El presidente en el pueblo, nosotros en Galapagos. – Desde mi Trinchera
Opinión

El presidente en el pueblo, nosotros en Galapagos.

Llegó el Presidente a Galapagos! Ministros, secretarios, seguridad, bicicletas rodando para enviar mensaje de ser una comunidad ciclista, sirenas, justificaciones, y dirigentes políticos apretándose para estar más cerca de él.

Anuncios por radio, y en su cadena semanal dando cátedra de la postura de él y por ende la que debe ser de todos: “sobre la prioridad del humano sin ser por eso antropocéntrico”, pero por otro lado su gobierno ya “socializa” su propuesta de reforma a la Ley de Galapagos en que se violentan derechos de quienes vivimos aquí, no solo en el orden constitucional bajo la consideración de lo especial del área, sino agrediendo principios humanos simplemente para poderla aplicar.

Baile y música junto a Delfín Quispe, la patria es de todos! La convicción o los principios sobre qué es importante para Galapagos se pone en desventaja en la balanza ante la aritmética de la democracia, necesaria para sostenerse en el poder.

No importa la inconsistencia sobre Galapagos, solo nos queda a nosotros vivir y cuidarlas de la mejor manera, sustentándonos en el conocimiento, en la información que se genere, en las experiencias que tenemos día a día, y en lo que particularmente podemos hacer, aun sabiendo muy bien que estos esfuerzos específicos que hacemos por un Galapagos sostenido para el presente y futuro, no tendría un verdadero efecto positivo si no se aplica una política coherente por parte del Estado con la aplicación de la técnica, la lógica y la responsabilidad demandada por la región.

Es así, que al primer anuncio de la llegada del presidente en los días previos, corrimos… pero a comprar carbón para hacer un asado en casa con los amigos y la familia para no cruzarnos con nadie de tan ilustradas comitivas. Entre un delicioso vino, pescado de la misma tarde, conversación enriquecedora, buena música, tratamos que esta visita de los anuncios, promesas del presidente, pase lo más desapercibido de nuestra cotidianeidad. Esta actitud, no es por un desentendimiento o desinterés a los asuntos nacionales, o por no entender que el vivir en una isla nos exige una posición más comprometida ante el privilegio que tenemos de estar aquí, como asimilar que nuestro estilo de vida debe ser diferente al resto del país. Justamente por la inconsistencia de todo lo que viene de este gobierno es que buscamos respuestas en nuestras propias gestiones y de lo que generamos desde el interior de la región.

Sabiendo que al día siguiente seguiría con más actividad en la isla…, fuimos con mi hija y unos amigos a una playa, en que entrando a su bahía entre olas crispadas, pero capeándolas entre los bajos veíamos a las baracudas brincar con alegría y urgencia, mientras un par de lobos marinos nos daban la bienvenida cuando desembarcábamos en ese paraíso. Percibir el viento de frente calentado por el sol con mangles al fondo, ya sentados en la arena y sintiendo con sorpresa que debajo de nosotros se protegían pequeñas iguanas ante la inexorable lucha de aves depredadoras por comérselas en su necesidad vital por la supervivencia…ratificaba el lujo y compromiso que tenemos!

Dentro de ese cuadro natural escuchábamos unas canciones rasgadas por una guitarra, sin asustarse… aves cangrejeras y playeras que caminaban por la playa, mientras al fondo veíamos cómo se acercaba a la orilla un pequeño tiburón sin temor alguno ante la vista de todos.

Al bañarnos y nadar en su bahía, sentimos la tibieza todavía de sus aguas, mientras alguna corriente fría la cruzaba haciendo que estremeciéramos, tanto por su temperatura como por pensar si esto que estoy viviendo en aquel lugar reservado debe abrirse para que otros lo conozcan, o en mi egoísmo para uso privilegiado de los míos?

Galapagos es un tema difícil, la economía actual de sus poblaciones gira en una perversa especulación de unos cuantos, que su dependencia no se sustenta a una lógica de mercado, sino a decisiones políticas y a una serie de subsidios que no transparenta a quienes podamos tomar la decisión de quedarnos aquí. Mantiene privilegios a una operación turística endilgándoles una propiedad solapada ante unas concesiones eternas, que nos tiene encerrados a quienes vivimos aquí a no poder acceder, y con lógica razón, a sitios como los arriba descritos, ya que si no fuera de otra forma…también acabaríamos con ella.

Al regresar a casa, bordeando la orilla cuidándonos de las olas que se inflan por los bajos, observábamos la imponencia de esos acantilados, con sus muros de piedra, con aquella belleza que solo los ojos del entendimiento pueden ver; pero a la vez infranqueables, cual postura de creer que solo desde el continente pueden establecer el destino de las islas, sin comprender que solo con una sociedad propia que conoce desde adentro la región, con autoridades propias y legitimas, como lo han hecho otras islas ancestrales como hay en otros mares del mundo, podríamos ante el implacable paso del desarrollo global adaptarnos -para ahí sí conservarlas y conservarnos localmente.

Entrando a la bahía, se nos acabó aquella gasolina…, entramos remando! pero felices porque demoramos mas la llegada…

0 Comentarios

  1. angel sánchez ribadeneira

    Clarísima descripción de la realidad de quienes viven en las islas encantadas, de quienes se maravillaron por ellas como ud.y las eligieron como su casa grande. Su comentario es un reflejo de la pobreza espiritual con la que se cobija hoy el ser humano, intereses materiales mezquinos siempre, que acabarán con todo lo bueno que Dios puso al servicio del hombre en esta tierra, pero no se desanime porque como lo manifiesta ud. es un privilegiado al vivir allí en ese paraíso maravilloso, un adelanto a lo que tendremos después de esta vida, no le parece? por eso disfrútelo y cuídelo, de los pobrecillos politiqueros isleños tenga sólo lástima, si viviendo allí no tienen sensibilidad pues sólo alcanzarán el infierno q quien sabe ya lo viven hoy en sus pobres conciencias.La próxima vez que salga de paseo salúdeme a los tiburones, un abrazo a ud.

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