20 abril, 2024

El poema de la culpa

Para los amantes de la poesía, uno de los autores de poemas románticos más leído, ha sido José Ángel Buesa, de quien ya he hablado, poeta cubano que nació en 1910 y murió en el exilio en República Dominicana, en 1982.

Una de sus poesías más famosas, más leídas y más publicadas, es el Poema de la culpa, que ya lo publiqué antes, y vuelvo a repetirlo para entregarles dos poesías más de él, que no las conocía y hace poco tuve el agrado de encontrarlas: las respuestas de el otro y la respuesta de ella, al poema de la culpa.

Disfruten estas tres poesías, que merecen ser leídas:

EL POEMA DE LA CULPA
José Ángel Buesa

Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Perdónala, Señor, porque la culpa es mía.

Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo
mis labios están dulces por ese amor amargo.

Ella fue como un agua callada que corría…
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.

Perdónala Señor, tú que le diste a ella
su frescura de lluvia y esplendor de estrella.

Su alma era transparente como un vaso vacío:
Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera
turbadora y fragante como la primavera?

¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?

Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,
como un surco que intenta rechazar la simiente.

Era de otro. Era de otro que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.

Y ella me dio su amor como se da una rosa,
como quien lo da todo, dando tan poca cosa…

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
Ella no fue culpable, Señor… ¡ni yo tampoco!

La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
y me diste los ojos para mirarla a ella.

Sí. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpable un río cuando corre hacia el mar.

Es tan bella, Señor, y tan suave, y tan clara,
que sería un pecado mayor si no la amara.

Y por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
que Tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,

Tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
Tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!

Respuesta al poema de la culpa (de él)
José Ángel Buesa

Señor, yo soy el otro que también la quería
Y vengo a confesarme, porque la culpa es mía.

Ella tuvo la gracia fatal de nacer bella:
Quién la mira, ya nunca será bueno sin ella.

Me duele soportar que alguno la haya amado
pero hay cosas tan bellas que no tienen pasado;

y ella sólo mañana dejará de ser pura:
Cuando el roce del tiempo desgaste su hermosura.

Ella se me dio toda, como yo me di a ella,
ella me dio su flor y yo le di mi estrella;

porque de su perfume trascendiendo en mi llama,
no quedó un solo beso de los que él me reclama.

Tal vez ella lo quiso, pero él lo dudaría,
si la viera en mis brazos tan felizmente mía.

Si le viera los ojos al sentirse gozada
cuando todo mi sueño le llena la mirada.

No existe culpa en ella, ni en él, ni en Ti Señor;
y si es mía, ¡bendigo la culpa de mi amor!

Hay que ser algo malo, si se busca el poder
que domina la tierra sutil de la mujer.

Ni demasiado malo, ni demasiado bueno,
enfermé, sin morir, de su dulce veneno.

Mi amor es el de un hombre sencillamente humano
que sueña una limosna sin extender la mano.

¡Ah! Pero él se redime, sólo a Ti te condena,
El te arroja su amor, para esquivar su pena.

Perdónalo, Señor… Di quién la merecía,
pues yo soy el culpable: ¡La quiero todavía!

RESPUESTA AL POEMA DE LA CULPA (ELLA)
José ángel buesa

Señor, yo no soy digna siquiera de rogarte:
mi corazón ignora de la palabra el arte.

Sólo vengo a decirte que no me han comprendido,
porque los hombres hablan con el orgullo herido.

Cubren con bellas frases su más vulgar deseo,
que a veces me turbaron, pero que ya no creo.

Sin embargo, a los dos me di con alegría.
Lo comprendo, Señor: ¡toda la culpa es mía!

En los brazos de uno me entregué plenamente,
y en los del otro… ¿Sabes lo que una mujer siente?

Pregúntale a la Virgen, cuando ella era mujer,
todo lo que nosotras llegamos a querer.

Perdóname la audacia, pero aquella María,
no supo del abrazo viril que me rendía.

No miró aquellos ojos fijos en mi hermosura,
como dedos ardientes sobre mi carne impura.

Y no tembló aquel canto de amor en sus oídos
que pudo abrir en música la flor de mis sentidos.

Tú bien sabes que el hombre se acerca a la mujer,
ebrio por la promesa de su propio placer.

Pero la mujer llora, se resiste, Señor,
y cuando al fin se ofrece, sueña con el amor.

Pues, mientras en el hombre la vida se hace fuerte,
la mujer se desmaya con un deseo de muerte.

Quizás tuve un amante que me sedujo un día,
¡tan malo que, por eso, yo lo amo todavía!

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con meneos deslumbrantes,
desafiando a los obuses
y a los gases asfixiantes…

6 comentarios

  1. QUE REFRESCANTE LEER ALGO TAN DIFERENTE EN ESTA VORÁGINE QUE ESTAMOS VIVIENDO. GRACIAS POR DARNOS A CONOCER TAN LINDOS POEMAS. SALUDOS…..

  2. soy un seguidor de buesa, tenía la mayoría de sus poemas en Cuba, quería decirle que busque otro que falta de esta serie de poemas que es la respuesta de Dios, es hermoso también.

  3. Orlando de la Tosa.
    Me han gustado los tres, ¡están fantásticos!, quisiera, y le estaría doblemente agradecido, si publicara el cuarto (la respuesta de Dios). Solo conocia el primero, no los dos siguientes. Muchas gracias.

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