18 junio, 2024

Por Guayaquil

A propósito de la reciente celebración de las fiestas de mi bella ciudad, fue placentero luego de muchos años ver al presidente de la República asistir al acto organizado por el Municipio de Guayaquil, en conmemoración de sus 482 años de fundación.

Finalmente, se rompió el hielo y a pesar de los rezagos odiadores y comentarios contrarios de algunos practicantes del correísmo, vimos reunidas a dos importantes autoridades de nuestro país. No ganó el uno, ni perdió el otro, ganaron la ciudad y el país. Fue muy claro, lógico, feliz y articulado el mensaje del presidente. Nuestra ciudad se merece esto y más. ¡Bien señor presidente! Me dio mucho gusto escucharlo.

Guayaquil es una ciudad de actividad comercial imparable. Su puerto, aeropuerto y la cercanía geográfica con el sector agrícola y acuícola de nuestro país, le dan una característica muy particular; no en vano es llamada el motor económico del Ecuador.

Mi ciudad está siempre con sus brazos abiertos para recibir a visitantes de diversas latitudes. Ciudad de oportunidades para locales y extranjeros, que ha ido creciendo y desarrollándose con el esfuerzo diario de sus habitantes. Es básico que se continúe en la línea del diálogo, que se tiendan puentes donde la anterior administración los quemaba.

Obviamente, falta mucho por mejorar, no todo es perfecto, pero debemos reconocer que al menos tenemos la sensación de que avanzamos. Le viene bien al presidente consolidarse a nivel nacional y justo donde encontraba sus flancos más débiles, iniciar el fortalecimiento. No van a faltar los que objetarán todo tipo de acercamiento con cualquier otra tienda que no sea la de ellos, sin embargo, estos personajes tienen cercana su fecha de expiración. No pueden mantenerse vigentes quienes figuran solo cuando el resto es opacado.

Para muestra un botón: fijémonos quiénes fueron los grandes ausentes en estos encuentros e identificaremos a los odiadores que se opondrán a toda costa a cualquier proyecto de unión y diálogo que rompa con el totalitarismo que pretendían implementar. Bien por el país y mejor por mi ciudad.

Artículos relacionados

La Autoridad (IV)

El señor Arzobispo de Guayaquil (Mons. Luis G. Cabrera), no se quedo en las palabras y/o enunciados básicos, fue mas allá, fue al meollo de las características, de quien(es) actúa(n), en nombre […]

La paliza de Guayaquil

El vocablo “PALIZA” empleado en el título de este artículo, fue escrito para recordar al país lo que no debe decirse, lo que representa la soberbia; es por eso que parafraseando a Voltaire diré que “Quién en la victoria se mofa, es indigno de ella”, sentencia que parece haber sido hecha para el presidente Correa que se acostumbró a hacer mofa de los perdedores en los momentos de sus triunfos, y en vez de actuar con humildad siempre tuvo a flor de labios la frase “les dimos una paliza”.

Nebot obtuvo en Guayaquil una plebiscitaria victoria sobre Correa -hasta ahora, en números redondos 760.000 votos a 440.000 -. El alcalde guayaquileño recibió esta amplia victoria, a diferencia de Correa, como debe ser recibida…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×