29 mayo, 2024

Delincuencia

La principal causa del incremento delincuencial es la decadencia de un fuerte núcleo familiar.

Hay dos grandes vertientes de la violencia: El crimen profesional, muy tecnificado y organizado, que requiere de una fuerte capacidad de contraataque.

En el anterior punto hay que dar al César lo que es del Cesar. La Policía a nivel nacional ha proporcionado, y está alcanzando, importantes golpes al narcotráfico; principal generador del crimen planeado.

Y la otra, la del pandillero. Problema muy grave y de tremenda capacidad de contagio entre los que encuentran “familia” los que no tiene familia.

La destrucción del núcleo hogareño, ya sea por la expatriación del consanguíneo que está obligado a huir por la falta de trabajo o por la esclavización del trabajador por el consumismo que lo obliga a jornadas contra natura.

Se pueden contar con los dedos de una mano los locales comerciales y algunos industriales que tienen turnos lógicos establecidos. La mayor parte de los trabajadores y obreros salen de su casa antes de que despierten sus hijos y retornan extenuados sin capacidad ni siquiera de ver si están dormidos.

En los barrios antes todos se conocían y hasta una travesura era enterada por los padres. Hoy eso no se da.

Hoy “La familia” es la pandilla. Donde cada uno busca impresionar al otro con sus excesos

Los maestros que en el pasado representaban autoridad, hoy son rehenes del temor tanto a los “padres de familia” o los malandrines por otra.

Buena es la iniciativa del coronel Juan Ruales de sacar a los jóvenes de la calle y reintegrarlos a sus clases o entregarlos a familiares; respaldémoslo. Valga la oportunidad para decir que me parece una idiotez que no se puedan revisar las mochilas.

Existe falta de protección inmaterial, situación por la cual quedan los hijos a merced de la educación libertina. La del: Demuestra más tu agresión, para impresionar al “jefe”.

La solución es estrictamente social. Educación, deporte, y mejorar el ambiente donde viven. Es indispensable que el Estado deje el gasto demagógico e invierta crecidamente en dar mejor aprendizaje y en fomentar el ejercicio, el arte, y principalmente fortalecer la relación familiar.

Los instigadores mayores de edad que fomentan y lucran de estos chicuelos deben ser severamente penalizados: Sitios de juego (las bien llamadas “ladronas de un brazo”); arranchadores; locales que les expenden licor y alucinantes; “hoteles” donde se permite la lujuria alocada… tienen que ser responsabilizados a lo máximo.

Las cárceles, que aquí merecen el vocablo: Perversas fuentes del mal. Sobresaturadas e irónicamente con el mal dado nombre de: “Centros de Rehabilitación”. Son ejes de: degeneración y entrenamiento para mayor perversión.

¡No hay donde poner al que ha delinquido por casualidad! ¡No hay dinero para mantenerlos, ni en lo más básico! ¡No hay fondos para más cárceles, ni guardias! ¡No existe un programa profesionalmente regido para rehabilitarlos!… ¿Qué hacemos? ¿Por qué no exigirles trabajar bajo supervisión y con su remuneración – deducidos los gastos – reservada para cuando les toque reintegrase a la sociedad?

Para los transgresores en casos menos graves optar por detenciones en un perímetro definido, incluyendo rutas colegiales o de trabajo (existen pulseras y módulos de ubicación que determinan si cumplen o no sus restricciones y permiten localizarlos); haciendas correccionales; salidas durante el día para que puedan concurrir a laborar y paguen su condena durante las noches o fines de semana en servicios sociales… Dentro de las gravísimas condiciones actuales, tenemos que buscar creatividad con seguridad para la imposición de cotos a los malhechores y poder presionar con las medidas restrictivas que nos son imprescindibles.

Lo ideal para reducir las pandillas es terminar con las razones sociales que motivan la delincuencia barrial. Volver a fortalecer la familia y vecindad. Eso será un proceso que tomará tiempo plasmar, pero que tenemos que enfrentar.

Para el crimen organizado y profesional: Investigación, equipamiento, y darles plomo.

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Tengo dolor de país

La canción de Piero dice así, “…que será de mi país… país….” Lo parodio y pregunto lo mismo, pero mi canción se ahueca por que tengo dolor de pueblo, dolor de la angustia de mi gente, sin exclusiones, porque todos son “mi gente”, el de Samborondn, el de Tarifa, el de Guayaquil, el de Quito, los afiliados a los clubes de diferentes tipos, no hay distingo entre unos y otros, todos somos ecuatorianos, no diferencio entre blancos, negros, indígenas, pobres, ricos, campesinos, cholos, montubios, los últimos excluidos de las posibilidades de ser ciudadanos de primera clase como los indígenas, por no ser contemplados en los derechos propios exclusivos de ellos.

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  1. MUY BIEN DICHO ESTIMADO ANTONIO, COMO SIEMPRE MUY BUENO SU ARTICULO..ESTE DESGOBIERNO SIEMPRE APOYA LO NEGATIVO, CORREA, ORDENO QUE SE HABRAN LAS PUERTAS DE LAS CARCELES, DEJO QUE X LAS FRONTERAS ENTREN TODOS LOS LADRONES DE CUALQUIER PAIS,A LAS MULAS EN HOMENAJE A SU PADRE LES PERDONO AHORA HAY MAS MULAS , LOS EMPLEADOS DE GOBIERNO ROBAN MAS QUE NINGUN GOBIERNO Y NADIE ESTA EN LAS CARCELES SE COMEN LOS CHEQUES ETC ETC Y NO HAY CASTIGO ESTAMOS IGUAL QUE VENEZUELA, CUBA, BOLIVIA ETC. Y ASI QUIERE QUEDARSE HASTA EL AÑO2012 QUE ESTUPIDES EL PUEBLO VA HA SOPORTAR ESTO????ESPERO QUE NO!!!

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