1 marzo, 2024

¿Oligarcas guayaquileños o personas de éxito? – Primera Parte

Desde inicio de la República, el empresario ecuatoriano, guayaquileño en particular, ha sido mal visto por historiadores, politiqueros, sociólogos, profesores y demás personas de orientación conservadora durante el siglo XIX, y de izquierda en siglos posteriores, quienes han pretendido ofender usando el calificativo de “oligarquía”. Este término despectivo es muy propio de América Latina. En publicaciones sobre la economía y empresas asiáticas o africanas no aparece la expresión oligarca. Solamente en Rusia se llaman oligarcas, a quienes fueron altos funcionarios del Estado y grupos cercanos que se repartieron las empresas públicas después de la desaparición de la Unión Soviética.

En un reciente artículo (27/9/2010) de autoría de Juan Paz y Miño, “Guayaquil y Dillon” historiador quiteño quien tiene una columna en El Telégrafo, reducto de escritores pro Gobierno, endiosa a Luis Napoleón Dillon y al concluir, comenta: “Dillon y la Revolución Juliana pueden resultar ‘ignominiosos’ para la oligarquía guayaquileña”. ¿Cuál es el mensaje que él quiere dejar en el lector? Los que han escrito centenares de artículos, ensayos y libros sobre la oligarquía guayaquileña la describen como institución malévola, explotadora del pobre que lucra de su miseria; sin corazón, es abusiva, oportunista, codiciosa, interesada en lo suyo, sin importarle el destino del país. En resumen, equivalente a escoria humana. Para ellos son oligarcas los miembros de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, Solca, directores de las cámaras de la producción y demás instituciones guayaquileñas.

El periódico confiscado por el Estado, que da la oportunidad a los columnistas gobiernistas de escribir sus “verdades”, fue fundado por un empresario que comenzando de la nada, logró ser dueño del diario de mayor circulación del país durante algunas décadas. En su momento, Castillo seguramente fue calificado como oligarca, como ha sucedido con los hermanos Mantilla que establecieron El Comercio. Ellos se iniciaron sin ningún capital, con una pequeña compañía de transporte y cuando tuvieron algo de recursos compraron una prensa para imprimir el periódico, trabajaron arduamente y las generaciones posteriores, se preocuparon de seguir engrandeciendo la obra de los fundadores, para lo cual contrataron a centenares de trabajadores y los capacitaron. Actualmente sus descendientes son oligarcas bajo la visión de los izquierdistas y su directora ha sido duramente criticada por el Gobierno. La trayectoria de El Universo es una réplica de los dos diarios más antiguos. Su fundador no tenía capital, se inició muy modestamente y por el esfuerzo en su trabajo, continuado por sus hijos y luego nietos, es el diario de mayor circulación del país. Los dueños de El Universo, caen dentro de la calificación de oligarcas.

Los izquierdistas confunden éxito empresarial con oligarquía. En Ecuador, el 95% de quienes han liderado los negocios en diferentes épocas, comenzaron de la nada o con muy poco y el producto de su esfuerzo ha sido compensado con tener comodidades y formar parte de las élites sociales.

Tengo tres décadas estudiando la historia empresarial de Ecuador y más años la de otros países. Recuerdo que de muy joven me interesó leer la vida de los grandes magnates y mi padre me compraba en la librería La Científica breves biografías de grandes empresarios. Me interesaba conocer cómo personas nacidas en la pobreza podían crear empresas con decenas de miles de empleados y obreros. Quería conocer lo que ellos tenían en común, cuál era su personalidad y a qué se debía el éxito. Llegué a poseer una pequeña colección que incluía la vida de Ford, Harriman, Carnegie, Rockefeller, Gould, Vanderbilt, Warburg, Rothschild, Disney, Matsushita, etc.

Posteriormente como mi carrera universitaria fue en el exterior, tuve que estudiar la vida de ellos desde la perspectiva del emprendedor y gerente. Cuando regresé graduado en 1967, entré a trabajar en una empresa exportadora y pensé que en las librerías ecuatorianas se venderían libros sobre la historia de los principales productos de exportación y para mi asombro no existía ninguno. A esa fecha, no se había escrito sobre la historia de las empresas ecuatorianas. Lo que me llevó a contratar a un amigo intelectual para que escribiera un libro sobre el tema. Como no lo hizo, me prometí que algún día, asumiría esa tarea, habiéndolo cumplido desde mediados de los ochenta. En la profunda busca de información durante algunas décadas, me di cuenta de que la trayectoria de las grandes empresas ecuatorianas es la misma que la estadounidense y demás países del mundo. Los negocios se inician muy pequeños por personas que no tienen dinero, sólo ideas y con los años logran levantar grandes compañías. También tienen en común el tiempo de sobrevivencia, no todas las compañías logran sobrevivir en el tiempo, la vida promedio es aproximadamente 30 años. Hace una década hice un estudio para tratar de determinar la edad promedio de los negocios en Ecuador y trabajé con una muestra de 1000 empresas fundadas desde 1825. El promedio resultó tres decenios. Ser empresario no es fácil en ninguna parte del mundo y especialmente en países como Ecuador, donde prevalece un entorno muy adverso a la actividad empresarial.

Quienes aborrecen a los empresarios, confunden a “oligarquía” con personas económica y socialmente realizadas, gente que arriesga capitales, que se proponen triunfar en la vida y lo logran y si no lo alcanzan, por lo menos lo intentan. Son seres optimistas que buscan crear y no destruir, que no tienen miedo al fracaso y si fallan una vez, tratan una segunda y tercera vez. Guayaquil ha estado llena de esta clase de emprendedores, uno de ellos fue Fernando Lebed Sigal, quien no tuvo miedo a fracasar. Su mente fue una máquina de ideas que culminó estableciendo la Feria Internacional de Durán; la construyó haciendo trueque con lo que podía. Gracias a su trabajo, centenares de empresarios extranjeros visitaron Guayaquil y expusieron sus productos, durante los años que estuvo bajo su control. Posteriormente cambió de propietarios y en la última década ha sido administrada por la Cámara de Comercio de Guayaquil. Fernando falleció cuando se terminaba de construir un hotel en Playas financiado por él y construido por ETINAR, una empresa cuyo dueño, José Machiavello, también comenzó de la nada, en sociedad con su cuñado y a pesar de haber sufrido dos serios golpes económicos en su vida profesional, logró superar la adversidad. Así son los empresarios, no se dejan vencer.

He tenido la oportunidad de haber escrito y dictado numerosas conferencias sobre el emprendedor y empresario. Mi última obra, “Grandes empresarios ecuatorianos”, fue lanzada en Quito el miércoles pasado, por iniciativa de Ricardo Dueñas de la revista empresarial EKOS. En ella destaco la enorme contribución de los empresarios ecuatorianos al desarrollo económico del país. En esa obra los defino como:

”creativos, inveterados tomadores de riesgos, perseverantes, luchadores, maximizadores de las ventajas materiales, altamente competitivos, persuasivos, optimistas, persistentes, trabajadores, visionarios, tenaces, tienen el sentido de los negocios en la sangre, poseen altos niveles de energía y la habilidad de ver el futuro, no tienen miedo al fracaso, se mantienen enfocados, poseen el talento de recuperarse y aprender de las malas experiencias. El emprendedor y la innovación, son una misma cosa, no puede funcionar el uno sin el otro. Gracias a ellos, el mundo ha vivido un período de prosperidad en los últimos dos siglos, como nunca antes. En 1800, el 90% de la población mundial era pobre, actualmente es menos de 20%. Las empresas han contribuido a: aumentar la esperanza de vida de las personas, disminuir el fallecimiento de niños al nacer, crear nuevas ciencias y carreras universitarias, mejorar la calidad del trabajo, hacer más confortable la vida de la gente, acortar distancias, etc”.

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10 comentarios

  1. Saludo la iniciativa de Guillermo Arosemena de iniciar una serie de artículos dedicados a los empresarios ecuatorianos (con énfasis en los guayaquileños).

    Por revisiones e investigaciones que estoy haciendo por efectos de un ensayo que redacto y espero pronto vea la luz pública, me ha tocado visitar bibliotecas para revisar el pasado. El torrente comercial que vivía Guayaquil, era el sostén del Ecuador antes del petróleo.

    Una vez Guillermo Rodríguez Lara paseó el «primer» barril de oro negro por las calles de Quito, la centralización del nuevo producto A1 exportable, hizo del Estado la nueva meca de éxito.

    Los impuestos no crean riqueza: ¡Extraen riqueza!

  2. Lo felicito por su articulo. Muy atinado a la realidad. Solo las personas con mente de empresario/emprendedor comprenderan su punto de vista. La persona con mente de «empleado» generalmente piensa solo en su sueldo y los confines de su trabajo. Raro es el empleado que pienda en lo que toma formar una empresa y lo que require manternerla.

  3. Algunas personas ven en la empresa privada a ?Un tigre feroz al que urge matar?
    Otros como ?Una vaca susceptible de ser ordeñada?
    Muy pocos la ven como en realidad es ?Un robusto percherón que arrastra un carro muy pesado?.

    Sir Winston Churchill

  4. Excelente articulo ojala sea leido en todos los colegios y universidades en vista que de una forma didactica y facil de entender nos brinda un contrapeso a la arremetida de los seudos socialistas de pacotilla por ahora en el poder.

  5. Sr. Arosemena
    Resido desde hace ya mas de 30 anos en el exterior donde he aprendido que el mejor trabajo es aquel donde uno es su propio jefe. Esto, sin embargo, conlleva una responsabilidad immensa, esfuerzo superlativo y ganas de progresar. De suma importancia, es el systema de apoyo, ya sea por parte de la empresa privada y del gobierno, con informaciones actualizadas y agiles y sin tanta burocratizacion. Lo opuesto
    sucede en paises como el Ecuador, donde considero es asfixiante la intervencion del gobierno, a no ser, uno decida hacerlo a traves de la famosa mordida para agilitar los cientos de permisos que tanto dano terminan haciendole al progreso del Pais. Los oligarcas, deberian llamarseles a todos estos empleados del gobierno que sales ricos de tanta platita que ganan por debajo de la mesa y por la cual no han puesto ningun esfuerzo.

  6. esto de Oligarcas, ha venido, tal cual lo indica Guillermo Arosemena en esta reseña, desde mucho tiempo atrás…
    aún recuerdo las palabras de mi madre cuando me contaba sobre la época dorada de los banqueros, sobre todo en la costa, mi bisabuelo tuvo el Banco del Ecuador, mi abuelo trajo el cemento al Ecuador, en una época en que todos eran aventureros,se lanzaban a implementar ideas nuevas, a pesar de la oposición de muchos……
    en esa época los banqueros generaban sus propios billetes y eran controlados por la junta reguladora….y tal fue la «pica» de los verdaderos opositores del progreso, aquellos a los que ayudamos y liberamos del yugo español, aquellos que al igual que hoy nos llaman «monos», que en esa época ya hubo una corrida bancaria, causado por rumores infundados y mal intencionados de algunos banqueros de la sierra(principalmente de Quito), en la que muchos bancos cerraron, el de mi bisabuelo, Eduardo Game también pero no sin anter devolver hasta el último centavo a los cuentacorrentistas y cuenta ahorristas….. sin embargo los guayaquileños de esa época supieron salir adelante y crearon riquesa y bienestar,, de allí nació la Junta de Beneficiencia, la casa Cuna Juan Bautista Arzube Cordero, y muchas otras instituciones aupiciadas por filántropos de la época….
    hoy en dái, quien quiere abrir un negocio propio se encuentra con muchos obstáculos, el principal de ellos, la cantidad de impuestos, lo cual desanima a caulquiera y muchos desisten de su proyecto; los que superan esta etapa, se ven rodeados de competencia, algunas veces desleal con precios demasiados bajos para sostenerse y «sobrevivir» en el mercado. se dice que en la actualidad,el mercado no es dominado por los costos de los productos sino, por el servicio que se brinda pero, inclusive, éstos se enfentan la misma competencia desleal, esta vez por el costo de los servicios…..Nuestro mercado, en su gran mayoría, no es de calidad, sino de costos…..quiero el computador más barato, quiero el servicio menos caro, etc..
    hoy en día la gente no quiere arriesgarse, no quiere tomar deciciones difíciles, vivimos en un conformismo absoluto, estamos estancados allí..

  7. Siempre me ha parecido increíble ver que en los Estados Unidos, personas como Bill Gates, Warren Buffet, Soros, Trump, etc. son admirados por el común denominador de los ciudadanos, son el modelo a seguir, son el ejemplo en vida de que en USA cualquiera puede alcanzar el éxito con esfuerzo y trabajo.

    Sin embargo, en Ecuador, los que han llegado a ser millonarios son considerados como una lacra, explotadores y demás. Por lo general son repudiados por el común denominador de los ciudadanos y ese resentimiento de manera increíble es avivado ahora desde el gobierno central.

    En resumen, en Ecuador es un pecado ser rico.,, increíble pero cierto, en vez de ser un modelo y ejemplo a seguir, se los ataca y se los repudia.

  8. Con el mismo argumento voy a decir que Usted está escribiendo «su verdad». El hecho de que hayan sido emprendedores que empezaron desde cero, no quiere decir que no han sido explotadores y oportunistas que han tenido poder e influido en las magnas decisiones del país.
    No podemos negar la gran brecha de desigualdad que existe en este país.

  9. Es un orgullo ser hija de Fernando Lebed, mi padre fue un hombre dedicado al trabajo y a la producción creativa. Fue un hombre adelantado a su tiempo, audaz y visionario, tal como escribe Guillermo Arosemena, en su mente tenia una ebullición de ideas que buscaba convertirlas en realidad, fue un constructor de sueños irrealizables, siempre pensando en el desarrollo de Guayaquil especialmente. Su obra magna, la Primera Feria Internacional del Ecuador en Duran fue su mayor desafio, convirtiendo al Ecuador en una ventana al mundo y un polo de desarrollo comercial e industrial. Necesitamos muchos heroes como Fernando Lebed, aunque su nombre no este en los libros de historia, el hizo historia.

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