18 julio, 2024

La Revolución de la mentira

A propósito de la celebración del séptimo aniversario del gobierno de la Revolución Ciudadana, creo necesario que cada uno de nosotros hagamos un balance de la gestión política, institucional, económica y social de los últimos siete años, su importancia, magnitud y significado en el desarrollo del Ecuador.

Para hacer este balance, creo que debemos ir por partes, debemos recordar que el término revolución implica el cambio inmediato o transformación radical y profunda respecto al pasado, en términos coloquiales es un giro de 180 grados, un golpe de timón, un verdadero cambio de rumbo de una realidad determinada.

Luego de estos primeros 7 años de “revolución ciudadana”, surge algunas preguntas ineludibles: ¿Ha sido realmente una revolución este gobierno? ¿Ha sido realmente ciudadana? ¿Es verdad que la patria avanza?

Las respuestas se encuentran, por una parte, en la calle, en nuestro pueblo, en nuestras costumbres culturales, en el respeto al orden, a la ley y a la institucionalidad del Estado; y, por otra, en el propio gobierno y su modelo de gestión de administración pública.

Cada uno, desde su perspectiva personal, tendrá sus respuestas a estas preguntas; personalmente no he visto cambios sustanciales más que el direccionamiento político del Estado hacia una asistencia social cada vez mayor asistencia destinada a mantener cautivo a un pueblo que, pobre en oportunidades, espera cada vez más de la generosidad de un Estado claramente irresponsable.

Por favor, no se vayan a confundir, me parece correcto que el Estado haya dirigido su mirada a sectores que antes fueron olvidados, esto sí creo que ha sido lo único realmente revolucionario; sin embargo, no es con bonos, subsidios u otras dádivas que el país y nosotros, su pueblo, vamos a salir adelante, menos si las condiciones para sostenerlas son tan temporales y volátiles como el precio del petróleo.

No quiero dejar de reconocer que se han realizado muchas cosas realmente importantes, como el gran trabajo en vialidad o el haber arrancado de las manos del MPD la educación, por ejemplo. El problema básicamente, ha sido que no se han derribado las estructuras de nuestra podrida democracia, simplemente se han remendado algunas partes y se ha reemplazado, en algunos casos, a quienes manejaban esas estructuras de poder por miembros privilegiados del partido oficialista y eso no me permite mirar con optimismo una nueva clase de gestión y esperar resultados que beneficien a todos.

Tampoco, a pesar de llamarse ciudadana, esta “revolución” o nueva vieja forma de gobernar ha generado procesos participativos, más allá del voto, que involucre a la ciudadanía y esta falsa ilusión tiene una sola respuesta, el gobierno solo necesita del voto como forma de legitimar decisiones que puede tomar directamente, pero que serían claramente antidemocráticas.
Ningún régimen político es más exigente que la democracia en cuanto a altos niveles culturales en el pueblo, ya que al ser el pueblo el principal protagonista de sus decisiones más importantes, estas deben adoptarse con la mayor solvencia intelectual.

En nuestro país, a pesar de toda la publicidad revolucionaria, la tan mentada democracia participativa no existe, si bien hemos acudido a las urnas en repetidas ocasiones para ser consultados, seamos sinceros, nuestro pueblo sigue siendo un pueblo sin preparación suficiente como para decidir de manera solvente e inteligenciada sobre los problemas consultados, esa es la razón de haber aceptado una constituyente que parió una constitución en extremo lírica, absurda e inútil, para nosotros, que solo ha servido para que el poder acapare más poder y se concentre en las manos de una sola persona.

El gobierno, mientras tanto, pasa de show en show, habiendo acaparado a los más importantes medios de comunicación colectiva, presentándonos a un Presidente capataz, que demuestra cada sábado, como revisa constantemente su hacienda, reta a sus malos o corruptos obreros (sin despedirlos o sancionarlos), revelando esa clara intención de causar la impresión a todos que la capacidad de trabajo y el poder son patrimonio exclusivo de Rafael Correa.

Cada sábado, al estilo de su mentor Hugo Chávez, escucha y regaña a ministros y directores de todas las instituciones públicas, interfiere impúdicamente las funciones de los otros poderes del Estado disponiendo y ordenando sobre ellos, direccionando la justicia, la asamblea, la contraloría y la participación ciudadana a placer.

La maquinaria publicitaria de la Revolución nos presenta, y ahí creo radica su principal error, a un presidente que todo lo sabe, en cuanto al manejo político, social, económico del país y a las intenciones de la escasa oposición política y que no sabe nada en cuanto a los muchos y variados casos de corrupción oficial. ¿Ejemplos? Los contratos millonarios de su hermano con el Estado, la persecución a los autores del libro “El Gran Hermano” y a los miembros de la Veeduría creada para investigar esos contratos.

Y así como los ejemplos citados líneas arriba, ante cualquier señal de ineficacia, corrupción o mal manejo de política interna y externa, el gobierno de la “Revolución Ciudadana” ha creado un aparataje publicitario enorme, que se ha vuelto experto en crear distracciones mediáticas que llaman al honor y orgullo nacional, como por ejemplo, el tema de Angostura, el 30 de Septiembre y el satélite Pegaso, para darles unos cuantos ejemplos.

Tras 7 largos años de gobierno y más de 150.000 millones de dólares utilizados (No cuento los 34,300 millones del presupuesto de este año), seguimos con las vieja política de depender de la producción petrolera y del aumento de tributos, no se ha realizado un verdadero cambio de gestión de administración, pues cada vez son mayores los gastos en bienes, servicios y personal de instituciones públicas, que también cada vez son más (21 ministerios, 6 ministerios coordinadores y 8 secretarias nacionales), que en obra pública e inversión.

Luego de tanto tiempo en revolución, la palabrita se ha ido desgastando sola, seguimos siendo víctimas de la inseguridad ciudadana, del maltrato e ineficiencia de la seguridad social, del clientelismo político, del caudillismo, del pésimo manejo de la política exterior, de la opresión de grupos de poder como los transportistas, de la completa inexistencia de institucionalidad, del despilfarro de recursos públicos en una campaña publicitaria continua e incansable que pretende pintarnos un país de oportunidades que en la realidad no existe.

Lo peor de todo esto es que hemos ido permitiendo, casi sin darnos cuenta, la restricción de libertades individuales y los casos de persecución a quienes, en la práctica son la única oposición visible y seria al régimen, investigan y denuncian casos de corrupción del gobierno cada vez son más frecuentes, soslayando el poder que tiene el pueblo de ejercer, además de su derecho a informarse y a expresarse con libertad, el derecho de fiscalizar a un gobierno que, estando o no de acuerdo con él, se financia con el trabajo de todos nosotros.

En resumen, creo que luego de 7 años de gobierno de Rafael Correa y su Revolución Ciudadana, como lo he dicho anteriormente, se ha gastado más saliva que neuronas, pues como triste corolario nos queda la tarea de reconocer que del país del “ven para mearte” al país protesta para denunciarte, las cosas esenciales, esas que son fundamento del desarrollo de los pueblos, siguen siendo las mismas.

Todos los vicios, inmoralidades, desenfrenos, podredumbres, escándalos y corrupciones que sufrimos desde los días de incipiente democracia, los estamos repitiendo, con una gran y peligrosa agravante, no existe contrapeso institucional alguno, ni oposición seria que los pueda intentar frenar.

7 años de Revolución Ciudadana, 7 años de dictadura, no hay nada que debamos celebrar.

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No comparto la inflexibilidad laboral que implementó el actual gobierno. Es totalmente extrema y por serlo produce efectos contraproducentes. Pero fue reaccionaria a los abusos también extremos y contraproducentes a los que muchos empresarios adoptaron usando la figura de las tercerizaciones. Los obreros y empleados fueron privados de sus fondos de reserva y de sus derechos por antigüedad, mediante un carrusel infinito de contratos. Los empresarios codiciosos y miopes desprecian el valor agregado que la empresa recibe cuando tiene empleados y obreros con sentido de orgullo y pertenencia. Y olvidan que sacrificando parte de sus utilidades contables, logran salir fortalecidos en productividad, lealtad, imagen y , además de grandeza humana, si acaso eso les importa..

6 comentarios

  1. Me parece acertado el comentario expuesto, estos 7 años han servido también para la persecución política, para la intimidación y sobretodo crear el miedo en los habitantes de este bello país llamado Ecuador,para no permitir protestar por las cosas que están muy mal, se nos trata de convertir en fichas, no en seres humanos, porque así es que nos tratan.

  2. La más penosa de las realidades la está viviendo la patria ecuatoriana.
    Como bien señala usted:»no hay nada que celebrar»
    Saludos:A.rossi A

  3. EXCELENTE ARTÍCULO…. QUE REFLEJA LA VERDAD EN QUE ESTAMOS Y QUE ESTAMOS DEJANDO QUE SE DE…..CREO QUE ES CUESTIÓN DE DECIDIRSE Y ACTUAR EN CONJUNTO Y USANDO LAS MISMAS ARMAS….EL INSULTO Y LA AMENAZA….EL TAMBIÉN TENDRÁ MIEDO DE QUE REACCIONEMOS COMO DEBEMOS Y NO HAY QUE TENERLE MIEDO…ADELANTE JUAN PABLO NEIRA…»ENCUENTRE» A LA JUNTA CÍVICA QUE TAL PARECE QUE SE HA «PERDIDO»……

  4. ESTO NO ES REVOLUCION, ES UNA DESCARADA ROBOLUCION, DE 7 AÑOS, DE ODIOS , VENGANSAS, CONTRA GUAYAQUIL, NEBOT, Y ALGUNOS OTROS DE LA OPOSICION…. ELLOS SI TIENEN QUE CELEBRAR SUS VIDAS CAMBIARON EN TODO SENTIDO…PERO RECORDEMOS ADONDE ESTA CHAVEZ, BAJO TIERRA DE QUE LE SIRVE LA MILLONADA QUE SE ROBO DE VENEZUELA???? ASI TAMBIEN VA A PASAR AQUI….

  5. Parece que no reconocer lo que ha hecho este gobierno en el cambio de matriz politica, matriz independencia, matriz produciva, se necesita estar lleno de resentimiento, odio. Tenemos un nuevo pais un cambio acelerado en relacion a otros paises en el desarrollo economico, social y humano. La mayoria de los ecuatorianos apoyamos esta gestion de nuestro PRESIDENTE, en el ambito Nacional e Internacional, por eso es que gana democraticamente todas la elecciones por el alto nivel de agrado y gestion con el apoyo popular. Poner de ejemplo, lo de angostura, el 30 S es no querer a nuestro PAIS la verdad es que estaba desocupado por eso estoy haciendo comentario

  6. Yo estoy arto de tanta infamia en las cadenas sabatinas una ocación dejo NO ABRA MAS DESPIDOS INTEMPESTIVOS EN LAS EMPRESAS PUBLECAS y mas tarde da la orden que despidan a los trabajadores de su acienda, perdon de las empresas publicas, INFAME METIROSO

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