16 junio, 2024

Moral política

Citamos del periódico “El Seis de Marzo”, en un apéndice al número 53, del 14 de septiembre de 1845: “En el documento que publicamos, nada vemos que no sea muy conforme con la moral política, que no es la buena moral por cierto, pero que no por esto deja de rejir el mundo, como si fuera la mejor de las morales”.

Y de qué documento se trataba: Pues nada menos que una justificación cívica manifestada por aquellos que hasta hacía poco habían luchado por mantener en el poder político al general Juan José Flores y que por años habían lucrado de los beneficios de ese poder, pero que en ese mes se encontraban derrotados y buscando como acomodarse dentro de la nueva administración del país.

El periódico ironizaba: “Despues de haber probado por sus actos hasta que grado son Ecuatorianos, quieren por esta vez mostrarse Guayaquileños (En ese momento histórico, el epicentro político estaba en Guayaquil). Invocan pues este último título para recomendarse á la memoria de sus conciudadanos; para que estos los acompañen con sus votos de benevolencia y de afecto á donde los llame el interes de la patria”. Gracias a Dios, los triunviros no se dejaron engañar y se los marginó a todos.

En mi artículo anterior hice este comentario al final: “Ojalá que el Gobierno no logre, a través de sus testaferros, impedir la inscripción de esa candidatura”. Un lector me escribió diciendo que ojalá mis palabras no fueran proféticas y como vemos, lamentablemente si lo fueron. Y no es que me las pique de profeta, sino que era obvio que al Presidente no le interesaba tener una candidatura rival que le sería combativa. El vocal del CNE que ha servido de vocero en este caso de descalificación ha acusado a los candidatos de falsificación de firmas, por haberse comprobado a través de los sistemas de cómputo del Consejo que las firmas en las listas no coinciden con las del registro civil. Aquí entra en juego la moral política. He argumentado en contra del uso de sistemas de cómputo en materia electoral porque los programas solo son tan confiables como sus programadores originales y todos aquellos que luego tengan acceso a ellos y puedan manipularlos. Por otro lado, ¿acaso no es posible que el mismo Gobierno, con el fin de acabar con esa candidatura inconveniente haya enviado acólitos a que estampen fimas falsas en las listas con el fin de que la falsificación sea fácilmente comprobable? En ese caso, los recolectores de firmas del binomio de “Cambio” habrían pecado de ingenuos al no comprobar debidamente las firmas con las cédulas

Ahora el CNE nos habla de comprobación electrónica en Pichincha y Guayas. ¡Tremendo tongo que nos espera! Basta con una línea en el programa de cómputo que procesará las papeletas para que los resultados sean totalmente favorables para el Gobierno.

¿Podemos confiar en la moral política de un Gobierno que a luces vista apoya a la narcoguerrilla? ¿Es confiable un Gobierno que ha apoyado subrepticiamente la instalación de campamentos guerrilleros en nuesto suelo patrio? Ahora está claro que los e-mails de Reyes decían muchas verdades que dan la razón a Uribe de no haber podido confiar en el Gobierno del Ecuador. ¡Qué vergüenza nacional!

Tomado de Diario El Expreso 

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La costumbre de los incapaces que raya en irresponsabilidad, es no aceptar sus errores para echarle la culpa a otro, este sistema que pasó por la mentira piadosa hasta la indecorosa actitud de culpar a otro de lo que hicimos o dejamos de hacer, parecería que es el sistema costumbrista que ha contagiado al nivel de epidemia a los miembros de Alianza País, como repetición a la doctrina impuesta por el Sr. Presidente en sus informes sabatinos.

Será por eso que al final de sus inculpaciones el Econ. Correa agrega siempre la palabra “¿verdad?” será acaso para buscar la participación y aquiescencia de los participantes. Queda la incógnita para la evaluación de cada uno.

No hay comentarios

  1. Nadie discute la inteligencia, viveza, picardía, chispa, recursos o como quiera llamárselo, de los integrantes del grupo de asesores del Presidente Correa. Desfortunadamente, estas mentes privilegiadas carecen de ética, moral, conciencia cívica y pudor, lo que los convierte en una máquina perversa para ejecutar el «todo vale».

    IHY.

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