23 febrero, 2024

Violencia en el Deporte

El deporte es una parte integral de la educación y preparación para la vida. Como tal, el deporte es responsable de mantener los valores aceptados y las normas de nuestra comunidad.

En los últimos días hemos tenido hechos que sobrepasan todo límite en su forma de comportamiento violento.

Toda actitud fuera de las reglas de un deporte o actividad recreativa no debe ser tolerada. Las organizaciones tienen que articular claramente su postura sobre el comportamiento violento.

Lamentablemente, desde siempre, hay ocasiones en que la violencia, ya sea verbal o física, se presenta en el ámbito deportivo y de recreación: Ya sea involucrando jugadores, oficiales, administradores, espectadores y actualmente los “descontrolados” malos fanáticos.

En todos esos casos la fraternidad y alegría deportiva se termina, llevando un dolor insuperable a la víctima y su familia, mientras deja un sabor amargo en la sociedad que condena esa conducta.

La violencia en el deporte no es nueva y ha sido un tema que las organizaciones deportivas y los gobiernos han estado tratando de manejar durante muchos años. Empero, la actitud agresiva y despótica, en toda área, con la que se ha identificado e incrementado en éste Gobierno, está contaminando la mente y actitud de los ciudadanos.

El Gobierno debe evitar la politización del deporte, lo cual de hecho está acordado mundialmente; pero estamos viviendo una época de ira y soberbia.

La administración deportiva demuestra estar de acuerdo en que la violencia de cualquier forma no debe ser tolerada dentro o fuera de la cancha y debe evitarse siempre que sea posible; mientras, ha dejado trasladarse con su propia actitud a ella por sus mutuos ataques.

Hay que retomar con intensidad la postura deportiva que promueve la necesidad de practicar el deporte dentro de las reglas del juego y bajo la supervisión de funcionarios debidamente cualificados.

Muchas organizaciones deportivas han establecido procedimientos para la gestión de la anti violencia. Esto comienza con la forma en que los funcionarios de la gestión y la formación de los jugadores hayan sido claramente inculcados, por sus entrenadores, para ponerle freno a instintos no tolerables en ganadores ni perdedores.

La comunidad, las escuelas y organizaciones deportivas también deben fomentar el “juego limpio” con sanidad mental y establecer procedimientos para el manejo y prevención de la violencia dentro y fuera del campo.

Esto permitiría hacer saber que la vesania no es aceptable. Que la “Regla de Oro” (´No hagas a otro lo que no deseas que te hagan’), es la base de deporte y que algunas conductas violentas contra jugadores o funcionarios, que a veces han sido vistas como “parte del juego”, serán rechazadas.

Los espectadores como dije, “calcan” las malas prácticas que saturan el ambiente y se ponen tan emocionales sobre el juego que expresan su energía a través de la violencia. Esto puede resultar, al igual que está pasando, en un cuerpo a cuerpo en o fuera del campo.

La agresión, física o verbal, en contra de otra persona o de los bienes es un delito y es punible por la ley. El campo de deportes no es inmune a la ley.

Ya mencionamos que autoridades dan malos ejemplos, padres han estado involucrados en comportamientos violentos, familiares y deportivos, delante de sus hijos y ahora le agregamos los cobardes, huérfanos de hogar, que se constituyen en perversas pandillas.

¡Que modelo más negativo para los niños y todos!
Las estrategias de prevención pueden incluir:

Una conducta de juego limpio por los jugadores, entrenadores, árbitros, directivos y espectadores.

Fuertes y ejemplares sanciones para el autor, directo o indirecto, de la violencia.

La adopción de un protocolo para manejar el comportamiento violento asociado con el deporte.

Enseñar los beneficios sociales y anímicos de un deporte competitivo limpio.
Mantener lejos a la política y excesivo afán de lucro o culto a la persona que se pueda mal interpretar.

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