25 mayo, 2024

«El Estado megalómano»

Me permito transcribir algunos párrafos del libro El Estado megalómano de Jean-Francais Revel –escrito durante el Socialismo francés del siglo pasado, para que quien lo lea haga sus propios juicios.

Lily Pilataxi de Arenas

Pág. 87

“…¿Cómo es posible no ver que asistimos la misma eterna alternativa, tan quimérica de privar a la sociedad  civil del derecho de la iniciativa económica sin que ello implique caer en el  capitalismo del estado? Por eso es importante discernir, rasgando la cortina de argumentos económicos y sociales, más o menos sólidos y a veces engañosos, la verdadera razón que hay detrás de las nacionalizaciones…”

 

Pág. 88

“…Como no podemos admitir que unos hombres inteligentes crean semejantes necedades, hay que buscar  en sus actos la coherencia que tanto se echa de menos en sus palabras… Así el 8 de julio, en la  Asamblea nacional, el primer ministro, cuando acababa de anunciar su impuesto excepcional sobre las rentas altas, se volvió hacia unos cuántos discrepantes para decirles, como quien  repite algo obvio –que le vamos a hacer, solo se puede dar a los unos lo que se quita a los otros-…”

 

Pág. 110-111

“Cualquier resistencia de las cosas, sobre todo el fracaso económico, que sigue siendo su  punto vulnerable, se transforma a sus ojos en fruto de una maquinación diabólica puesto que todo lo decide el poder político, las dificultades económicas se interpretan como victorias ganadas por unos malévolos adversarios con la ayuda de comentaristas hostiles infiltrados en los medios de información que no explican suficiente la acción  del gobierno… Para hablar sin ambages, el Estado hipertrofiado se convierte en megalómano y la megalomanía es la antesala de la paranoia…”

…”para disimular su fracaso económico este poder se ve empujado a politizarlo todo, es decir, a prodigarse en contraataques, no por la acción económica, sino por la intensificación de la acción política recurriendo sobre todo a su servidora titular, la propaganda, que por vocación se lleva mal con la información imparcial…”

 

Pág. 121, 122

…El demócrata profesa que hay que inclinarse ante la decisión de la mayoría.  Pero eso no significa aceptar que la mayoría siempre tenga la razón.  Si para merecer el nombre de demócrata hubiese que estar convencido de ello, se acabaría toda oposición, no habría más campañas electorales de partidos minoritarios, cuyo objeto es demostrar a los electores que se equivocaron en  los últimos comicios.  El socialismo va más lejos, dice que la mayoría tiene la razón y en consecuencia si, según él, se equivoca, solo puede ser debido a que la engañaron unos enemigos desleales de los que conviene protegerla.  Cuando el socialismo gobierna, atacarlo equivale a atacar, pues a la misma democracia.  Cuando otro partido que no es el socialista está en el poder, atacarlo es por el contrario practicar el “juego democrático” que el adversario “falsea” cuando se niega a perder las elecciones…”  

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1.     
Para entender los sentimientos de Jesús en este
día
recordemos que durante
tres años, Él ha llevado a cabo innumerables milagros con los que ha remediado
las carencias materiales de las gentes. Su popularidad es inmensa. Los líderes
religiosos lo odian, no por Sus extrañas ideas; no. El problema entre ellos y
Jesús no es ‘cerebral’, sino ‘visceral’: le tienen rabia porque Él les ha
desenmascarado ante el pueblo por sus indecencias y vilezas, y le envidian por
Su popularidad: la masa sigue y admira a Jesús. Por otra parte, en tiempos de
Jesús, Palestina está sometida al poder de Roma.[1]
En el pueblo hay verdadera sed de independencia económico-político-social. La multitud
ve en Jesús al líder capaz de liberar a Israel del imperialismo colonizador de
Roma. Jesús entra en Jerusalén y el populacho, muy ‘arribista’, lo aclama como
al político que viene y que, seguro, ganará las elecciones. A pesar de los vítores,
Jesús se siente completamente solo, porque sabe perfectamente bien que toda esa
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sus milagros, ingratamente, le dará la espalda, se volverá contra Él y pedirá a
gritos su muerte el Viernes Santo: Mientras
estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre,
viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los
conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque Él
sabía lo que hay dentro de cada hombre
.[2]

Describir una sociedad pacifista (2)

El descubrimiento de una sociedad pacifista puede estar tan lejos como su conquista, pero sabemos que el derecho a la vida como horizonte, y la justicia como su escenario, no son utopías: son deberes humanos que no pueden ser postergados. Tienen que ser construidos colectivamente: sin mentiras, sin armas, sin la fuerza. Un escenario de justicia no puede tener ni la sumisión, ni la pérdida de libertades, ni el uso de las armas como principios. Construir la sociedad justa a la fuerza o desde el despotismo y el autoritarismo, es la menos justa de las proposiciones. Va en contravía de la dignidad humana.

Es necesario ampliar o transformar las ideas que alientan la guerra. Existe en el lenguaje de los medios, expertos y políticos, conceptos que pueden encontrarse en la base del pensamiento bélico: es más humano afirmar que el Estado debe tener el monopolio de la inteligencia, que aceptar ciegamente el de la fuerza, que ha mostrado con creces su fracaso…

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