17 mayo, 2024

Entre la ignorancia y la incapacidad

El caos…¿El  nuevo estilo del presidente del fraude?. Es la actualidad gubernamental del país. Apenas 15 días. No los 100 que los críticos de la política  esperan. Claro que hay un descanso de los griteríos e insultos sabatinos. En cambio hay vueltas y revueltas  con arranches, carterazos, y policías de por medio. •• Aquí está mi nombramiento firmado por Moreno •• “Y a mí qué… Yo tengo el firmado por mi pariente, el Contralor Pólit…”. ¿Peleas de conventillo, de citas infraganti de moteles? No! Lo que está en juego es la Contraloría de la nación, la institución que debe mostrar mayor decencia para ser creíble… Y todo, al parecer, porque el Contralor fugó por sinvergüenza y corrupto… (Odebrecht de por medio).

¿Un poco más? Sí, mucho más. El Vicepresidente, inculpado de recibir coimas para contratos millonarios de obras públicas, aclara con una seguridad de dueño de circo, “No renunciaré, aunque mi nombre aparezca en la lista  de Odebrecht…”. No hay que olvidar que, con igual firmeza, explicó que a Marcelo Odebrecht  lo sacó de su oficina, casi a patadas, por las propuestas pervertidas (¿?) del brasileño… ¿Esto es gobernar un país? ¿Son las palabras adecuadas y dignas de un vicepresidente? ¿Es necesario defenderse, ultrajando así al pueblo, que es el único soberano?  

Y al decir ultrajar viene como anillo al dedo la política exterior del país respecto a Venezuela. ¿Cómo es posible que el gobierno siga respaldando la ruta de un populismo, que con Chávez y ahora con Maduro, luego de cerca de 20 años de política anacrónica y delictiva, solo ha servido para crear un sistema de arbitrariedad que promueve la violencia criminal? Apoyar, como lo hace este gobierno, al totalitarismo militar venezolano es ultrajar la dignidad del pueblo ecuatoriano. Pues  que este  pueblo  busca la paz y quiere, sobre todo, una sociedad de libertades, de justicia y derechos para sí y para los conciudadanos de Latinoamérica y el mundo. Ecuador, tal cual lo señala  su historia, ha luchado siempre contra todo tipo de dictadura.  Jamás el ecuatoriano ha dejado de insistir en  una república  en que la democracia promueva la vida social…

Menos mal, que entre cosas tan serias hay también  acciones de idiotismo circense, aunque con fondo de canalladas de barrio… Pero que hacen reír. ¿Y como no va a causar risa que el presidente del fraude forme una Comisión Anticorrupción /AP, para denunciar a los corruptos de la década robada, cuando él mismo era  Vicepresidente, y luego gozó de buenos hoteles en Europa a costa del dinero del pueblo? Y si de risa se trata… Allí está la tierna asambleísta que, como no entiende ni le importa un carajo lo que discuten en la Asamblea, sobre las coimas de Odebrecht, por las que han vendido el país y a su pueblo al extranjero, prefiere comprar perfumes y joyas por Internet desde su curul… •• Es que como no tengo tiempo en casa, le compro desde aquí su regalo de cumpleaños a mi mami… •• ¿Entonces, estás diciendo niña Wendy Vera, con tanta dulzura de hija buena, que el tiempo de la Asamblea es para vagos, mientras el pueblo cree que estás allí para discutir leyes, plantear juicios, hacer proyectos, en su beneficio? Como que ha llegado el tiempo de tu renuncia…   

Que nadie espere el milagro de la redención por quienes han devastado el país. Todo lo contrario. Como que el hacha, y a muy poco tiempo, ya está golpeando en la raíz del árbol!

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Revolución con Corcho

En casi cinco años de gobierno, que Rafael Correa los cumplirá el 15 de enero del 2.012, se habrá gastado unos mil millones de dólares en difundir la palabra “revolución”, y los llamados demócratas todavía no entienden que, cuando una revolución está en marcha, la juridicidad es como un simple traje de los tantos que se tiene en el armario. Los modistas que preparan el vestuario se hallan muy ocupados en esto. Corcho Dior ha hecho un excelente trabajo como valet y Alexis se ha dado abasto para diseñar el ajuar necesario y a la medida.

La Constitución de Montecristi fue el traje de boda con sus velos, adefesios y peinados que hacían ver a la novia con sus mejores encantos. La luna de miel ya dura cinco años y la revolución no termina de sacarse todavía la ropa íntima. Un striptease que todavía atrae a un sesenta por ciento de quienes siguen esperando el total de la lujuria. Para algunos la revolución, en su danza de los siete velos, demuestra un resultado ambiguo e incluso ya hay quienes dudan de su género. Los de izquierda la ven de derecha, los de la derecha la ven de izquierda porque no alcanzan a ver lo que hay en su pleno centro. Y es que eso de los travestis también cuenta en temas de género. Recién van a profundizarla, se dice, pero hasta el momento siguen los calentamientos previos y las promesas vivas bajo el ritmo de una democracia publicitaria. Me permito sospechar que el novio prefiere vivir en ese estado revolucionario permanente sin llegar a otra meta que la de gobernar por gobernarnos. La meta no es llegar a procrear una familia con instituciones vigorosas, sino gozar de la danza previa al calor de una melodía publicitaria que le permite mantener entretenida la lujuria de los votantes cautivos.

Hijo, ya son quince años.

Esa es la edad que acaba de cumplir mi hijo mayor, y creo que más que para él, es para mí una
sensación extraña, pero a la vez placentera, de haber tratado de cumplir a cabalidad los roles de
padre, y más que todo de ejemplo para alguien que se acerca a su mayoría de edad, y que según
la nueva Constitución, está muy próximo a poder decidir quién administrará su futuro, en lo que
políticas gubernamentales se refiere.

No temo por la decisión que él vaya a tomar en ese sentido, considero sin falsa modestia, que es
un joven tranquilo, mucho más de lo que yo era a su edad, y tengo la seguridad, que es bastante
maduro para la edad que aún tiene, gracias a Dios, tengo la oportunidad de darle una buena
educación, y más que todo, tratamos de darle un entorno familiar normal, sin lujos, pero con sus
posibilidades básicas, que le permitan desarrollarse en sus preferencias, aunque algunas de ellas,
no sean de mi especial agrado.

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