22 mayo, 2024

Proyectémonos hacia un Ecuador mejor

Desde el 24 de mayo de 1822, entonces denominado como el «Departamento del Sur» de la Gran Colombia, Ecuador proclamó su independencia de España, por lo que en 1830, se salió de la confederación para formar una república independiente, incluida la promulgación de nuestra primera Constitución, de fecha 11 de septiembre de 1830, así como el posicionamiento de un primer presidente: esto es, Juan José Flores, a través de cuyo gobierno se consolidó el nuevo Estado Ecuatoriano.

Desde entonces, y en relación a nuestra génesis política, han sido innumerables los acontecimientos que en nuestro país se han venido suscitando a través de los diferentes niveles de parte de quienes han sido protagónicos en los diferentes espacios de poder; estos han sido: Unos de menor, otros de mediano y otros de mayor impacto en nuestra sociedad y en nuestra economía. 

Por otra parte, desde niño, crecí y me desarrollé bajo conceptos profundamente cívicos, patrióticos y de elevadísimo amor a mi país y su gente. En nuestros hogares y en nuestros planteles educativos, nos enseñaron a construir, no a destruir nuestra esencia propia de gente buena, honesta, responsable, solidaria, humanista; por lo que sigo entendiendo que aquello siempre ha sido nuestro mayor capital humano. 

Aprendí e interpretar que la política es una sustentada ciencia y el más hermoso arte que; desde los diferentes espacios de poder, nos da la oportunidad para servir a nuestra sociedad, así como es la idónea herramienta a fin de organizar, coordinar, ejecutar, todos y cada uno de los estratos de un Estado.

Quiero con esto decir entonces que la antítesis de esos principios, en tanto y en cuanto su impacto sea de gravísima afectación a la convivencia de un país, bien pueden ser considerados como aberrantes y anti patrióticos quebrantamientos, capaces incluso de alcanzar niveles de profundos actos de traición a la patria.

Recientemente, el presidente de la República, Daniel Noboa, le ha anunciado al país la ejecución de un sabotaje a la Represa de Mazar, por parte de diferentes funcionarios de su gobierno, entendiéndose que a la cabeza de dichos actos está la anterior ministra de energía, acto que además ha sido denunciado ante la Fiscalía General del Estado, por ser un delito tipificado en nuestra legislatura penal.

Por tan elevado grado de esquizofrenia y de barbarie, no encuentro al momento calificativo alguno para determinar aquel acto de sabotaje en mención. Solo se; como la gran mayoría de ecuatorianos, que aquello contribuye de manera ascendente a la destrucción de nuestro país, cuyas graves consecuencias se suman a deleznables actos anteriores, relacionados con la inmoralidad de la corrupción, el crimen organizado y el narco tráfico.

Debe quedar absolutamente claro que más allá de ideologías políticas, de actos de corrupción y de actos tendentes a aspirar a la captación de poderes, se deben sustentar sine qua non, los derechos ciudadanos a vivir sin ningún tipo de causales que lesionen aquellos principios.

Nos merecemos vivir dentro de un entorno profundamente armónico y moralizado, honesto y repleto de libertad, de verdadera aplicación de justicia, de progreso, de paz. Debemos aprender a respetarnos y entender que nuestro país es un territorio; geográficamente además, de privilegiados espacios para todos.

Debemos entender que; casos de sabotaje como el que nos ocupa, no solamente afectan a un régimen, sino que afectan gravemente a todo un país. 

Nuestra historia continúa ahí, impoluta, imborrable y repleta de buenos y patrióticos ejemplos. Hagamos pues un verdadero esfuerzo ciudadano, a fin de no mancharla. 

Cito una vez mas aquellas frases de aquel escritor, filósofo y político irlandés, Edmund Burke: “Que resulta ser mas malo…la maldad de los malos…o el silencio de los buenos”

Repito, el ecuador nos pertenece a todos. Comprometámonos a analizar a profundidad nuestro presente, a fin de rectificar lo que corresponda, emprendamos tantas y cuantas acciones sean necesarias para proyectarnos hacia un mejor país, hasta lograr cimentar verdaderas bases que nos permitan lograr un futuro digno en beneficio de nuestra prole.  

¿Entonces, de qué lado de la historia quieres estar…?

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Desde que tengo memoria he escuchado a los “expertos” en política hablar de “disciplina partidista” para justificar el hecho de que uno o más miembros del partido obedecen o no la consigna venida desde las esferas de dirección a propósito de una que otra decisión importante en el Congreso, la Asamblea o cualquier Ministerio.

En resumidas cuentas, la “indisciplina partidista” se paga a veces con la exclusión y la condena pública. Lo mismo ocurre en los hogares, cuando muchos son los padres y madres de familia, cultivadores del inmediatismo en la formación de los más jóvenes, esmerados cuando valoran al “bien comportadito” o sea al más obediente ante su jerarquía sin dar espacio a la argumentación y al pensamiento crítico, otra vez mezclando la disciplina con la sumisión. ¿Cuándo cambiará esto?…

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