1 marzo, 2024

¡Pégales donde les duele!

Nuestro país es un muñeco porfiado, no le gusta respetar las reglas y mucho menos pagar sus deudas. Les gusta tomar chocolate, pero no, pagar lo que deben.

Uno de los mayores problemas de nuestro País, es con la educación, tanto pre, como universitaria y posuniversitaria. La humanitaria idea del vividor Correa (quien piensa que ser pillo no es ser ladrón sino sapo), de que la defensa de escuelas, colegios, universidades y posgrados de no tomar examen al que no esté al día en sus pagos, no debe existir, ha llevado a que mucha gente de por sentado que eso no es obligación pagar.

La realidad es que sí existimos personas que nos gusta enseñar, y lo haríamos gratis, pero los profesores de colegio y otros, que viven de sus cátedras, no tienen por qué no cobrar sus salarios. Lo único que le duele a la gente, es cuando les tocas el bolsillo. Nada golpea más, que el pagar, incluso a muchos millonarios. Un viejo y real refrán dice: “La mejor entrada, es la ninguna salida”. No todos los que deben, pagan puntualmente sus obligaciones. Por eso, los bancos, para obligar al pago, comienzan a cobrar intereses, a partir de la fecha de vencimiento.

Hace unos días en una reunión de posgrado universitario atendiendo un reclamo de los profesores, oí una lista de deudas estudiantiles, que me preocupó por la cantidad de gente, que debe más de $ 10.000,00 dólares, lo que me puso a pensar que eso debe indicar que a lo mejor no han pagado nunca, o casi no han pagado las mensualidades o pensiones.

Indudablemente, en personas acostumbradas a no pagar sus obligaciones o a aprovechar del poder para no pagar, ese estilo de vida les conviene, pero me pongo a pensar en empresas pequeñas que sobreviven, a las que ese tipo de deudas puede llevarlas a la quiebra o a una crisis de liquidez (y gente que pierde su empleo). El estilo Correa, perjudica seriamente a una parte de la población. Es indudable que se debe evitar el abuso, pero todo negocio, debe rendir una utilidad razonable. Nadie invierte dinero a sabiendas que va a perder.

Debería haber alguna forma de obligar a las personas a mantener sus pagos al día. A Dios gracias, mi trabajo no tiene este tipo de problemas, pero creo el Gobierno debe tener un sistema o ley para obligar a las personas a cumplir con sus obligaciones.

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La respuesta es preparándonos académica y éticamente y haciendo que esta instrucción se nos convierta en un hábito. Una casa construida sobre el monte más alto no puede ocultarse. Levantemos nuestras expectativas y nuestros corazones e implementemos con firmeza la justicia, pero la de adentro, la interna, la que nace de la espiritualidad y se exterioriza a la sociedad. No al revés, no esperemos que la justicia venga de fuera, creémosla nosotros mismos en nuestro interior y veremos que al contagiar a los demás de valores reduciremos automáticamente los índices delincuenciales del país. Nadie se cura a sí mismo por el hecho de herir a otro, hay que sanar a los demás sanándonos primero nosotros mismos, con ayuda de Dios, no con los vendedores de salvación.

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