16 junio, 2024

Venezuela, ¿Un gobierno fascista en caída libre?

“Siempre ha habido tiranos y han parecido invencibles…
Pero siempre han terminado cayendo. Siempre!

Gandhi.

Para algunos comentaristas simplemente es un gobierno que subsiste en crimen permanente de lesa humanidad. Es que, desde cualquier punto de vista que sea observado, el fascismo, tal cual está implicado en Venezuela, no pasa de ser, como en todas partes, carroñería pura. ¿Alguien desconoce, acaso, que, hablando políticamente,  es el instrumento operativo más inhumano para atrapar el poder? Chávez dejó marcada Venezuela con 15 años de engaños, en su objetivo de “socializar” la vida venezolana, con su promesa de liquidar la miseria, la enfermedad, el hambre. Solo consiguió, para justificar su fracaso, mostrarse subalterno a una Cuba ya desgastada, en un régimen socialista fallido. Maduro, al recibir Venezuela, por “herencia”, tenía una consigna: profundizar el “chavismo”. Su incapacidad e ignorancia lo ha hecho imposible.  El no conseguirlo ha sido hasta ahora su agonía… ¿Es que el  laberinto ideológico en que reside, al parecer, le ha resultado peor que  vender su  alma al Diablo? Pobre Maduro!

Pero es que el problema de decisiones en Venezuela no es únicamente político. Aunque, por desgracia, desde semejante enunciado  se quiere hacer mover la sociedad en las finanzas, en la economía, en la producción. ¿Resultado?  Mirar todo desde un alternativa autárquica y fuera del espectro globalizado del mundo. El poder político venezolano se ha convencido que responde en sus propuestas, en sus objetivos, en su mirar el futuro a unos principios de una ideología que no admite ni fallas ni errores. Está encerrado, políticamente,  en un círculo vicioso. Dogmático. De autoflagelación ideológica. ¿Salida? Anarquía. Caos. Disolución. Esto, y nada más, significa la Guardia Nacional venezolana disparando a troche y moche a los civiles en manifestación, el  silencio militar ante la persecución política ciudadana, los Colectivos armados imponiendo el régimen de terror a su antojo, el Tribunal de Justicia alcahueteando la represión a la Asamblea…  

O sea, un enredijo de indicadores que solo muestra una Venezuela en deterioro continuo. NO ES QUE ANTES DE LA DICTADURA CHAVISTA LAS COSAS ESTABAN DE  MARAVILLA. Pero luego de los casi 20  años del “socialismo del siglo XXI”, en todo caso, están, en verdad, peor…  No es para menos si la población informal es casi un millón mayor (40,3% ) que la que tiene un trabajo más o menos estable, y calificada como clase obrera (37,6%). Lo cierto, sin embargo, radica en que la remuneración desdice de la satisfacción de tener una ocupación laboral. Los 7 millones de trabajadores  venezolanos, en la práctica,  no logran llevar a sus hogares una canasta familiar digna, que corresponda al desgaste de la  fuerza de trabajo que entregan. ¿Cómo solucionar  sus angustias  domésticas, con ingresos atrapados  en la vorágine de una inflación de un 1.600%, a esta fecha y que no cede…? ¿Y qué decir del desabastecimiento de alimentos y una producción que no atina a parar cabeza, en medio de un sistema financiero sin brújula?  ¿Y el petróleo que colocó a Venezuela en el 5to lugar de los exportadores del mundo? La mayoría licuado en euros, libras esterlinas y dólares depositados en los paraísos financieros, a favor de los lideres y émulos de la corrupción gubernamental…

Razón de más para que los gritos de la miseria sindiquen estos casi 20 años de arbitrariedad social como algo muy cerca al genocidio… Más del 40% de la población subsiste en una pobreza relativa que absorbe, día por día, una clase media sin retorno y que genera, además, una pobreza crítica en rápido crecimiento. Sin embargo, es admirable que la política de Estado para el desarrollo de Venezuela, de a poco se haya  convertido en el saqueo de las riquezas del país, en beneficio de sus funcionarios, de sus autoridades, de los pregoneros del buen vivir popular… ¿O es que, en realidad, ese fue el objetivo desde siempre? Porque la promoción del  sistema corrupto y de impunidad establecido ha logrado hacer de Venezuela un narco estado, defendido incluso por las mismas  fuerzas militares, contra los ciudadanos a quienes deben proteger.

Pero a todo le llega su tiempo. Hoy el hacha ya está sobre la raíz del árbol. El pueblo, con sus 30 días en las calles que gritan “LIBERTAD…LIBERTAD…LIBERTAD! solo mira adelante. Chávez, Maduro son pasado. Es una agonía que hace más dramática la muerte. Pero, nada más. Ahora es solo su entierro que está en proceso. Incluso la llamada actual de la arbitrariedad fascista, a una Constituyente sin votación universal, con electores escogidos por el régimen y usurpando la decisión de convocatoria que es exclusiva del pueblo, es, quizás, su última pantomima. La indefinida  permanencia en el poder, con todas las funciones del Estado en sus manos, mediando nueva Constitución, tal cual pretende con la Constituyente Maduro, no pasa de “sueños de perro”.  Igual sucede con su aparatosa salida de la OEA que libraría al gobierno de cumplir con las instancias sociales y políticas de los derechos ciudadanos, individuales y sociales. En otras palabras,  la sociedad en plena indefensión bajo la tutela de un Estado que vale por todo, y donde los ciudadanos han perdido todos los valores… ¿Y el Estado no es para el pueblo? Ahora, sería  el pueblo para el Estado…

Claro, siempre y cuando triunfe la tesis totalitaria del gobierno de Maduro que está entrando en el olvido, con la promoción de sus fracasos del momento.  La  la salida de la OEA sin apoyo constitucional, la respuesta negativa de una Constituyente ilegítima, y la posición de la MUD de aceptar como único diálogo, ante la intervención del Vaticano, el DIÁLOGO DE LOS VOTOS… son decisiones sin vuelta atrás. ¿Más concreta, tal vez, la situación de Venezuela, con un gobierno autoritario que viene rodando, de tumbo en tumbo, sin chance a detenerse? Libertad para los presos políticos, un Consejo Nacional Electoral legal e  independiente, auspiciado por veedores internacionales, elección presidencial anticipada, desmovilización de los paramilitares, aceptación de ayuda humanitaria, respeto a la Asamblea Nacional y devolución de sus poderes legítimos usurpados por la tiranía  ejecutiva. ESTO QUIERE EL PUEBLO VENEZOLANO… ESTO EXIGE SU PROCESO HISTÓRICO DE ESTABILIDAD Y DESARROLLO…

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La defensa nacional, de acuerdo al Diccionario Militar de Guillermo Cabanellas, es la “Salvaguardia armada de la integridad del territorio y el honor patrios, que al Ejército profesional compete disponer en todo tiempo y al pueblo servir sin regateos en la hora del peligro y de la lucha”. “Compete disponer en todo tiempo”, es decir permanentemente; no se pueden improvisar, ni los mando, ni las tropas porque “la hora del peligro y de la lucha”, puede ser hoy, mañana o después de muchos años; por esa razón se necesita de unas FF.AA. profesionales, imbuidas de sentimiento patrio, se encuentren siempre listas para el cumplimiento de su sagrada misión.

Si bien es cierto que se han zanjado los problemas limítrofes con los países vecinos, especialmente con el Perú y podemos vivir en paz; nadie, absolutamente nadie nos puede garantizar que esa paz sea para siempre.

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