20 abril, 2024

Únanse

La pretensión de Dalo Bucaram de que el centro, en el que se ubica su partido, y la derecha, que suma ya como cinco candidatos a la Presidencia, se unan, es prácticamente una utopía… ¡Los conocemos! Sabemos que la principal debilidad de cada uno de ellos es el súper ego que los tiene ensimismados, prácticamente desconectados.

¿Cómo se te ocurre, Dalo, pedir algo así? ¿Sabes cuándo se van a unir? ¡Cuando entiendan lo que está pasando! Y para eso debieron necesariamente cruzar por un proceso de madurez política y crecimiento personal que evidentemente ni piensan transitar. De madurez, te digo, para comprender que todo momento político no es igual (hasta el más caído de la hamaca se da cuenta de que hoy por hoy la cosa es complicada si lo único que se tiene es cara lavada o dinero) y crecimiento personal, porque sólo alguien con un profundo sentido de nobleza puede entender que en el renunciamiento también hay oportunidades. Yo no veo en ninguno de los precandidatos o candidatos de tu tendencia, o de la derecha, eso. Lo veo en ti, y te doy un punto a tu favor por el simple hecho de haber lanzado la propuesta. Aunque, obviamente, haya nacido del ferviente y noble deseo de que se apoye a tu padre.

¡Por supuesto que yo opino que debe haber un solo candidato de centro y de derecha! Ojo, con esto no digo que debe ser Abdalá, de quien ciertamente se escucha en las calles que es el único que podría conseguir resultados. ¡Puede ser cualquiera!: Lasso, Gutiérrez, Noboa, Rodas, Fabricio, Moncayo y hasta Montúfar (quien jura que está preparado para ser presidente); pero uno solo que aglutine pues, que empuje al mismo molino; que sume votos en vez de diluirlos! Uno que vaya con fuerza de grupo, con representatividad de consenso y con peso de apoyo para franquear lo que viene.

Algo así como lo que hizo la que se ha autodenominado “la izquierda”. No creo que sean tan infantiles, como escuché por ahí. Por lo menos aprendieron la lección que les dejó la experiencia de hace cinco años y ahora pretenden repetir la fórmula apoyando a Alberto Acosta (que, en lo personal, creo no sabe en qué se está metiendo y sólo reaccionará cuando, al igual que Correa, los tenga también encima, si es que llega). Han sido muy inteligentes y, en cierto sentido, sensatos con esa única denominación, no sólo porque ahorrarán y optimizarán recursos en campaña direccionándolos a una sola fuerza, sino porque también facilitarán las cosas a este pueblo para el que históricamente ha sido una molestia tener que escoger en ese biombo de entre una retahíla de nombres.

Sí, han sido electoralmente progresistas. Porque si hay algo que hay que tener en estos momentos es estrategia. ¿O no? Así parece que lo entendieron Tibán, Hurtado, Larrea, Quisphe, Carrasco, Vizueta y otros más. Y a la lucha van, como el batallón de Aquiles, liderados solo por Aquiles, a darle con todo, aseguran. Sólo el tiempo mostrará si con “el parto de los montes”, que muchos creen es su fusión, el dicho de que la unión hace la fuerza en el Ecuador de ahora es posible.

Pero al otro lado, ¿qué pasa? El centro y la derecha también creen que deben ir con un solo candidato. Pero gran diferencia cuando se les pregunta a cada uno de ellos quién debe ser el que tome la bandera, responden: ¡yo pues! Nunca, hasta ahora, he escuchado “puede ser fulano o sutano”. Jamás el “yo renuncio para que el otro con mejores opciones vaya”. Las respuestas de por qué deben ser ellos son caprichosas… “porque no hay otro”, “porque yo represento el cambio”… ¡Infantilismo!

No entienden que eso al elector pensante desilusiona y preocupa. Porque es evidente que, en su corta y egoísta visión, no han captado lo que sucede… ¡peor van a poder gobernar! La mayoría piensa que, o tienen mucha plata para gastar, o asesores sapos hartos de estar desempleados y lucran sembrando esperanzas y manipulando sus egos confundidos diciéndoles: “tú eres el hombre”, “estás arriba en las encuestas”. La verdad es que hasta risa dan porque ¡en verdad que hacen el ridículo creyendo que tienen apoyo popular cuando el día de la elección muy seguramente hasta la mujer frente a la papeleta se arrepentirá y votará por el otro!

Lo otro que queda por pensar es que esa posición, “la masturbación del yo”, como dijo el loco que ama, es más bien suma y resta electoral. Diluir para, al final, a quien llegue más cerca, pelliscar; “endosar votos” lo llaman, lo que al fin y al cabo es una vieja práctica de nuestra “partidocracia” y no tiene más mérito que reconocer que el que siguen siendo astutos, ambiciosos y manipuladores como siempre y sólo piensan en el eterno reparto de la troncha.

El alcalde Nebot fue más sensato, maduro y desinteresado. A ir a perder el tiempo, consciente de que no tiene a su lado a alguien que pueda ni rebatir igual o mejor que él, prefiere ir a disfrutar a su familia. Sabe, porque es un hombre muy inteligente, que éste no es el momento. Y, sin decir si será después, se ha dedicado a trabajar por lo que hasta este instante en su vida pública parece lo único posible: que siga defendiendo a Guayaquil y transformándola, motivo por el que es y será respetado y valorado. Y si en verdad se va a su casa que ojalá no sea así extrañado y bien recordado. Hombre sensato.

Con esto no es que advierto que no se puede hacer nada para buscar el necesario balance que debe haber en este proceso democrático. Para nada. Lo que aspiro es que el centro y la derecha reflexionen sobre la necesidad de que, al igual que la “izquierda”, deben también empezar a hacer las cosas con inteligencia. No lo digo necesariamente para irse contra Correa o contra Acosta (eso debe ser motivo de análisis para los políticos) sino porque el país se lo merece. Los tiempos han cambiado y todos hablamos de evolución y revolución verdad, ¿por qué no evolucionar o revolucionar políticamente? ¿Por qué no dar ese salto generacional? Como una nación que en muchos sentidos y conceptos está avanzando, nos lo merecemos. Nos merecemos sentirnos representados por personas de honor, de dignidad, de desprendimientos. Nos merecemos ver estrategias de madurez en nuestros actores sociales que se conviertan en precedentes para los que vienen. Nos merecemos dejar de ser el país chiquito que es visto por el mundo como bicho feo por la impresionante capacidad de identidad y de indecisión que demuestra el tener tanto y tanto candidato. Nos merecemos que nos digan la verdad. Y yo empiezo: ¡solos, cada uno por su cuenta, no van a llegar! …Únanse!

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No hay comentarios

  1. Buen artículo en realidad no veo unidad para un solo candidato lo que si estoy claro es que ese candidato no puede ser alguien descalificado como Abdala Bucaram y peor pedir la unidad su Hijo Abdala Jr. quien pacto con el gobierno y declaraba que estaba en la oposición mientras su esposa trabajaba en Canal 10

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