14 abril, 2024

Participación ciudadana

La participación ciudadana ha sido elemento importante dentro del discurso electoral y de plataforma política de Alianza País y su único líder, Rafael Vicente Correa Delgado. Ellos han esgrimido que la participación ciudadana es la respuesta a la crisis del método de democracia representativa, sistema que ha apartado al ciudadano común de los centros de toma de decisiones nacionales o locales. Este postulado de la democracia plebiscitaria es fundamento, también, de la consulta popular del 7 mayo próximo.

Súmmum de esta participación ciudadana, método de participación democrática directa, es el llamado quinto poder, la Función de Transparencia y Control Social, personificada en el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). La Constitución de Montecristi del año 2008 puso en vigencia esta novedad. Al año 2011, ¿ha dado algún resultado esa invención? Veamos.

El régimen de transición inserto después del texto de la Constitución dispone en su Art. 20 que el Consejo de la Judicatura debió organizarse en no más de 180 días, según lo manda la misma carta magna. Según el Art. 208.12 de la Constitución, uno de las atribuciones del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social es la de designar a los miembros del Consejo de la Judicatura, previo agotamiento del procedimiento de selección que el mismo consejo organiza y ejecuta.

A la fecha, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social está en mora. Con el plazo constitucional burlado de 180 días, el CPCCS también fue burlado en persona: la consulta popular convocada por el presidente Correa Delgado suspendió de facto el procedimiento de selección. ¿La causa? Acelerar la revolución ciudadana, metiendo mano presidencial a la justicia. La participación ciudadana, democracia directa, también quedó burlada, pues si bien es cierto la consulta busca el favor popular en urnas, de ganar el sí, la comisión tripartita designará el Consejo de la Judicatura sin necesariamente contar con altas dosis de democracia participativa.

Otro botón de la camisa. Lo ocurrido con el procedimiento de selección del Fiscal General del Estado es otra señal de que el método participativo ciudadano es quimérico y hasta propio de una farsa. Recalificaciones extrañas; impugnaciones a pedir de boca; una acción de protección que detuvo el procedimiento; serios y frontales cuestionamientos de candidatos que ya renunciaron a la postulación. A más de la pérdida de tiempo y recursos públicos (siempre escasos en países como el nuestro), la participación ciudadana pregonada por Alianza País es parecida a la democracia representativa que sostuvo la partidocracia (mediante la viciada Ley de Elecciones y Ley de Partidos Políticos).

El buró político de PAIS diseña, organiza y pone en marcha sus propios planes. Ellos tienen su agenda, los votos de la consulta son necesarios para legitimar lo que van hacer, nada más. Las democracias plebiscitarias hacen del electorado rebaño de poderosos y carismáticos pastores, que manejan a ciudadanos a punta de cayado. La participación ciudadana es un efecto decorativo que no toma cuerpo, pues la misma revolución que la trajo como novedad, la opaca, la ningunea.

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¡Cumplir la palabra empeñada!

Una de las más importantes características de un ser humano, en la relación con sus semejantes, tiene que ser… “¡el cumplir con la palabra!”. Sí, en efecto, he escuchado que este concepto es -sin dudas- como “el primer mandamiento en el servicio a los clientes”, cuando se habla de empresas u organizaciones modernas y proactivas, aunque como premisa de vida igualmente es fundamental en la interacción humana… ¡ciertamente!

Pensemos… ¿qué sucede cuando alguien nos promete algo y no nos cumple?, padres, esposas, amigos, jefes, gobernantes…. ¿decepción?, ¿desánimo?, ¿desvanecimiento de la confianza en ella depositada?, en fin, tantos sentimientos causantes de una separación casi instantánea que de ninguna forma es favorable para el crecimiento de unos y otros.

Zona de exclusión

Green Environment

El 4 de septiembre de 2013, el Ministro de Recursos Naturales no Renovables expidió un “Acuerdo de exclusión para el otorgamiento de concesiones de exploración, explotación, permisos de minería artesanal, autorizaciones para el funcionamiento de plantas de beneficio, fundición y refinación, en la zona urbana de la ciudad de Zaruma”, el cual tiene por objeto declarar como zona de exclusión minera el casco urbano de la ciudad, con el fin de precautelar la vida, la salud, el ambiente, y la infraestructura pública y privada, las cuales se han visto seriamente afectadas por la explotación minera ilegal.

El tema no es nuevo, ya en diciembre del 2012 la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, realizó un minucioso estudio sobre la vulnerabilidad de dicho Cantón, concluyendo entre otras cosas que Zaruma se ve influenciada por problemas de contaminación ambiental provocada por el crecimiento industrial minero de últimos años, anotando que “la actividad minera, con las galerías que se encuentran cruzando la zona de exclusión y niveles provocan zozobra por posibles hundimientos”, puntualizando como un aspecto negativo los peligros por deslizamientos, derrumbes y hundimientos, fenómenos que “se han incrementado con la explotación de las minas que se desarrollan en el territorio.”

No hay comentarios

  1. De acuerdo contigo Francisco, pero qué propones que no dependa de algún poder que sea complicado alcanzar?

    Todos hablamos de democracia y sin embargo parece que la nuestra se limita a votar y «opinar» y sumar pareceres de uno u otra bando que generalmente consisten en «fulano lo está haciendo mal porque…» y así hasta que el malestar estalla. Creo que debemos revisar nociones de democracia. Si nos gusta lo que tenemos porque otros «se la toman», porque no comenzamos a tomarla también nosotros? Hay maneras y hay autores, pero de eso oigo poco.

    Estamos respondiendo a nuestros tiempos desde nuestras opciones? Correa es una manifestación de los votos de nuestra gente. Estamos construyendo opinión más allá de nuestros círculos? Sino, no se parece al ejercicio de Correa? por qué nos extraña que siga convenciendo sino estamos en los lugares a los que él llega? Esperamos con comentarios a que la gente se canse. Me parece un ejercicio demasiado abierto al azar (un nuevo Correa?, peor?) y demasiado cercano a las explosiones de violencia (que efectivamente hemos podido ver). Además de bastante parecido al de muchos fanáticos del partido de gobierno (no que todos lo sean): el malestar que estalla.

    Lo que diré es duro pero no tengo mucho tiempo, ni se me ocurre una mejor manera de decirlo y te lo digo porque te aprecio y creo que cuando hablas o escribes lo haces en serio. A veces las columnas de opinión me parecen un lugar al que se llega a sumar pareceres no a discutir y proponer. He revisado los posts de varios artículos aquí y no he visto feedbacks de los columnistas… me cuesta no asociar la imagen de nuevos altares y nuevas «opiniones» únicas que creen participar de pluralidad y apertura. Lo mismo pasa con articulistas de nuestros diarios. No tenemos tiempo para hablar y así poder repensar sobre lo que decimos con otros? No te ha pasado que discutiendo te das cuenta de errores en tu argumentación? Dónde queda la opinión entonces? No será por ello que somos tan «fosforitos» cuando sentimos que tocan algo de lo que creemos pensar? No volvemos entonces a estar cerca de posiciones autoritarias?
    En todo caso, te sugeriría tomes en cuenta esto en torno a la página y así poder contribuir a enriquecer la opinión de parte y parte. Sino reitero, encuentro que sumamos pareceres y consideramos que eso es el ejercicio completo de pensar, opinar, etc.

    Estamos jugando a lo mismo que criticamos? No procede así el Presidente? Llenándose de voces a favor), sin matices?, sin cuestionamientos?

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