19 junio, 2024

La caída del cóndor (1)

Estos días pasados, han sido materia de comentarios, en las familias Samborondeñas, -quizás llevados a las redes sociales-, un suceso extremadamente lamentable, acaecido en una ciudad norteamericana, que como “resultado” de una reunión social, de despedida. Uno de los jóvenes asistentes a dicha celebración, se lanzó o cayó (?), por la ventana del edificio donde se realizaba la reunión, piso 18 del mismo y por supuesto murió, como consecuencia de tal caída. Fue una reacción de pánico (claustrofobia), o simplemente vértigo de la altura. Sólo Dios lo sabe.

Hacer análisis de este hecho y otros similares, que con seguridad se dan y que los desconocemos, no es una tarea fácil. Los análisis, no van por el lado de los chicos, ni mucho menos de sus padres. Para hechos como estos, probablemente no hay culpables ni causales justificantes.

Aquellas reuniones, no se realizan con el ánimo de que alguno de los asistentes se tire al vacío, como demostración de valentía o de imitación a la figuras universales, de Superman y otros, que la ficción literaria, los ha dotado de “poderes”, para volar. Como los personajes heroicos de los Cómics, que apoyan el bien, combatiendo el mal. Consecuentemente, la lectura de estos “comics”, podría también ser la causa de tales lamentables accidentes.

En mi criterio -muy personal- hay que buscar las explicaciones, en estos 3 elementos que me sirven de título, para este escrito:

LA CURIOSIDAD, es generalmente la primera causa de muchas de nuestras acciones en la vida, por supuesto aquellas, que por novedosas o por edad, no se han practicado.

¿La “curiosidad”, es mala? No necesariamente. Gracias a “su curiosidad”; los científicos descubrieron ciertos hechos, que sustentados en otros, producían efectos visibles en las cosas y aun en las personas.

Así, gracias a repetición de tales hechos, por la ebullición de las aguas, a determinado nivel de calentamiento, ésta hervía, a 100 grados (Celsius) a nivel del mar y a 80°, en las alturas. El agua se convertía en apta para el consumo humano, por cuanto, ningún microbio resistía tal calentamiento. Otro descubrimiento -la gravedad- la describió otro científico al confirmar que cada vez que su manzana, rodaba de su mesa de comedor, ésta caida al vacio. Es LA GRAVEDAD, que no es otra que cosa que, la atracción que ejerce el Centro de la Tierra, sobre los objetos y personas que caen al vacío. Y así por el estilo.

Hay que formar a las nuevas generaciones, sobre estos conceptos, para que la curiosidad, que es algo natural, sobre aspectos o efectos desconocidos por ellos, bien sea, eventual o permanente de ciertas acciones, no les afecte en sus personas.

Inclusive en el deporte, que es tan saludable su práctica en la juventud. El exceso de la práctica del mismo, no siempre produce los efectos deseados por el deportista. Incluso ciertos excesos -en su práctica- los perjudica en los resultados deseados. (Causa de infartos).

Los Colegios de Samborondón, -presumo, los de Guayaquil, también- dedican una hora a la semana, por lo menos, a los distintos niveles de alumnos, para platicar sobre estas prácticas nocivas a la salud, personal y familiar de quienes las practican: me refiero a las drogas, hoy, quizás, generalizadas y consumidas por un buen segmento de la juventud, inclusive, por niños de edad escolar, y sobre todo de sectores marginales y de vergonzante pobreza, según datos de prensa y de sociedad especializados en estos tratamientos antidrogas.

Conversando sobre el tema con amigos y familiares, distinguí, dos clases de causualidades, más allá de la curiosidad:

LA PÉRDIDA DE LA IDENTIDAD PERSONAL FRENTE AL GRUPO (LA MANADA) -no importa el número, ni el lugar-, hay alguien que lo lidera, lo sugiere y hay alguien que los siguen), lo que otros insinúan o proponen. Los permisos en esas “prácticas”, pagan los platos rotos, pues no sospechan o no lo admiten, que una prueba al “punto prohibido”, pueda llegar a tener tales consecuencias fatales.

La droga de hoy -como se la llame- es la MANZANA que EVA le pidió a ADÁN, que probase, produciéndole -religiosamente hablando- la primera desobediencia, con la consecuente pérdida del “Paraíso Terrenal”.

Hay otras prácticas, que son valerosos para los adictos o los que aun no lo son; son los casos expuestos por los ex adictos. Algunos han visitado nuestro país y han dado excelentes pláticas sobre el tema drogas y sus consecuencias.

Pero no son suficientes para lograr que los pierdan al menos “la curiosidad”, de una “sola” primera vez.

La otra causa, es que siempre hay la posibilidad de ponerle fin a este vicio, por metidas modernas, tratando psicológicos, medicinas anti estimulantes, prácticas deportivas, y hasta encierros, de los cuales, esta ciudad está plagado, de locales irregulares, nada aptos para una curación definitiva, de quien cayo en el consumo de tal o cual estupefaciente.

Los Gobiernos locales (G.A.P.), los “ONG” y otras instituciones nobles, no son suficientes para detener esta tendencia universalmente generalizada. Quizás un mayor control en el contenido ciertas películas o series de televisión, que de alguna manera pudieran estar influyendo en la mentalidad de ciertos jóvenes:

Tales “cargos”, tienen poder económico, influencia política y gozan de impunidad. Los horarios nocturnos, (11 pm); son válidos, pero, es probable que muchos jóvenes, que no tienen un “criterio formado”, pudiesen verse animados a su invitación. No hablo de censura, pero si de una advertencia, al público, que dicho programa o novela, no es “apto para menores de edad”. La responsabilidad pasaría a los padres o cuidadores del menor o del joven o jovencita. Algo ayuda.

No es nada fácil el tema por el que atraviesa la juventud de hoy -los que han caido-, para liberarse de su consumo y de otros no lo sigan. Por lo pronto, sugiero: MAYOR CONTROL, a los hijos, desde los 7 años en adelante, hasta sus mayoría de edad.

Hay que EDUCAR A LOS PADRES, que no tienen experiencia en estos temas, Reunirlos 1 vez a la semana con sus profesores, y con los líderes del barrio, que todo lo saben y conocen, a fin de que se sustancialmente este “problema”, que es un problema universal y una de las más grande amenazas que sufre la humanidad.

Pongamos TODOS, un granito de arena. Conversemos con los chicos, querámoslo más, invitemos a pasear, poniéndoles sanas distracciones, a fin de que no tengan tiempo de “pensar” en tales “iniciativas”.

Lo veo necesario, para estas épocas, hasta que los entendidos de otras soluciones.

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