25 mayo, 2024

Hay que tomar la palabra

El Diálogo nacional creado mediante decreto por el presidente Moreno y que instituye las 7 mesas temáticas que buscarán acuerdos entre el sector público y el privado, podría ser una estrategia más de los gobiernistas que pese a los ofrecimientos de cambio en el discurso de posesión, siguen siendo los mismos y tiene la misma ruta trazada por el antecesor.

Los calificativos podrían ser muchos, algunos en el sentido de que con esa forma de pensar no se puede reestructurar y recuperar   lo que se perdió en la década ganada; que el diálogo y la unión es lo que permitirá salir de la mayor crisis económica jamás experimentada desde que somos república. El problema es que hay señales que conducen al pesimismo, pero esperamos equivocarnos.

Las mesas temáticas que con gran pompa se establecen, debería traer al recuerdo las que conformó Correa con igual o mayor difusión y cuyo resultado no fue otro que la tomadura de pelo a los sectores productivos y gremiales. Los Ministros fueron los encargados de distraer a los ilusos que las conformaron.

Las nuevas mesas temáticas estarán bajo la articulación de Senplades y la coordinación de la Secretaria de Gestión Política. Se ha indicado que todos los temas se pueden tratar y que no hay temas ocultos, aunque lo que más se dio en el anterior periodo de los verdes fue el oscurantismo y la falta de transparencia. La evaluación se dará luego de los 60 días. Los resultados nos darán la respuesta.

Como dice Hernán Pérez en su artículo, Bestias en el Paraíso: “Los que conforman el movimiento gobiernista son los responsables del más grande saqueo y hoy se ríen de los ecuatorianos. Hacen gala de prepotencia, pues saben que nada les puede pasar, que tienen una coraza de impunidad tejida por una década de sabatinas”. ¿Cómo pensar que están haciendo las cosas con seriedad y sinceridad?

Moreno manifiesta: “Estamos diseñados para cambiar. Para eso estamos aquí, para intercambiar opiniones. El peor enemigo del dialogo es la vanidad.” Hay que tomar la palabra y la buena intención. Que no sea una distracción frente a la gran corrupción que se esta destapando.

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La consulta popular

La consulta popular planteada por el Sr Presidente de la República Econ. Rafael Correa en 10 preguntas de larga redacción, parece más bien una consulta no popular sino pelucona, pues su lectura puede tener varios análisis dependiendo del punto de vista de quien quiera o pueda analizarla, en función de su conocimiento y experiencia en relación a los temas tratados en las preguntas y sus anexos.

Las 10 preguntas encierran de acuerdo con lo expresado por el Sr Presidente, el deseo de conocer cuál es la opinión del pueblo sobre varios tópicos, bien mezclados, para conocer la mesurada e inteligente opinión popular sobre la inseguridad, la aplicación correcta del código penal en lo relacionado con el delito por secuestros, robos y asesinatos, así como de sus preferencias en relación con las corridas de toros, las peleas de gallos, espectáculos que tienen una importante participación popular, no dejando de considerar la pregunta sobre si les gusta jugar a la ruleta, juego que antes era solo los días festivos y en las veredas de la calle 9 de Octubre y Sta. Elena, hoy trasladada a locales especiales, ubicados especialmente en los hoteles y salas de juegos, llamados casinos.

Que Viva Guayaquil.

Se dice de mi linda Ciudad, que no son 475 años de su fundación, que son sólo 463, mencionan que el 25 de julio no son sus fiestas fundacionales, ya que dicha fecha sólo representaría sus fiestas patronales, o que inicialmente fuimos fundados cerca de la actual Riobamba y no en las faldas del cerro Santa Ana, como nos enseñaron en la escuela; y de eso ¿Qué?

Obviamente la historia es necesaria, ya que un pueblo que no conoce ni reconoce su pasado, no puede vivir verdaderamente su presente, peor aún proyectarse en su futuro, pero más allá de todo esto, Guayaquil a sobrepasado esas discusiones, teniendo inquebrantablemente y en Marcha, esa hoja de ruta que fuera iniciada desde el 10 agosto de 1992 por ese insigne guayaquileño, como lo fue León Febres Cordero, y cuya única meta fue y sigue siendo bajo la presente administración municipal, construir a esta libérrima Ciudad, en un orgullo para sus hijos y en un ejemplo para propios y extraños, trascendiendo incluso para desazón de muchos, las fronteras patrias.

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