25 mayo, 2024

El Socialismo del Siglo XXI: Parte 1

Es un nombre atractivo. Hay un viejo dicho que advierte que el que no es socialista en su juventud, luchador reflexivo en su madurez y conservador en su vejez, no merece el título de “ser humano”, porque si lo ha sido, indica que ha sido batallador y defensor en su juventud, en su edad media comienza a darse cuenta de la realidad y luego acepta que el cambio no se puede lograr por la absurda vía de la imposición, que es mejor respetar y buscar la equidad por medio de la armonía y el bien común, que por la vía de la destrucción, la muerte y la falta de respeto.

La regla es simple: Todos tenemos derechos, pero éstos están y deben estar unidos a las obligaciones. No pueden existir derechos, si no hay obligaciones. Mi derecho termina donde empieza tu derecho, y es mi obligación respetarlo. Nadie tiene porqué ser más que los otros. Todos somos seres humanos y tenemos el mismo derecho a vivir. Atropellar a los demás, la prepotencia, es sinónimo de salvajismo, el atropellador es un ser indigno de vivir en sociedad. Incluso los animales se respetan unos a otros. Para yo poder ejercer mi derecho a poseer algo, debo respetar el derecho de los demás a poseer también. Todos podemos y debemos progresar y salir adelante, El delincuente, el que quiere apropiarse de lo ajeno, el ladrón, el que mata para apoderarse de lo que el otro ha logrado, es un ser nocivo para la sociedad. Las normas están escritas, no de ahora, sino desde que existe la humanidad.

La teoría del Socialismo es muy antigua y es buena en principio. Tiene problema en el momento en que se quiere poner en práctica su principio de solidaridad, porque deja de ser equitativa, que es lo que la hace deseable. El ser humano es egoísta y complejo, y busca su comodidad individual, sin importarle si eso perjudica a los demás. El cuento de la buena estudiante a la que el padre le pregunta si ella aceptaría que mezclen su nota buena con la de su amiga que está por perder el curso, para que no se quede de año, es un ejemplo que grafica el problema, el del profesor que para ser democrático y ayudar a sus alumnos decide sacar la media de todas las notas y ponerles esa nota a todos los alumnos, es otro ejemplo. Al comienzo reclaman los buenos estudiantes y luego todos esperan el esfuerzo de los demás y la nota va bajando hasta que todos terminan quedándose de año.

El Socialismo quiere la equidad de posesión, pero sin el respeto a la posesión ajena. La equidad debe ser en todo equitativa, debe haber equidad en posesión y en el respeto. De otro modo no hay equidad. Por eso en el Socialismo se favorece la delincuencia. La equidad es la igualdad en todo y para todos, a igual derecho, igual obligación.

Otro punto que es muy importante reafirmar, es el de la libertad. Todos tenemos derecho al respeto de los demás y a nuestra libertad de acción en todo lo permisible, siempre que estemos respetando el derecho de los demás. El respeto a pensar diferente y el respeto a disentir, son innatos al ser humano, y son buenos. Mi criterio puede ser diferente al tuyo, pero debo respetar tu forma de pensar, así como debes respetar mi forma de pensar. Existen las leyes y ambos tenemos la obligación de respetarlas. El autoritarismo, la imposición, la coerción, son contrarios al espíritu de libertad que es indispensable para el buen vivir en sociedad. Todo lo que vaya en contra de esto, va en contra de la libertad del ser humano, y por lo tanto, en contra del buen vivir y del respeto.

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Ya en el 2012, la agenda del Municipio de Guayaquil merece ser sacudida por pocas iniciativas que den golpes de efecto en lo social, medioambiental y hasta electoral. La ciudad tiene problemas apremiantes, pero el apagar constantemente urgentes, nos desvía, siempre, de lo importante. Aquí las iniciativas que comparto con ustedes:

1. Guayaquil debe detener la explotación que se continúa haciendo de su orografía. El aprovechamiento acelerado de canteras en cerros y lomas tiene su motivación en la expansión inmobiliaria que créditos hipotecarios han permitido. El levantamiento de proyectos urbanísticos es un devenir. El cantón Guayaquil ya no puede seguir aumentando horizontalmente su área. Este crecimiento depreda, destruye y no permite ocupar en su totalidad la capacidad instalada de la ciudad para suplir necesidades básicas (agua potable, alcantarillado, luz eléctrica). Es momento de crecer pero verticalmente. ¿Cuántos edificios semiocupados existen en el Centro de la ciudad, en la Bahía, en el Sur y en el mismo Norte? Si las obsoletas Ley de Propiedad Horizontal y Ley de Inquilinato no son adecuadas al siglo XXI por la Asamblea Nacional, bien puede el Concejo Cantonal de GYE emitir sendas ordenanzas que regulen este uso y ocupación de suelo, en función del desarrollo urbanístico en vertical (edificaciones de más de tres plantas) en el cantón. Esto lo permite los artículos 264.1 y 264.2 de la Constitución, en concordancia con el Art. 53 del COOTAD. ¿Qué las ordenanzas no pueden contravenir una ley? Las normas de inquilinato datan de 1962, con sucesivos maquillajes (codificaciones); la de propiedad horizontal del año 1960 (también adornada pero sin mayores aportes). El desarrollo urbanístico de GYE no puede seguir supeditado a leyes desfasadas por anacrónicas.

3 comentarios

  1. Estimado Juan Fernando:el socialismo como usted plantea es bueno, pero parece que el socialismo como lo entiende el Ec. Correa es solo derecho de él ya que como se havisto quien discrepa de su manera de pensar es enemigo y no tiene derecho a opinar.

  2. «Todos tenemos derecho al respeto de los demás y a nuestra libertad de acción en todo lo permisible, siempre que estemos respetando el derecho de los demás. El respeto a pensar diferente y el respeto a disentir, son innatos al ser humano, y son buenos.»

    Completamente de acuerdo

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