14 abril, 2024

El Síndrome de Estocolmo

El Síndrome de Estocolmo es una reacción sicológica en el que la víctima desarrolla una relación de connivencia con quien la subyuga. Incluso, las personas pueden acabar ayudando a su esclavizador a alcanzar sus fines.

Su nombre se debe a un hecho que sucedió en la ciudad de Estocolmo, en 1973, cuando se produjo un atraco al banco Kreditbanken de la mencionada ciudad. Los delincuentes atrapados tomaron rehenes durante 6 días. Al entregarse, los medios y cámaras captaron el momento en que una de las víctimas besaba a uno de los captores. Además, los secuestrados defendieron a los delincuentes.

Véase el caso de Patty Hearst.

El síndrome de Estocolmo puede parecer curioso, pero tiene explicación. Los estudios mencionan varias causas para tal comportamiento:

  • Los afectados tratan de resguardarse, de situaciones que les resultan incontrolables, por lo que tratan de cumplir los deseos de su verdugo.
  • El delincuente se presenta como benefactor para evitar una reacción. De ahí puede nacer una relación emocional de los perjudicados, como agradecimiento.
  • Puede darse el acercamiento de los agraviados con el agresor por una reacción desarrollada desde la infancia que al percibir el enojo de su progenitor y sufrir castigos, trata de “comportarse bien” para evitar un mal momento.
  • La pérdida total del control que sufre el secuestrado es difícil de digerir. Se hace más soportable para la víctima convencerse a sí misma de que tiene algún sentido, y puede llevarla a fusionarse con los motivos del autor del delito.

De acuerdo con el psicólogo Nils Bejerot, “el síndrome de Estocolmo es más común en personas que han sido víctimas de algún tipo de abuso. Cuando una situación no tiene sentido desde el punto de vista general, ¿tiene sentido desde el punto de vista psicológico? La respuesta es: ¡Sí!”

Esto es lo que está ocurriendo en el Ecuador. Para evitar que se rompa la magia negra del Síndrome de Estocolmo, no puede haber medios de información libres, ni estudios, ni Justicia libre…

El “vínculo” emocional con los déspotas es un tema familiar en el campo de la psicología. Y ha sido reconocido por muchos años antes en otros estudios de situaciones o relaciones abusivas, tales como: Poses intimidantes; Las mujeres golpeadas o abusadas; Los miembros de un culto…

El avasallador o controlador, hace amenazas sutiles recordándole que en el pasado otras personas han pagado las consecuencias por no satisfacer sus deseos. Las amenazas pueden provenir de historias contadas por el sádico – de cómo se vengaron o las retaliaciones contra quienes no les toleraron sus tonterías. Estas historias de venganza se cuentan con el propósito de concientizar a la víctima de que si abandonan al tirano, éste se vengará de ellos.

Presenciar actos de violencia o agresión también se percibe como una amenaza. Ser testigo de un temperamento violento dirigido mediante el aparato de televisión o la radio envía claramente el mensaje de que podríamos ser el próximo blanco de dicha violencia. Ser testigos de los pensamientos y las actitudes del dictador es amenazador e intimidante, porque hacen sentir que serán el blanco de esas maniobras en el futuro.

El dictador, en su estrategia, finge algún pequeño gesto de cordialidad, que de todos modos es para su beneficio, para que la población interprete esos pequeños gestos de amabilidad como una característica positiva. Un pequeño regalo (subsidio o préstamo no exigible), un tratamiento especial… es una “evidencia” de buen mercadeo y que el sátrapa no es “tan malo”.

Siempre fingirán un “lado amable”. Compartirá información acerca de su pasado – ¡Cómo fueron maltratados, abusados, descuidados, abandonados o agraviados. Él (el tirano) ha sido una “víctima”! El sometido desarrolla un sentimiento de compasión hacia el “pobre ser de corazón tan dulce”. Inclusive defiende a su tiranizador, diciendo: “Pero él ¡Tuvo una niñez muy dura!”

En estas condiciones, una enorme mayoría siente que siempre debe caminar “pisando huevos” – con miedo a decir o hacer algo que pudiera desencadenar un ataque de violencia. Muchos lo niegan de boca afuera; sin embargo, siempre él encontrará como amedrentar al $/# ciudadano.

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No hay comentarios

  1. Gracias Jacky,
    Usted debe ser de las personas que consideran que la dignidad y virtud están sobre la comodidad y facilismo engañoso.
    Cordialmente,
    Antonio Kure

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