29 mayo, 2024

Si se levantaran los muertos del 24 de mayo ¿Cuánta repulsión sentirían?

COLOCACIÓN DE LA OFRENDA FLORAL EN LA TUMBA DEL MARISCAL ANTONIO JOSÉ DE SUCRE

Luego de la revolución independentista del cantón Guayaquil el lunes 9 de octubre de 1820, siendo Guayaquil YA UN ESTADO LIBRE ayudó con gente, recursos y corriendo riesgos, a consolidar lo que hoy es la República del Ecuador.

Veintitrés días después, el miércoles 8 de noviembre, convocados por el ayuntamiento de Guayaquil, los 57 representantes de todos los ayuntamientos del nuevo Estado instalaron el Colegio Electoral o Congreso de la Provincia Libre de Guayaquil dictó su Constitución de la Provincia denominado “Reglamento Provisorio de Gobierno”, que fue la primera Constitución que regiría los destinos jurídicos de este Estado y cuyo primer artículo decía:

“La Provincia de Guayaquil es libre e independiente; su religión es católica; su Gobierno es electivo; y sus leyes las mismas que regían últimamente, en cuanto no se opongan a la nueva forma de gobierno establecida”.

La carta Fundamental de la Provincia entregó el poder a un triunvirato integrado por Olmedo, Jimena y Roca. De inmediato se enviaron mensajeros a Bolívar y San Martín, del mismo modo que a las ciudades de la Sierra. Los revolucionarios guayaquileños estaban convencidos de que su primer objetivo debía ser la liberación de la serranía quiteña.

Según algunos estudios históricos se puede deducir que gobernantes de la ya soberana Provincia de Guayaquil aspiraban a la creación de una república independiente en los territorios de la Real Audiencia de Quito (a los que perteneció la Provincia), concediéndoles el nombre de República de Quito y que su capital fuese Santiago de Guayaquil.

El gobierno de la Provincia (República) Libre del Guayas formó un ejército de 1.500 hombres para liberar al resto de la Real Audiencia, se llamó: División Protectora de Quito. La que incluso estuvo en la liberación de Pasto, Colombia.

La (República) Libre de Guayas fue un Estado sudamericano, soberano e independiente, de lo que es el actual Ecuador, entre los años 1820 y 1822. Sirvió como gobierno provisional hasta completar la independencia de la Real Audiencia de Quito.

No cabe ninguna duda sobre la oportunidad e importancia de la revolución del 9 de octubre, no solo para terminar con el dominio colonial, sino para despojar a España de la posesión de la cuña geográfica y estratégica, que significaban el puerto de Guayaquil, su astillero y arsenal.

La provincia de Guayaquil obtuvo su libertad luego de una meticulosa planificación de un grupo de guayaquileños, identificados con nuestras tradicionales fuerzas vivas, siempre atentas a los problemas de la ciudad y la Patria, formadas por liberales, republicanos, ricos y pobres, negros, mulatos y blancos junto a pensadores ilustrados como Olmedo, Rocafuerte, Roca, Vivero…

Una verdadera empresa de libertad se instauró en Guayaquil, articulada por la acción conjunta de sus líderes del pueblo, con el apoyo militar organizado y sostenido por ellos.

No intervino ninguno de los dos grandes americanos, Bolívar y San Martín. Ellos vinieron a esta ¡Ya República Libre del Guayas!, cuando la independencia estaba consumada y organizada la División Protectora de Quito; cuando ya se había dictado su Reglamento Provisorio de Gobierno y otorgada la Libertad de Imprenta…

Los que queremos a la tierra que nos vio nacer ¡a nuestro Ecuador!, saben la gravedad de permitir que se instaure un tirano demagógico que use nuestra plata para su beneficio en demagogias, y además ver que ya saca las pezuñas.

El bardo temía la traición y ya en nuestro Himno Nacional lo preveo en su quinta y sexta estrofa:

V

Nadie, oh Patria, lo intente. Las sombras
de tus héroes gloriosos nos miran,
y el valor y el orgullo que inspiran
son augurios de triunfos por ti. ( … )

VI

Y si nuevas cadenas prepara
la injusticia de bárbara suerte,
¡gran Pichincha! prevén tú la muerte
de la Patria y sus hijos al fin;
hunde al punto en tus hondas entrañas
cuanto existe en tu tierra, el tirano
huelle sólo cenizas y en vano
busque rastro de ser junto a ti.

No queremos a malos Presidentes, peor estando sojuzgados por monstruos genocidas de allende.

Dijo el extraordinario presidente Norteamericano Ronald Reagan: “Las palabras más aterrorizantes son: “Soy del gobierno y estoy aquí ayudar”.

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No hay comentarios

  1. Por desgracia, ya no contamos con aquellas mentes libres e independientes, sin ataduras ni compromisos que lleven a nuestra provincia a otra real y altiva republica del guayas.
    Ni siquiera hemos podido consolidar la autonomia provincial.
    Bolivar simplemente usurpo la ya independiente Guayaquil, acaso no trae a la mente otro nombre venezolano mas actual?

  2. Cuando no los separatistas guayaquileños… Si Guayaquil se liberó antes que Quito fué porque Quito era la Capital del Virreinato y por tanto, donde las huestes españolas estaban mas reforzadas. Siempre en una guerra se recuperan primero los territorios menos resguardados, y a la final caen las capitales principales (como en la Segunda Guerra Mundial, donde la caída de Berlín determinó el final de la misma). Que pena da escuchar a gente que fomenta la separación, entre hermanos sudamericanos. Eso precisamente es lo que quieren los poderosos que siempre nos han sometido, que Sudamérica siga dispersa, para que no represente un peligro como grupo económico o de poder… Ojalá y algún día toda Sudamérica se una, y en una sola voz se levante en contra de los verdaderos tiranos: los que invaden países, que venden falsas ilusiones con tratados comerciales, que asesinan en nombre de la lucha anti terrorista y la paz mundial.

  3. Sr. Gómez.. su comentario es totalmente desatinado, sepa ud. que Quito en la época colonial no era capital de ningún Virreinato, además si está en dasacuerdo con el presente artículo, porfavor refútelo y deje de escribir sandeces..

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