Autor: José Fernando Gómez

@jfgrmd - Médico Pediatra. Miembro activo de la American Academy of Pediatrics. Miembro activo de la Honorable Junta de Beneficencia de Guayaquil. Director de Desde mi Trinchera.
Opinión

Más razones por el NO

Es importante recordar que la Constitución no debe ni puede tener ningún punto que vaya en contra de sus ciudadanos. Basta un punto en contra, para que tengamos la obligación moral de votar ¡NO!

  1. Votaré ¡NO!, porque soy cristiano y no puedo aceptar que se asesine sin misericordia a los más débiles, a los no nacidos.
  2. Votaré ¡NO!, porque se quiere eliminar las autonomías que permiten el desarrollo de las diferentes regiones del país, y volver al centralismo destructor y absorbente. Autonomías = Subsidiaridad.
Opinión

Los idiomas y los países

Cada nación tiene su idioma oficial. En los Estados Unidos por el problema de la gran cantidad de migrantes latinoamericanos, casi se llegó en los Estados del sur a poner letreros en los almacenes, diciendo “También se habla inglés”. Está bien exigir que se hable el idioma del país, pero sería absurdo pretender que se prohiba hablar en otro idioma que no sea el oficial.

Me asombró, por decir lo menos, oír por TV el debate sobre la educación en el que se pretende exigir la enseñanza del “Kichwa” como idioma oficial del Ecuador, junto con el español…

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Reflexión

Me preocupa la irreflexiva, irresponsable y fanática perorata de nuestro Presidente en contra de las autoridades de la Iglesia Católica por tratar (la iglesia) de defender la moral del país en temas tan tristes para la Patria como los derechos de las minorías sexuales al escándalo (ya que la libertad de llevar su vida PRIVADA como quieran, la han tenido toda la vida) o la prevalencia del derecho de la mujer sobre su cuerpo, sobre el derecho de los más débiles, los no nacidos, a vivir…

Opinión

¿Qué hacer?

El referéndum que vamos a tener, debe ser minuciosamente analizado por el ciudadano, a fin de decidir algo crucial: ¿Nos conviene la nueva Constitución? ¿Qué pasa si el ¡N0! gana? ¿Nos quiere el Gobierno obligar a decir SÍ?

Lo más importante de recordar es que la Constitución no debe ni puede tener ningún punto que vaya en contra de sus ciudadanos o de la moral. Basta un punto en contra, para que tengamos la obligación de votar ¡NO!…

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¡SÍ! ó ¡NO!

Ser negativo es malo, puede ser tomado como decir no a seguir adelante. Por otro lado, el aceptar y decir sí a todo, sin meditar lo que se acepta es aún peor. Una de las enseñanzas más importantes en esta vida, es aprender a discernir, a razonar y a decidir por medio del análisis de los pros y los contra si se debe decir sí o decir no. Hay que saber bien cuando se debe decir ¡NO! y tener la valentía para hacerlo…

Opinión

Mis razones por el ¡No!

Es importante recordar que la Constitución no debe ni puede tener ningún punto que vaya en contra de sus ciudadanos. Basta un punto en contra, para que tengamos la obligación moral de votar ¡NO!

  1. Votaré ¡NO!, porque soy cristiano y no puedo aceptar que se asesine sin misericordia a los más débiles, a los no nacidos.
  2. Votaré ¡NO!, porque se quiere eliminar las autonomías que permiten el desarrollo de las diferentes regiones del país, y volver al centralismo destructor y absorbente. Autonomías = Subsidiaridad.
  3. Votaré ¡NO!, porque lo que necesita el pueblo es empleo y no caridad. Las leyes que se están dictando ahuyentan la inversión y destruyen a las Empresas. Sin Empresas no hay empleo y sin empleo los ciudadanos se morirán de hambre, por más que bonos de miseria que se den.
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Mi decálogo por el ¡NO!

Creo en la libertad, creo en la justicia y creo en Dios, que es creer en la Verdad y en el Amor. Por eso siempre que escribo, busco el razonamiento y en vez de criticar, busco presentar soluciones. Sin embargo, duele encontrar que se niegue la igualdad de oportunidades. Diario El Telégrafo publicó el lunes 16, una colaboración del Abogado Vélez, que me motivó escribir el artículo que acompaño, el cual, pese a ser enviado, no ha sido publicado en El Telégrafo y se consideró muy duro para ser publicado como carta en El Universo (la versión que incluyo), razón por la cual lo presento aquí, en Desde mi frontera.