Irrealidad real… – Desde mi Trinchera
Comentario

Irrealidad real…

Es imposible que comprendas lo que significas para mí cuando eres mía.

Son días diferentes a otros días; son esos días, de esos días. Sin razón alguna me siento distinto; soy distinto. Es como si algo que no tienes, sabes que lo tienes.

Un intangible que te contenta una mañana, aunque esa mañana sea como cualquier otra mañana.

Cuando faltan unas horas; una inquietud que alegra, me alegra. A medida que se aproxima el instante, desespero porque que ya lo sea. Una angustia invade mi conciencia al saber que te tendré. Le suplico al tiempo que pase velozmente, aunque el mismo fluye por su propia esencia.

De pronto; estás frente a mí… En un momento esperado pero inesperado, tu imagen es la luz que ilumina cada espacio de mi imaginación.

Al contemplarte me impregno de pasión. Eres la mujer más excitante que ha posado sus pies sobre esta tierra. Entonces te abrazo en un abrazo.

En mis intenciones sin ningunas intensiones, nada está pensado ni planificado.

Quiero estrecharte cálidamente. Es como si quisiera saberte más real, sabiendo que eres mi certeza más real.

Luego te huelo. No hay otro olor como tu olor.

En seguida te acaricio. Al momento mis sentidos recorren los lugares más amados y desconocidos.

Me incita el rose de mis labios sobre los dominios de tu cuerpo.

Con la fuerza de mis besos enardezco cada uno de los poros de toda tu envoltura.

Al excitar esto o aquello, se excita esto o aquello. Somos un dar y provocar; un proceder y suceder…

Me domina la necesidad imperiosa de besarte.

Debo posar mis labios en tus labios para aspirar el viento de tu aliento.

Enardecido te succiono en un desenfrenado intento de incrustarte en mis adentros.

En lo bebido de tu fluido encontré el sentido que le doy a mí existencia…

Luego juego y me rejuego con tus roses y sus goces.

Entonces comenzamos nuestra danza de pasiones.

Bailando entre nubes de estrujones y apretones iniciamos una fantasía indetenible, de conducta impostergable.

En ese momento te tengo a mi merced.

Eres el amor que suplica más amor por donde yo quiera darte amor.

Es nuestro ahora, donde te viro y te reviro.

Me desquicio en una locura compartida.

Tu pasividad se vuelve agresiva, tu timidez se torna insolente.

Eres una fiera que arremete con sus garras para dar y recibir sin 

Ninguna inhibición.

En la brutalidad sentida que también tú sientes, somos un depredador que así mismo se devora.

Forjamos un interrogante que no sabe si prolongar o terminar la eclosión de lo sentido.

Cuando decido acabar porque también lo has decidido; 

Culmino como si la vida dependiera de mi culminación.

Gruñidos y gemidos son lenguaje salvaje de tu posesión.

Somos una vorágine encendida con paroxismos de lascivia.

La fracción de tiempo donde eres mía a pesar de no ser mía.

Una sensación de posesión que me otorga tu entrega.

Por instantes soy tu dueño sabiendo que es un sueño.

En ti he hallado la percepción de pertenencia que buscaba.

Mientras hurgaba en tus entrañas descubrí al más amado de tu historia.

Acabadas las pasiones sobrevinieron las perturbaciones…

Mi cuerpo tremolaba, palpitaba; mi corazón se estremecía, enloquecía.

Desesperadamente respiraba como si no pudiera respirar.

Después de un tiempo todo se calmaba y abandonaba mi inconsciencia.

Regresaba a la realidad y recobraba mi propia identidad.

De un nosotros retornaba a ser un soy que quería ser el soy que por momentos fui.

Al final nacía la ternura…

Mi alma clamaba tu dulzura y lo real se hacía irrealidad.

Solo existía la mágica comunión de nuestro percibir.

Son los eternos sin tiempo del después… 

Momentos sin voz para amarnos los dos. 

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