1 marzo, 2024

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Expresiones Urbanas

Desde semanas atrás se viene produciendo una discusión de “Grafiteros y Creativos” con la Municipalidad de Guayaquil. Los unos hablan de reprimir el derecho a expresarse, los segundos mencionan la Ordenanza y el derecho de los otros. Y, en esto, también envuelven lo del “sexo explícito” del Salón de Octubre y los burros aparecidos posteriormente.

Tocar estos asuntos implica e indica una profunda dedicación temática para lograr justicia equilibrada en las relaciones Arte – Ciudad. Eso no lo pretendemos en este comentario. Solamente aspiramos a opinar, desde afuera, sobre un escenario espinoso y quizás –sólo quizás- manifestar un punto de vista distinto para ver y mirar el arte urbano.

Fundamentalismo Criollo

Se conoce como “fundamentalismo” a toda corriente que promueve la interpretación literal de textos sagrados considerados como la base fundacional de una cultura o un pueblo, como son la Torah, la Biblia o el Corán. En algunos casos, han surgido como reacción a los excesos de la vida moderna, pretendiendo regular la vida en comunidad, el uso de vestuarios, consumo de bebidas, alimentos, o en general determinadas costumbres o comportamientos sociales.

En el Ecuador estamos tratando de aplicar un tipo raro de fundamentalismo criollo, que no tiene justificación ni mejora o resuelve nada. Impedir el libre albedrío y el ejercicio de las libertades individuales constituye una severa limitación a los derechos de cada ciudadano de vivir en libertad. Regular los días de la semana que podemos ingerir bebidas alcohólicas, restringir la clase de espectáculos a los que podemos asistir, negar a muchos el derecho de presenciar peleas de gallos o corridas de toros, prohibir la operación de casinos o salas de juegos debida y legalmente organizados, restringir quiénes pueden o no invertir en distintos negocios, todo constituye un atropello e injustificable retroceso.

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