19 julio, 2024

¿Qué hacer?

No acostumbro plantearle a usted los interrogantes que constantemente me hago a mí mismo. Lejos de trasmitirle mis ideas y aspirar a que usted las comparta, parecerían contribuir a su incertidumbre y escepticismo. Mas,“ qué hacer ” simplemente resume una expresión política y mundana más completa : “qué hacer, ¡carajo !”, con interrogantes o sin ellos. Lenin también se planteó un “Qué Hacer” y así tituló uno de sus Manifiestos, en el que mostró minuciosamente los caminos que debía seguir la revolución marxista.

Todo un vademécum revolucionario que sus huestes siguieron al pie de la letra. Diferenció al comunismo del socialismo ,describiendo a este último como paso previo al “comunismo completo”,proyectando el futuro de toda una era, casi paso a paso . Extraordinario hombre. Pero se equivocó de lleno. “Con el socialismo – afirmaba – empieza el rápido avance en todos los sectores de la vida social e individual” .

Espejos dictatoriales

La dictadura militar de la década de los 70 , coherente con su condición dictatorial, debía optar por algún mecanismo que le ayudara a controlar las libertades de expresión , de información y de opinión. . Por algo era un gobierno dictatorial, ayudado por botas y fusiles que no cabía utilizar a diario. Debían ,pues,legislar. Y el decreto supremo fue.

Le siguieron algunas reformas de la “era democrática” , pero el contexto legal no perdió su genética dictatorial : siguió siendo un arma para cerrar el hocico de quienes el gobierno de turno considere “indeseables”.

Lo narrado representa el espejo en que se ha mirado, una y otra vez, el gobierno de la revolución ciudadana. Y no ha visto nada abominable en él. Al contrario, se ha aferrado con entusiasmo a las discrecionalidades que se le confieren y ha hecho uso de ellas pese al disgusto del concierto internacional.

Una constitución en apuros

Este gobierno se ha jactado de que la vigente Constitución exalta como ninguna el respeto y garantía de los derechos humanos. La propia Corte Constitucional los califica de “primigenios”. La “ dignidad humana”,el derecho a opinar libremente , sin trabas ni restricciones, quedaron ratificados y consagrados. ¡ Fantástico! Pero la realidad a veces contradice las buenas intenciones.

Poniendo en práctica su libertad de opinar, Edgar Terán, abogado exitoso y de reconocidos méritos, al ser entrevistado en Canal Uno sobre una eventual demanda internacional contra el gobierno ecuatoriano por su presunta vinculación con las FARC, expresó su temor de que el país “ podría ser declarado un Estado que da soporte al narcotráfico y ponerse al margen de la comunidad internacional; es decir, susceptible de que la comunidad internacional deje de tener relacionases con ese narco-Estado. Este es el tema terrible, de fondo, que no se relieva lo suficiente

¡Cayeron las máscaras!

Se les acabó el discurso como demócratas. Mejor .Un gobierno que se dice marxista no puede hablar de democracia . Correa echó las cartas, cayeron sus máscaras y sus cansinos argumentos. La dictadura, única forma de gobierno marxista, se la ha confesado con hechos y palabras .

Los hechos : Gracias a una mañosa inventiva legal, los votos nulos y blancos no fueron contabilizados. La escualidez de sus oponentes completó la faena y Correa resultó ganador en primera vuelta. Si los comicios hubiesen seguido los marcos legales anteriores, habría obtenido más o menos un 28% de los electores.

Cuentos de antaño y de hoy

He llegado a la conclusión de que no podríamos vivir, cualquiera que fuere nuestra edad , sin cuentos y sin juegos. Vibraba mi espíritu al escuchar en la escuela la heroicidad de Abdón Calderón , quien, sin brazos, aferraba con sus dientes nuestra bandera en el fragor de la batalla final del Pichincha. Juraba repetir su ejemplo si esas mismas circunstancias se me presentaban.

Luego comencé a distinguir entre la realidad y la posibilidad de las cosas y, ya en mi adolescencia, vislumbré que en el país existía una especie de hemiplejia intelectual de la que se aprovechaban políticos e historiadores. Comprendí, incluso, que la historia no había sido narrada – peor interpretada – con sobriedad y aseo mental y que la fantasía había primado sobre la verdad y trascendencia de los hechos. Con el pasar del tiempo, alteré mi particular diagnóstico: la distorsión de la historia no obedecía sólo a razones intelectuales sino principalmente éticas. Respondía a intereses regionales, a las subjetividades y ópticas de sus relatores.

Todo pasa, nada queda

¿ Qué es lo que hace permanecer vigentes los escándalos y los desgobiernos de este gobierno ? Pues la prensa , es la respuesta que emerge de inmediato. Una prensa movida sustancialmente por razones éticas más que noticiosas . Es entendible, entonces, que se la pretenda amordazar por los medios que franquee una revolución en marcha.

Y hasta prescindiendo de ellos. Hay momentos en que una revolución cree poder hacer lo que le viene en gana. La oposición política , llamada a fiscalizar y enfrentarse al Poder para corregir tales entuertos , aún no decide agruparse y actuar. Prosigue en sus cálculos. Y la ciudadanía , como me decía un lector, se harta de que una misma noticia sea repetida cien y más veces , por espeluznante o inmoral que fuere , si las sanciones no sobrevienen .

Los "Bolivarianos" hoy

No siempre las grandes acciones o las grandes expresiones son las que ponen de relieve una virtualidad o una defección del individuo. El vicio o la virtud de un gobernante aparecen también como consecuencia de pequeños hechos, de pequeñas y quizás involuntarias frases, de exabruptos como “Ya tengo 70 asambleístas” o “Que no me lleven ese pasquín a las escuelas”.

Mis asambleístas. Mi Asamblea, Mis escuelas. Frases infelices que revelan un sentido de propiedad privada sobre instituciones públicas y la identificación de su persona con aquellas.“E lEstado soy yo”, en su criolla versión latinoamericana. O, al decir de Bolívar,“¡ nadie se entiende con nadie,todos se entienden conmigo! ”, jugando entre el autoritarismo y la megalomanía. Hoy Correa pretende resucitar y embutirnos a Bolívar y debiéramos saber por qué y para qué.

¿Quo Vadis, Fosforito?

En una entrevista concedida a Diego Oquendo, el Presidente Correa se autocalificó orgullosamente como un “fosforito” , queriendo justificar así sus inaceptables exabruptos contra la prensa. La prensa , en general, suele cometer equivocaciones. No por ello hay que concluir que siempre las comete.

Ciertos medios de prensa, en particular, han faltado a la verdad o la callan, obedeciendo a intereses varios. Equivale a mentir. Pero no por ello hay que concluir que esos medios siempre mienten. No entiende Correa que son preferibles los desaciertos, las distorsiones y hasta maltratar de vez en cuando a la verdad , porque son yerros o vicios demostrables, rectificables y sancionables, pero no escandalizables ni reprimibles a la fuerza.

Apuntando a la educación revolucionaria

Cuando le llegaba la hora de exhibir virtualidades , una gran mayoría de egresados de uniiversidades públicas descubría que arrastraba rémoras culturales que le disminuía ante profesionales o académicos de otras latitudes o de universidades privadas.

Quienes se salvaban de tal frustración eran politécnicos o autodidactas, aquellos que llenaron esos vacíos y superaron por sí mismos las defecciones de una mediocre educación que arranca en las escuelas , prosigue en la secundaria y culmina en la superior. La democratización educativa, con la que se quiso camuflar la humillante y profusa distribución de diplomas y títulos , se originó en la reforma forjada a mediados del siglo pasado en Sudamérica y ha dejado profundas huellas negativas que no han podido ser subsanadas .

Los nuevos defensores de la democracia

¡Hagámosles justicia y mencionemos sus nombres de una vez ! : Son Fidel Castro, su hermano Raúl, Hugo Chávez, Daniel Ortega y nuestro Rafael Correa . No sé si se me escapa Evo, aunque, pensándolo bien, no merece estar al lado de estos personajes estelares de la historia contemporánea latinoamericana. Lo cierto es que ya no podemos hablar de democracia sin tropezar con ellos.

Han generado un salto atrás de casi cincuenta años de historia , época en la cual sólo se podía ser demócrata si se era marxista. Sin embargo, cuando alguna vez subieron al poder , quedó en claro que el marxismo y la democracia son antagónicos.

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