14 junio, 2024

¡Escríbelo!…

Escribir no es solo cuestión de escritores. Escribir los recuerdos, los sueños (buenos o malos), las añoranzas, las frustraciones, los deseos, es una terapia acertada.

Existen distintas maneras de comunicación, intentamos comunicar a los demás, olvidando que debemos comunicarnos también a nosotros mismos. Al escribir lo nuestro, y luego al leerlo, reconoceremos situaciones importantes, que mínimo nos ayudarán a pasar un buen rato recordando el ayer, o nos sorprenderán con agrado planificando el futuro.

Lo importante es al final sacar un balance, sin perder la pista, pisando en tierra firme el aquí y el ahora.

¿Cuál es la forma de comunicación que te resulta más fácil?

Practícala contigo y desarróllala. A veces tu mente se puede poner en blanco, puedes decir, no soy creativo o creativa…cómo diré esto o aquello, cómo lo podré escribir. Terminamos inclusive, pidiendo a otros que hablen o escriban sobre nuestros sentimientos o sobre nuestra manera de pensar. Hay una primera clave para resolver esto, no te encasilles en estructuras preconcebidas…deja tu mente como un papel en blanco. Dejar la mente en libertad, eso es ser creativos. Empezar siendo nosotros mismos… ¡Si no lo dices, no lo escribas! Si no podrías escribirlo, tampoco lo digas… ¿qué serías capaz de decir y escribir? Practica eso.

Tu interlocutor debe “escucharte”; si el interlocutor eres tú mismo, debes escucharte. Aprendiendo a escucharnos podremos después escuchar a los demás. Ser nosotros mismos, sin disfraces. No auto-engañarnos. Si no nos gustamos a nosotros mismos, cómo pretendemos que vamos a ser del agrado de los demás. El que no es sincero, sabe de sobra que los demás aprecian a un ser inventado.

Escribe tus cosas tal como las hablarías. Intenta por lo tanto empezar hablando bien. Hablar bien quiere decir expresar las ideas de tal manera que sean claramente dichas y entendidas.

Si te entiendes con claridad, los demás también lo harán. Exprésate clara, concisa y brevemente. Deja a un lado las larguras. Hay frases cortas que son muy poderosas. Desarrolla tu propio estilo, tanto al hablar como al escribir. ¡Rompe las reglas!

Para romper las reglas de la comunicación hay que saber cuáles son y si existen. Romper no es acabar con algo, es aprender a manejarlo de la manera debida y en el momento apropiado.

Lo que escribamos o lo que digamos, debe ser “a la medida”; lo que significa, debe ser expresado con prudencia. Así no será “correo basura”.

Hay que intentar ser la persona normal y cotidiana que habla con la gente, cara a cara, una a una.

En la comunicación escrita usemos palabras que usaríamos como parte de una conversación normal. Sin olvidar que hay que emitir el mensaje en la misma frecuencia que el interlocutor. Es decir debemos conocer a quien hablamos, tener una idea de quién es la otra persona. Si estamos hablándonos a nosotros mismos, lo ideal es ser sinceros. Conocernos y auto comunicarnos.

Parece simple pero no lo es, no para todos.

Comunicarse es en algunos una cualidad innata, otros deben desarrollarla. La mejor manera: la práctica.

Hazte un cumplido y ofértate algo, engancha al inicio y date el gusto de un buen final. No olvides que la diferencia eres tú.

Para que la comunicación sea efectiva hay que evitar la rigidez y la fría formalidad. Impáctate a ti mismo, solo así impactarás al mundo.

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Recordando El Macuto de Guayasamín

Allá por 1975, según reseñas de sus obras, Guayasamin plasmó una de sus más polémicas pinturas a la que tituló como EL MACUTO. A esta controversial obra de Oswaldo Guayasamin, nacido en Quito el 6 de julio de 1919, ya fallecido, hijo de padre indígena y madre mestiza, ferviente adepto de la teoría comunista, cuyo evidente estilo fue denunciar a través de sus obras los horrores y los dramas del huasipungo en nuestro continente, se le ha dado tal relevancia que organismos de fuerte oposición en Venezuela están utilizando como una especie de bandera de lucha su asombrosa similitud de EL MACUTO con el presidente Hugo Chávez de ese país.

“Mi pintura es para herir, para arañar y golpear en el corazón de la gente. Para mostrar lo que el Hombre hace en contra del Hombre”. Habría expresado alguna vez y en su momento este gigante exponente de la pintura universal.

No hay comentarios

  1. Encantado de su artículo. Pero, ¿para qué Ud. hace la invitación de escribir nuestros sentimientos, pensamientos o posiciones sobre las cosas si este, su periódico, censura a los que no piensan como ustedes? Y se escudan diciendo: No se permiten insultos, cuando en realidad nadie ha insultado a nadie, sino que se contradice la posición ideológica de varios de sus autores.

    Entonces, no sólo que existe una contradición gravísima en el periódico, sino que se actúa con suma hipocresía, pues en más de 50 artículos, en diferentes tiempos, se ha vanagloriado y defendido presuntamente la libertad de expresión. (Ergo: Yo tengo libertad de expresión, tú no, si no piensas como yo). Lea Ud. tantos artículos de los principales editores de Mi Trinchera y constate esa contradicción e hipocresía de ellos.

    le comento esto pues, el señor Arosemena constantemente veta mis comentarios, porque demuestro la falsedad de sus anotaciones presuntamente históricas. Así como Raad, Palacios, Franco, en fin cantidad de aparentes ciudadanos amplios y dizque liberales, que condenan de entrada a quien los contradice.

    Saludos

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