20 abril, 2024

Luís Fernando Gómez Ycaza

Pido perdón por publicar esta poesía que no se encuentra en ningún libro, pero que considero que, dadas las circunstancias, es necesario que sea conocida.

Es una poesía familiar, fue escrita por mi abuelo, Don Luis Fernando Gómez Ycaza, a sus hijos cuando ellos comenzaban sus hogares, en 1943, y contiene una gran verdad que debe ser respetada, sobre todo, ahora que el mundo ha cambiado y que los valores han comenzado a ser vistos como defectos y no como virtudes, como algo sin valor en un mundo en el que justamente lo que falta es la integridad, la verdadera amistad, los principios que nos enseñaron nuestros abuelos y que las malas costumbres, los falsos valores han ido hundiendo cada vez más en lo recóndito del alma y que están allí, esperando poder aflorar cuando el mundo cambie nuevamente. Esta poesía se titula: “La V de la Victoria que quiero para mis hijos”.

Mi abuelo, Don Luis Fernando Gómez Ycaza fue un hombre muy especial. Columnista de Diario El Universo principalmente, escribió muchísimos artículos de muy variados temas, tanto políticos como de formación.

Amante de aconsejar y de dar con su propio ejemplo el modelo de vida digna y apegada a las normas morales, a sus descendientes y conocidos. Recuerdo que una vez, cuando yo estudiaba cuarto año de Medicina, me dijo: “Me he enterado de que estás fumando” Le contesté que así era, que un cigarrillo y un café eran los mejores compañeros de una noche de estudio, y me preguntó desde cuándo y cuánto fumaba. Le contesté que cuatro años y aproximadamente tres cajetillas diarias. El me hizo calcular cuánto había gastado y fueron $ 66.000,00 sucres. Mi Padre, por buen alumno de acababa de regalar un carro nuevo que costó, de fábrica, $60.000,00, es decir, me había fumado un auto. Entonces me dijo: “¿Sabes cuál es la mejor definición de cigarrillo? Al decirle que no, continuó: “El cigarrillo es un billete enroscado (billete por lo que cuesta), lleno de viruta, que tiene en el un extremo candela, y en el otro extremo, un idiota”. Seguí fumando y un mes después, estudiando, hice el ademán de buscar un cigarrillo y casi me quemo, pues tenía otro cigarrillo en la mano y había otro más en el cenicero. Allí decidí dejar el cigarrillo. Él me contó que él también había fumado, pero que no quiso que sus hijos aprendan de él ningún vicio y dejó de fumar antes de casarse. Quizás por eso fue el único de los tres hermanos que no murió de cáncer de pulmón.

Otra virtud extraordinaria de él y un ejemplo que nos dio a todos sus nietos, lo hizo el día en que cumplió sus bodas de oro matrimoniales. Tuvimos una misa por sus bodas de oro, y al momento de la comunión, ayudó a mi abuela a levantarse para llevarla a comulgar, y le dijo en voz alta y clara: “Desde que te conozco, nunca te he traicionado”.

Hombre de integridad probada, actuó toda la vida siguiendo la misma línea, la que pasó a sus hijos y buscó para nosotros, sus nietos, con actos como el que menciono.

Quiero presentar de él tres sonetos: “La V de la Victoria que quiero para mis hijos”, del cual hablé al comenzar este artículo, y sus sonetos a su esposa por sus bodas de plata y sus Bodas de oro:

La V de la Victoria que quiero para mis hijos

Luis Fernando Gómez Ycaza

Pues que soy la verdad, yo soy la vida,
en su cruzada dijo el Nazareno
¡aludió a su doctrina bendecida,
que al hombre libra del inmundo cieno!

La Verdad es la ruta defendida
de todo desnivel en el terreno,
es lumbre de los cielos, desprendida,
¡para salvarnos del mortal veneno!

Del veneno mortal que la mentira
trasmite al hombre, y sin fallar lo vuelve
el más empecinado fratricida…

Con la verdad, el hombre no delira,
por medio de ella, todo lo resuelve:
La V de la Verdad es V de Vida.
16-VIII-1943

Bodas de plata

Luis Fernando Gómez Ycaza

Junto a tí, dedicado a contemplarte
desde el día feliz de nuestra boda,
no hay versos que pudieran expresarte
el amor que te ofrece mi alma toda.

Pobre sería mi más tierna oda
para, cual tú mereces, ensalzarte…
Yo quisiera construir una pagoda
y colocarte allí, para adorarte;

De este modo premiar tus largos años
de noble abnegación y tu invariable
caridad entre propios y entre extraños;

que si en la vida nadie es impecable,
yo soy el redentor de tus pecados
por tus muchas virtudes, perdonados.

Bodas de Oro

Luis F.Gómez Ycaza

Hay bodas de oro que en verdad son de oro,
si el amor y el honor las enriquece;
si es un hogar que en realidad ofrece
de seres bien formados, firme coro.

Si una grácil mujer, de gran decoro,
lo alegre y triste, todo lo embellece;
si a su paciencia y caridad acrece
gran voluntad, angélico tesoro…

Si así pasan cincuenta largos años,
dulzuras cubrirán los desengaños,
que así el estío es siempre primavera…

Y si algo de esto nos brindara el Padre
Eterno, a rogativas de mi madre,
lo propugnó mi asidua compañera.

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  1. tres poesías hermosas por sus contenidos:los valores de la verdad, la abnegación, la paz y la tolerancia.
    El amor a su familia se manifiesta con palabras claras y terminantes.

  2. Magnifico artículo, y que maravillosas poesías, dignas de un caballero a una dama, que lástima que ese amor incondicional ya se esta terminando en las nuevas generaciones. Matrimonios asi, ya no existen, gracias a Dios los que fuimos hijos de esos matrimonios somos privilegiados.

  3. Hermosas poesías José Fernando y sobre todo con gran contenido de enseñanza de grandes valores.
    Ahora comprendo de donde sale este amor por la poesía y la gran sensibilidad de tu alma.

  4. Mi querido primo te felicito por el abuelo que has tenido, un talento como poeta y un hombre íntegro. Saludos.

  5. JOSE FERNANDO, TE FELICITO POR HACER CONOCER DE TU ABUELO ESTAS POESIAS.
    NO ME PARECE QUE DEBAS PEDIR -PERDON- TU ERES UN AMIGO MUY ESPECIAL,
    SALUDOS

  6. Que hemosos y puros principios los tuyos
    Que pena y que latima qu no continuen transmitiendose.
    Que Dios te bendiga!!

    Arturo Kayser Sr

  7. FELICITACIONES, ES DIGNO ORGULLO PROVENIR DE UNA GRAN FAMILIA, QUE PROMULGA LOS MEJORES PRINCIPIOS Y VALORES, QUE ESTA NUEVA GENERACION NO CONOCE O NO LOS QUIERE RECONOCER NI APLICAR, EL MUNDO SERIA HOY OTRA COSA.

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