Opinión

Ya no ha dejado Constitución ni Ley para romper

mpezando el primer día de asumir sus funciones Rafael Correa, todo ha sido burla e irrespeto a la Constitución. Luego con la “Asamblea Constituyente”, viola la autorización y propósito que el pueblo les dio, como en tantos artículos míos demostré, criterio que fue respaldado por muchos Juristas de diferentes inclinaciones políticas.

El propósito de la Asamblea Constituyente fue violado y se consumó con respaldo frontal del Ejecutivo por tener una mayoría para dicho acto; los borreguitos se sometieron a lo que el dictador quiso. Borreguitos que después de rendir pleitesía fueron, sin siquiera una palmadita en el lomo, descartados.

Incluso, le entregó a dicho cuerpo “deliberante y colegiado” la “Constitución” pre-redactada por unos españoles rechazados en su propia tierra, (Roberto Viciano y Albert Noguera), a los que les pagaron, cuando menos, 9.000 dólares mensuales; en un país que tiene prohibido que nadie que trabaje para una institución pública tenga un sueldo superior al del Presidente (que no Preside).

El actual mandatario llegó a su puesto fomentando el odio entre nosotros, insultando a quien se oponía a sus deseos con una poderosa campaña que mantiene una dudosa proveniencia de sus millonarios gastos y, luego, dilapidando sumas astronómicas del erario de un pueblo empobrecido, para prometer un sistema político fracasado a priori, logrando embaucar a una parte considerable de la sociedad ecuatoriana cuya falta de educación formal e inmadurez democrática le impide discernir la realidad.

Al no tener resultados que mostrar después de dos años de politiquería, basa su eterna campaña en búsqueda de la autocracia en promesas imposibles y en excitar los sentimientos más bajos de la sociedad, como: la envidia y un odio que pretende extender incluso dentro de su propio grupo. Usando, además, el maquiavélico sistema de echarle la culpa de sus falencias a los demás, vejándolos de la forma más cruel.

No ha importado que Correa esté acusado (¡jamás se podrá probar!) de recibir dinero de la FARC y de proteger a terroristas, narcotraficantes, corruptos y delincuentes. Motiva a sus seguidores con el paternalismo que ha prometido y nunca se cumplirá, muchas ayudas gratuitas, perjudiciales subsidios, juramentos en vano… hasta que amarre la balsa.

Ha cautivado al pueblo con mentiras, insultando a los que han logrado con su trabajo poder vivir modesta, pero dignamente. Ni que hablar de los “ricos” calificándolos con chacoteadas tan sugerentes y poco originales como “pelucones” y con bravuconadas desafortunadas contra Estados Unidos, beneficiador del pueblo ecuatoriano a través del tiempo, y la Unión Europea.

Este aspirante a dictador, es pupilo que sigue los pasos y consejos de Chávez (Capitán Araña) y, disparatado, asegura que la Cuba de Fidel Castro es una democracia.

Sus mentores son: Fidel Castro y Hugo Chávez. Es amigo de Evo Morales, Daniel Ortega y proclama su devoción por el Che Guevara, a quien, sin logros, lo han convertido en mito.

Rafael Correa asegura que el poder se lo otorgaron democráticamente la mayoría de todos los ciudadanos y eso matemáticamente no es cierto, como ya lo aclaré. Asimismo, el pueblo puede ser inducido al error y con sus errores puede licenciar terribles infortunios, como ocurrió con el infame nacionalsocialismo de Adolf Hitler durante el Tercer Reich.

Limitándome a reflexiones lógicas, me atrevo a asegurar que Correa utiliza su “democracia” para destruir la auténtica. Lo mismo que hizo Adolfo Hitler en Alemania: Llegó al poder seudo democráticamente y acabó siendo lo que llevaba en su insana mente: Un dictador déspota y genocida.

Este Presidente derrocha cientos de millones de dólares y dilapida el dinero en viajes, dádivas y propaganda para hacer a la medida de su patrocinio una Constitución incoherente, con artículos alterados subrepticiamente después de su aprobación. Con un “Congresillo”, totalmente írrito, fatalmente inventado y agregado ilícitamente para la transición, de la cual se olvidaron por el apuro de tener el instrumento antes de que la población sienta el fatal resultado de manejos caprichosos.

Mientras tanto, la corrupción, tanto de la Administración como de sus mercenarios, cuenta con protección oficial. Los precios se disparan, el riesgo país aumenta y desaparecen la inversión y los puestos de trabajo.

En el diario El Comercio del 25 de septiembre, sale una noticia: “Lula percibe un trasfondo electoral en el embargo a Odebrecht”. La respuesta del Presidente brasileño, Lula da Silva, es: “dejemos un poco pasar la pelota para solucionar este problema”. Lula ve un recurso electoralista de Rafael Correa. Esa es la manera como Correa siempre elude la responsabilidad de sus faltas: ¡echarle la culpa a otro! Con estas declaraciones de Lula, su “amigo”, que no es tonto, lo desenmascara y Rafael Correa queda en ridículo.

Si no lo paramos, democráticamente, seremos espectadores de lo que será una cadena de incautaciones, atropellos, amenazas, censuras, vejámenes, personas privadas de la libertad por la regalada gana, cualquier pretexto para consolidar SU DICTADURA y satisfacer su autocracia.

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