corromper hábilmente las conciencias. Si una publicación se presta a tal manipulación, se ubica dentro de la corriente de esa perversa ideología esencialmente manipuladora. Vergonzosamente, usted se ubica dentro del corrupto movimiento de género. No lo digo yo: usted lo hace.

Informar sobre los hechos es bueno, si es para formar las mentes. Pero informar a medias, seleccionando los hechos que conviene, con el clandestino propósito a deformar a los destinatarios, es lo mismo que ubicarse en el espacio destinado a un periodismo deshonesto ¿Por qué, si no, cuenta lo positivo de las llamadas “familias alternativas”, y se calla los traumas psicológicos y los descarríos morales que ellas generan? ¿Por qué no cuenta también lo positivo de las familias naturales?

Lo que usted, y los ideólogos del género llaman “familias alternativas” han existido siempre y en todas partes; pero nunca se las llamó “familias” con claros propósitos ideológicos. Por motivos emergentes y como estrategia práctica, efectivamente, se unieron siempre los miembros de un núcleo familiar ante el trabajo agrícola, ante el agresor externo, ante los vacíos de autoridad por el fallecimiento o la emigración de los padres; o la viudez, el divorcio o la maternidad o paternidad solteros… De acuerdo. Pero nunca nadie pensó en un nuevo concepto de familia. La familia permanecía intocada e intocable. Pero, una vez más, con la deshonestidad propia de la ideología de género usted manipula los hechos sociales, para llevar a cabo la llamada “reingeniería social”, que consiste en cambiar las fundamentales bases humanas de la sociedad, destruyendo ante todo la familia tal como naturalmente la ideó Dios, para lograr infiltrar las familias llamadas “homoparentales” (padre y madre del mismo sexo) como un tipo más de “familia alternativa”. Usted, el autor del artículo, se presta a esta jugada destructiva.

El Periodista que reclama la “libertad de expresión” y usa de esa “libertad” para difundir el mal y la mentira, degrada la libertad en libertinaje, y se degenera a sí misma en periodismo corrompido y corruptor.

Todo el mundo sabe que la Constitución Montecristi (2008) fue el caballo de Troya que se usó para deslizar en nuestro Ecuador la ideología de género. Si un periodista se pone al servicio está la maquiavélica jugada, en modo alguno puede jactarse de independiente respecto a la política dominante. Definitivamente, con publicaciones como esta, usted se convierte en cómplice y encubridor la corrupción de toda una masa humana, incluyendo a los niños, los adolescentes y los jóvenes. Para ellos, habiendo leído su artículo, por ejemplo, los adolescentes, ya no existe “la familia”, sino “las familias” alternativas, incluida la que llamada homoparental.

Quien escribe sobre el tema del artículo, una de dos: O no está al tanto de la perversidad de la ideología de género; en este caso estamos ante un periodismo inepto y sin un mínimo de categoría profesional. O, por lo contrario, está bien informado de tal perversidad, entonces, estamos ante un periodismo maquiavélico, que no se detiene ante ningún medio para conseguir la corrupción de los lectores ¿Cómo usted puede, un periodista, a la vez que difunde la amoralidad extrema que consiste en negar toda moralidad natural, presentarse luego como moralizador del país? Aclárese.

La Ideología de género se ha propuesto el final de la familia natural para lograr la corrupción de los niños y adolescentes. Hay que acabar con la familia – dice esta ideología – porque es en ella donde los niños y los ado-lescentes captan como algo natural la diferenciación entre varón y mujer; el sentido de Dios, el valor de la religión, la necesidad del matrimonio; el aprecio a la familia misma; comprende a través de los ojos el rol del varón y la mujer, establecido por Dios y la naturaleza. La distinción entre varón y mujer – dicen ellos – es simplemente un esquema judeo-cristiano, bíblico, que debe ser abandonado como fruto de una cultura trasnochada. Quien defiende la distinción entre varón y mujer es un “sexista”. La idea de sexo debe ser sustituida por la de “género”, según la cual, uno puede libremente optar por la “orientación sexual” que se le ocurra, sin ningún límite. Con este artículo, usted se ubica claramente a favor de esta reingeniería social atea e inhumana. Lamentable.

No es verdad que la Iglesia impuso desde el Concilio de Trento la familia formada por un solo hombre y una sola mujer. ¡No es posible que un periodista se preste a decir semejante aberración histórica! ¡En una revista culta! El matrimonio es una institución natural. La libido, por la cual los dos sexos complementarios se atraen, es común con los animales; pero la inclinación a buscar un compañero/a estable para unirse en matrimonio y formar una familia es de Ley Natural. Entre los animales, el macho y la hembra se aparean, la hembra cuida a los cachorros y después cada uno toma su camino. Nunca un perro dice: ese perro es mi tío… El matrimonio, no como sacramento, sino como institución natural, existe antes de Cristo y fuera de la Iglesia. La familia, igual. Y la existencia de la Ley Natural no es una afirmación exclusiva de la Iglesia Católica, antes de Cristo y fuera de la Iglesia, Aristóteles 384-322 aC dijo: “La justicia se encuentra en la ley natural y la ley positiva. La natural es inmutable y aplicable en todas partes; la positiva varía con el tiempo y la cultura”. Y Cicerón + 46 aC “La República”: “Existe una ley verdadera, de acuerdo con la naturaleza, conocida por todos, constante y eterna. A esta ley no es lícito agregarle ni derogarle nada. No podemos disolverla por medio del Senado o del pueblo. No existe una ley en Roma y otra en Atenas, una ahora y otra en el porvenir; sino una misma ley, eterna e inmutable, sujeta a toda la humanidad en todo tiempo”.

Es lamentable que una revista que está en todos los ho-gares, y usted, quien escribe en ella, la haya usado al servicio de la ideología de género. Habrá un día, quizá, en el que usted comprenda el mal que ha hecho y la confusión que ha sembrado con este artículo…: Cuando usted salgan a la sala de su casa para la petición de mano de su hija y ella les diga: “esta es mi novia, quiero casarme con ella para formar una familia alternativa; ya tengo contratado el vientre de alquiler y he comprado el semen, no sé de quién, para darle a usted nietos”... O tenga que ir usted a la casa del novio de su hijo para pedir la mano del homosexual con quien su hijo contraerá matrimonio para formar “una familia alternativa”... Ese día no sé si llegue; pero el mal está ya hecho, y usted será quien en un futuro no muy lejano, sembrando hoy vientos, cosechará mañana tempestades… No hay libertad sin responsabilidad; ni responsabilidad sin premio o castigo divinos.

Termino recordándole que Dios existe, que Él no es ningún pintado en la pared. Como decía Pedro Calderón de la Barca, en El Gran Teatro del mundo: “Obrad bien, que Dios es Dios”; que con Dios y sus cosas sagradas no se juega impunemente. Ganarse el pan escribiendo, no es malo; pero defender la familia es mejor. La familia natural; que suplico al Buen Dios, formen sus hijos o sus hijas… Y que Dios le dé muchos y maravillosos hijos y nietos y nietas: varones bien varones, y mujeres, bien mujeres…Y que nunca tenga que ver a ninguno de sus descendientes formando una “familia alternativa”. Dios es bueno y escuchará mi súplica…

Con todo mi respeto y mi dolor.

Guayaquil, 7 de mayo de 2012 (14h05)

P. Paulino Toral – CI 010000