14 junio, 2024

El Cotopaxi y su peligro de destrucción (I) 

Lo vemos y el IG-EPN “señala un proceso de erupción en curso”. No es por alarmar sino prevenir a Sangolquí, S. Rafel, Salcedo, Aláquez, Latacunga…, Dios, que sea moderado y en verano cuando hay menos nieve y hielo en sus faldas por el C. Climático y en la noche de 21H00 a 6H00.

En 1877 fue en la mañana y los “lahares” llegaron a Latacunga en poco más de media hora y a los Chillos en poco menos de una hora y, podría ser en menos de 30 y 40 minutos si es fuerte, bajan por los ríos Pita y S. Clara al Norte, Cutuchí y otros al Sur (y Tamboyacu al Oriente). En que, de modo “corrupto e irresponsable” por parte de la “autoridad y ciudadanos”, existe una “gran infraestructura de servicios y vivienda”.

Sería caótico una evacuación de día con miles de carros en la vía, parqueos de centros comerciales, educativos y otros, y decenas de miles de personas en Sangolquí, S. Rafael (y Latacunga). ¿Cómo es posible que, esté en reparación en S. Rafael, la arteria a la autopista con colapso vehicular y, debería estar despejada? A más del monitoreo, vigías las 24 horas al volcán, para el aviso inmediato y sirenas de alerta. Los lahares de árboles, lodo, escombros…, pueden ser muy anchos y altos y, arrasan todo a su paso. Seguirían a Cumbayá, río S. Pedro y Guayllabamba, en riesgo casas, puentes y la “C. Manduriacu” abriendo compuertas hacia el río Esmeraldas.

Lo mismo que, hacia el río Patate y la “C. de Agoyán”. Gran trabajo para organismos de monitoreo, prevención, bomberos, Cruz Roja, ingenieros, autoridades y ciudadanos por la indicada irresponsabilidad. Si la erupción es fuerte, la ceniza mataría animales de pastoreo y silvestres, miles de hectáreas de cultivo, contaminaría el agua, suspendería vuelos, etc.

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Entre sus dedos poderosos se inicia y termina la vida humana. En está tranquila hora nona he pedido a las parcas dejen su arduo, infatigable y castigador trabajo para que vengan a mi casa a comer cangrejos, serpientes y reelecciones. Casa caliente, como la tetera en que hierven los brebajes la dueña del manto que cubre todos los destinos.

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