30 mayo, 2024

Un poquito de humildad

Algunas de las personas, incluso católicas, tienen dudas de Dios. Esto es normal y no indica que no seas tan cristiano o que no seas creyente.

¡Dudas tenemos todos! Certezas no puede tener nadie, de nada. La Fe es cuestión de creencia. Indudablemente, hasta el más recalcitrante ateo, se convierte en el mayor creyente cuando su muerte es inminente.

¡Cómo reconforta al agonizante, el rayo de luz de una palabra de fe, cuando se está yendo!

¿Qué es la humildad? Es simplemente recordar que todos, absolutamente todos, somos iguales. ¿Cuál es la mayor alegría? Comprender que todos tenemos un ciclo de vida, unos más corto, otros más largo, y no desesperarnos porque ya se nos acaba, o porque se está prolongando demasiado. Aceptar mansamente la voluntad De Dios, y dialogar diariamente con el Señor. Poner todo en sus manos. Aceptar, mansamente la voluntad de Dios.

Si este es tu verdadero deseo, no dudes más, olvida los errores del pasado, pon tu alma en sintonía con Dios. Los pecados del pasado ya fueron olvidados por Dios. Nuestro temperamento nos llevará a volver a pecar, pero Dios siempre está presto a perdonarnos. ¡Ten Fe! Ningún verdadero Padre abandona nunca a sus hijos, Y ¡DIOS ES NUESTRO PADRE! ¡PADRE DE TODOS NOSOTROS!

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Hitler, en su libro Mein Kampf (Mi Lucha), se preguntaba: “¿A quién se ha de dirigir la propaganda? ¿A los grupos intelectuales o a la masa? Siempre se ha de dirigir a la masa…”.

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