22 mayo, 2024

¿A dónde mirar?

Las cosas que ocurren en esta época, no son nuevas. Estamos empezando, en forma vertiginosa el regreso hacia atrás, a la época cavernaria, al individualismo, al hedonismo, al egoísmo, al poder de la fuerza bruta sobre la razón. Ya hace tiempo, a fines del siglo XIX, con los primeros maravillosos inventos, el mundo alcanzo la plenitud. Vino luego la ambición, las guerras mundiales, y lo más importante, empezó la debacle del ser humano. Se perdió el honor. La palabra, hasta mediados del Siglo XX, valía más que un documento notariado, luego fue perdiendo su valor y ahora nadie confía en nadie. Antes, lo blanco era blanco y lo negro, negro. Cierto que habían tonos grises, pero el respeto al propio apellido, hacía que las personas no quieran deshonrarlo y buscaran defenderlo. La prepotencia y la megalomanía de algunos, ha provocado en otros un afán de competencia que está desestabilizando al mundo.

Miremos primero dentro de nuestro País. La falta de transparencia nos lleva a dudar de todo lo que se dice o hace. La reacción populista impide llevar adelante un juicio que es importante para el país. Los ciudadanos que están de acuerdo con el juicio, deben respetar a los que creen que el acusado es inocente y viceversa, a los que creen en su inocencia, deberían apoyar que la investigación llegue hasta las últimas consecuencias, para poder defender la honorabilidad del acusado. En la forma como se procede es como si fuera un grupo de delincuentes y asesinos, defendiendo la vida del “capo de tutti capi”, Por más que se quiera enmascarar un robo es un robo, el recibir coimas, por más institucionalizado que esté, no deja de ser otro vulgar robo. El Estado .es una persona jurídica, y robarle, es como robar a cualquiera, con el agravante de que se le está robando a todos los ciudadanos y especialmente, a los más pobres. Las autoridades fueron electas por el pueblo. El pueblo ha confiado en ellos y en las personas que ellos han puesto como autoridades, confiando en su honestidad, en su preparación, en su integridad, no como patente de corso, para que se llenen de dinero y metan a sus mafias corruptas a robar lo que es de todos. La patente de corso, la daban reyes deshonestos a pillos reconocidos, para que roben los haberes de otra nación, no la de ellos mismos.

Otro problema severo, es la indolencia con que miramos lo que ocurre alrededor. Tenemos Instituciones importantes, como la OEA y la ONU. Estas Instituciones se crearon para defender los derechos de los más débiles, contra el abuso de los más fuertes y de los abusivos, ya sean estos grupos, naciones, gobiernos, etc. Acaba de terminar una Asamblea de la OEA, en la que se intentó defender al pueblo venezolano, contra la dictadura que sufre por parte de su ex Presidente y actual Dictador, Nicolás Maduro, quien rompiendo la Constitución, ha intentado detener los reclamos pacíficos del pueblo venezolano, ahora de carente de  Medicinas y Alimentos, ya van más de sesenta asesinados por la represión. La inconformidad entre los delegados de las naciones del área, impidió que se logre un acuerdo para sancionar, actitud que creo que fue timorata, ante la amenaza de la Canciller de Venezuela, quien advertía que si se sancionaba, se retiraría de la OEA. Por otro lado, naciones como Ecuador, en el que se ha vivido un Gobierno similar durante 10 años y que a Dios gracias, pese a que continúa el mismo partido gobernando, el actual Presidente ha cambiado el estilo de gobernar,  pero vemos que se portó tibio, al abstenerse de votar en la Asamblea de la OEA, pese a que estoy seguro que la gran mayoría de ecuatorianos, repudiamos el abuso y el crimen que hace el Dictador contra su propio pueblo.

Ojalá haya reflexión y ayudemos a nuestra hermana, Venezuela a salir de su infierno.

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